La predisposición genética a padecer infecciones exonera al médico

La sentencia refleja que la actuación del demandado fue acorde a una correcta praxis

Lunes, 21 de septiembre de 2015, a las 16:56
Ricardo Martínez Platel / Redacción.  Madrid
El Juzgado de Primera Instancia número 6 de Valencia ha desestimado la demanda formulada por una paciente contra el oftalmólogo que la intervino de su blefarochalasis, tras la cual sufrió una uveítis que le restó agudeza visual en su ojo derecho, solicitando una indemnización por importe de 50.942,04 euros.

La paciente acudió a la consulta del cirujano demandado para someterse a una intervención de blefaroplastia, previo consentimiento informado de aquella, siendo el resultado satisfactorio aunque no se corrigió completamente la hiperlaxitud palpeblar, por lo que se realizó una segunda cirugía, cuyo resultado fue correcto.

A los dos días de la intervención la paciente llamó a la clínica debido a la hinchazón del ojo derecho y también porque veía un punto negro. Fue atendida telefónicamente por otro cirujano de la clínica que le recetó un colirio antibiótico. Al día siguiente fue revisada en la clínica por el médico demandado, quien sospechando de una uveítis, remitió a la paciente a otro especialista en dichas infecciones quien se encargó de administrar el tratamiento antibiótico.

De la prueba practicada, quedó acreditado que el tipo de cirugía realizada no precisaba abrir el globo ocular, por lo que era imposible causar una uveítis posterior, ya que este es un proceso intraocular. Asimismo, en cuanto el cirujano le diagnosticó la infección le administró el tratamiento antiinflamatorio correcto. El perito judicial consideró que la paciente tenía una predisposición genética para padecer la infección ya que el mecanismo no pudo ser traumático o isquémico.

El juez considera que la actuación del demandado fue acorde a una correcta praxis médica habida cuenta la uveítis no guarda relación de causalidad con la intervención de blefaroplastia por afectar a estructuras anatómicas distintas, pudiendo irritar la superficie ocular por exposición pero no pudiendo generar una uveítis, ya que es un proceso intraocular que nada tiene que ver con la hiperlaxitud palpeblar. Asimismo, como declararon los peritos especialistas en oftalmología, el juez tuvo en consideración la dificultad del diagnóstico de la enfermedad y de las causas que la generaban.

La sentencia cconsidera que no era previsible que la paciente desarrollara una uveítis tras una intervención de blefaroplastia y no estando acreditada la relación causal entre una y otra, y no estando contraindica la intervención, no puede reprocharse al cirujano demandado el resultado dañoso de la paciente.