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Tabernero asegura al juez que Pere Mir le cedió su casa de Baqueira en vida

El jefe del Servicio de Oncología del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona ha dado esta versión en el juzgado

Josep Tabernero, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Vall d'Hebrón.


15 ene 2026. 19.20H
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El jefe del Servicio de Oncología del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, Josep Tabernero, uno de los albaceas investigados --junto a Jordi Segarra y Juan Capellas-- por el legado que dejó el filántropo Pere Mir ante la presunta descapitalización de las fundaciones privadas Mir Puig y Cellex, ha asegurado que el mecenas le cedió en vida la casa de Baqueira Beret (Lleida), han explicado fuentes judiciales este jueves.

El oncólogo, que fue médico personal de Mir, ha explicado ante la titular del Juzgado de Instrucción 12 de Barcelona que el filántropo lo hizo como agradecimiento por su labor en el campo de la investigación y que no hubo un conflicto de intereses porque él fue patrón de Mir Puig entre 2015 y 2022, pero no de Cellex, fundación que subvencionó al Vall d'Hebron Institut d'Oncología (VHIO), del que es director.

El médico sostiene que Mir le dijo en vida que, tras su fallecimiento, le donaría su casa de Baqueira, una propiedad que pertenecía a una de las sociedades vinculadas a las fundaciones con sede en Panamá en las que se albergaba el patrimonio personal separado del mecenas.

Igual que hizo Jordi Segarra este miércoles --el principal gestor del legado del empresario químico--, Tabernero ha explicado que existían dos patrimonios diferenciados: el del matrimonio Mir-Pàmies, que debía ir destinado a las fundaciones Cellex y Mir Puig, y otro personal separado del filántropo, albergado en una estructura internacional de sociedades radicadas en Panamá y sobre el que los albaceas podían tomar decisiones.

Las citadas fuentes han explicado que cuando Mir le avanzó al oncólogo su intención de regalarle la vivienda de Baqueira, Tabernero manifestó que no tenía fondos suficientes como para pagar los impuestos derivados, pero que encontraron una fórmula de forma que, por un lado, le donó el inmueble y, por otro, le hizo una donación económica para que pudiera hacer frente a ese gasto.

El problema, explican, es que Pere Mir, que murió en 2017 sin descendencia --su mujer falleció un año después-- dio estas instrucciones a varias personas de su confianza de forma verbal o por escrito, pero no lo hizo ante notario.

No obstante, el oncólogo sostiene que no hubo en esta operación una apropiación indebida o una gestión irregular por parte de los albaceas, pues sostiene que cumplieron con la última voluntad del mecenas, entre las que figuraba la donación, de forma verbal, de la casa de Baqueira.

En este sentido, la defensa ha aportado un acta notarial en la que se especifica que Mir llegó a decirle al responsable de mantenimiento de la finca que iría Tabernero acompañado de su mujer a ver la propiedad porque sería para él y asegura que hay vecinos que intentaron comprar la casa, pero que él se opuso porque se la cedería al oncólogo.

Tabernero ha explicado que, aunque él era uno de los albaceas testamentarios, desconocía que la titular del inmueble era una de las sociedades a través de las que se gestionaba el patrimonio personal separado de Mir.

Esta estructura societaria, ha añadido, la hizo en vida el filántropo asesorado por Ramon Lanau, de forma que él sólo se encargaba del asesoramiento científico, especialmente en la investigación contra el cáncer, a la que el filántropo donó numerosos fondos de su fortuna.

Ha reiterado que el principal gestor del patrimonio de Mir tras su fallecimiento fue Segarra, que él nunca participó de las decisiones económicas ni las conocía, y que si tenía poderes fue porque Segarra se los transfirió ante el temor de que, por su edad, le pudiese pasar algo, pero que nunca los utilizó.

El papel de Capellas 


Por su parte, las mismas voces han explicado que Pere Mir conoció al abogado Juan Francisco Capellas a raíz de una operación relacionada con los derivados forestales, que le reportaron una gran fortuna, y que mantenían una relación más profesional que de amistad, si bien fue uno de los protectores de las fundaciones panameñas.

El abogado, que también ha declarado este jueves como investigado, asumió el asesoramiento jurídico tras la muerte de Ramon Lanau, siendo este último quien asesoró al mecenas para la creación de la estructura societaria de Panamá, y que fue nombrado albacea por los mismos motivos que Tabernero y, un poco antes, fue patrón de Cellex y Pere Mir a petición del mecenas.

Intervenidas


La instructora ordenó esta semana que la gestión de ambas fundaciones recayera de nuevo sobre la Generalitat después de la nulidad por parte de la Audiencia Provincial de Barcelona del auto de medidas cautelares dictado al considerar que hubo indefensión, y también ha prohibido a los albaceas disponer de sus bienes para garantizar el pago de una eventual responsabilidad civil.

La jueza cifra en 6,2 millones de euros el perjuicio ocasionado a las fundaciones por la gestión de los albaceas, a los que atribuye presuntos delitos de administración desleal y apropiación indebida por presuntamente haberse apropiado de fondos de las fundaciones privadas herederas del patrimonio del mecenas.

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