Lo llevan avisando un tiempo sociedades médicas y especialistas, también en España. Numerosas
redes sociales están más preocupadas en fidelizar su uso entre el
público infantil y juvenil menor de edad que en articular medidas de seguridad para proteger la
salud mental de sus usuarios.
Ahora el veredicto de un jurado popular en Estados Unidos ha provocado una sentencia que puede ser pionera, condenando a
Meta (propietaria de
Instagram y
Facebook) y a Google (Youtube), a pagar tres millones de dólares en daños compensatorios y tres millones en daños punitivos por adicción a las redes sociales (el 70 por ciento de la cuantía aconómica debe asumirlo la primera).
Esta puede ser la primera sentencia de una cascada de casos pendientes de veredicto en Estados Unidos, que parten de denuncias de madres y padres que aseveran que estos dos
gigantes tecnológicos sabían que perjudicaban la salud mental de los niños y ocultaron lo que conocían acerca de la explotación sexual infantil en sus redes sociales.
Este caso judicial parte de la denuncia de una joven de 20 años que ha argumentado que
apps como Instagram o Youtube estaban
diseñadas para crear adicción, algo que en su caso habría sucedido en la adolescencia.
Los miembros del jurado coincidieron con la fiscalía en el argumento de que estas dos empresas matrices
primaron sus ganancias por delante de la seguridad, y transgredieron partes de la Ley de Prácticas Desleales del estado.
Un problema de salud pública también en España
En España, el daño en la salud mental de menores que podría provocar el uso de algunas redes sociales también está en el debate social y en el político. Recientemente el
presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció que prohibirá el acceso a plataformas digitales a menores de dieciséis años "para proteger la salud".
Al hilo del anuncio de Sánchez, sociedades científicas como la
Asociación Española de Pediatría (AEP) han advertido que las redes sociales no son entornos inocuos. Según esta sociedad, las redes sociales "están diseñadas para maximizar la permanencia del usuario, lo que las convierte en
especialmente perjudiciales para cerebros en desarrollo. La regulación es una herramienta necesaria y urgente para reducir su impacto. Se trata de un
problema de salud pública que está afectando negativamente a nuestra infancia y adolescencia", expresaba en un comunicado en febrero de este año.
Consultado recientemente por
Redacción Médica acerca de la incidencia en menores del uso de redes sociales,
el especialista Miguel Mamajón, psiquiatra infantil y responsable del Proyecto Pantallas del
Hospital Marqués de Valdecilla de Santander, enumera "
problemas de adicción y de exposición a contenidos violentos", especialmente en los más pequeños "que no están preparados para la visualización de determinados contenidos", así como la "génesis, mantenimiento y exacerbación de
problemas de conducta alimentaria, de sueño, depresión y de ansiedad".
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