Un nuevo fármaco tópico, la clascoterona, ha generado interés en el ámbito dermatológico tras conocerse resultados preliminares que apuntan a un
aumento del crecimiento capilar de hasta un 500 por ciento frente a placebo en pacientes con
alopecia androgenética. Este hallazgo podría cambiar el abordaje actual de la calvicie como
complemento a los tratamientos ya existentes, aunque los expertos insisten en la necesidad de contextualizar estos datos y mantener expectativas realistas.
Así, Daniel Ortega, tricólogo de la Unidad de Tricología y Trasplante Capilar del Grupo Pedro Jaén, que explica en
Redacción Médica que "este dato es muy llamativo, pero debe contextualizarse". En primer lugar, porque "los estudios preliminares aún no se han publicado en revistas científicas con
revisión por pares y la información disponible es una nota de prensa publicada por la propia compañía". En segundo lugar, porque "estas mejorías son
frente a placebo y con criterios de inclusión muy estrictos, no contra tratamientos establecidos en práctica real". "Es decir, eso no implica que ese porcentaje sea extrapolable de forma directa a la población general", apunta.
De hecho, entre esos criterios de inclusión "
no están ni las alopecias más leves ni las más graves, por lo que no se tendrá más información hasta que se emplee en vida real o se hagan ensayos adicionales en estos pacientes", recalca mientras matiza que, en general, "los mejores resultados se observan en
alopecias incipientes o moderadas, cuando todavía existe un número suficiente de
folículos viables".
Además, señala que "realmente la empresa está haciendo dos ensayos en paralelo con la molécula y, en el otro, la mejora es del 168 por ciento, una cifra espectacular, pero muy diferente a la primera, lo cual traslada la
variabilidad que puede existir entre entre ensayos y la práctica real". Así, asegura que "lo relevante es que confirma que la clascoterona tiene actividad antiandrogénica y añade un antiandrógeno distinto a los actualmente disponibles a nuestro
arsenal terapéutico en alopecia androgenética".
Un cambio en la estrategia terapéutica
Aún así,
la clascoterona muestra resultados prometedores, pero el especialista asegura que se perfila más "como un complemento o alternativa, interesante por su acción antiandrogénica tópica, que como un
sustituto de tratamientos ya consolidados como minoxidil o finasterida", ya consolidados para tratar la caída de pelo. "El posicionamiento definitivo se definirá con estudios que comparen clascoterona con estos principios en lugar de con placebo y
con experiencia clínica real", insiste.
Uno de sus puntos fuertes, de hecho, es que "
los datos disponibles muestran un buen perfil de seguridad, con efectos adversos principalmente locales y leves, como irritación o eritema". "Al tratarse de un antiandrógeno de acción local con mínima absorción sistémica, el riesgo de efectos hormonales generales es bajo", señala, algo especialmente relevante "en
pacientes que no desean o no toleran tratamientos sistémicos."
A largo plazo, Ortega considera que la clascoterona
puede transformar la forma en que se aborda la calvicie: "Probablemente, la clascoterona no va a sustituir a los tratamientos actuales, pero sí puede cambiar la estrategia terapéutica al
ampliar las opciones disponibles. En tricología, el futuro pasa por
tratamientos combinados y personalizados, y la clascoterona puede convertirse en una herramienta valiosa
dentro de ese enfoque individualizado".
Respuesta variable al tratamiento
El especialista advierte que la respuesta al tratamiento varía de una persona a otra, ya que, "en Medicina
, cada paciente responde de una forma a la misma medicación". "Hay factores individuales que modulan la respuesta, algunos conocidos -como el estadio de la alopecia, el grado de miniaturización folicular,
la edad del paciente o el sexo- y otros desconocidos", señala.
Por esta razón, el especialista apunta que la clascoterona no será igualmente eficaz para todos: "En alopecias muy avanzadas, donde existe
miniaturización folicular severa o sustitución del folículo por tejido fibroso, la capacidad de respuesta es limitada. Tampoco es un tratamiento eficaz en alopecias no androgenéticas, como las cicatriciales, donde el folículo ya está destruido". "Generalmente, los pacientes que ya han empleado o están empleando múltiples tratamientos, tienen
un margen de beneficio menor y también hay otros factores individuales que no conocemos y pueden afectar", revela.
¿Cuándo se pueden observar resultados?
En cuanto al tiempo necesario para observar mejoras, Ortega ecuerda que
el ciclo del pelo es lento: "En condiciones normales, y también como sucede con otros tratamientos para la alopecia, los primeros signos de respuesta pueden empezar a observarse
a partir de los 3 - 4 meses de terapia, pero una valoración fiable de resultados requiere al menos entre 6 y 12 meses de tratamiento continuado. El estudio de clascoterona está previsto para
un seguimiento de 12 meses que aún no se han completado. Aunque no se especifica el punto temporal de medición de los resultados de eficacia que se han publicado, se sobreentiende que ha sido antes de los 12 meses".
Respecto a los resultados esperables, Ortega es claro: "El objetivo del tratamiento es
frenar la progresión de la caída y estimular parcialmente el crecimiento del cabello existente,
mejorando densidad y grosor. Es el mismo enfoque que seguimos con el resto de tratamientos médicos disponibles actualmente. Cabe destacar que, por su mecanismo de acción, no será curativo.
Mantener resultados exigirá mantener tratamiento".
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