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La cardiopatía es la principal causa de muerte del viajero internacional

El clima, la altura o la presión atmosférica afectan al corazón


28 jun 2017. 13.20H
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POR REDACCIÓN
Según un artículo del Irish Medical Journal, la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en viajeros internacionales adultos. No obstante, viajar a un lugar lejano no tiene por qué estar fuera de los planes de los pacientes cardiovasculares: “Si la condición cardiaca del paciente es estable, está bien controlada y se encuentra bien, no hay mayor problema en viajar”, apunta José Luis Palma, vicepresidente de la Fundación Española del Corazón (FEC). “Sin embargo, si recientemente se le diagnosticó alguna enfermedad cardiaca o su medicación ha sufrido cambios hace poco, es mejor esperar hasta que se sienta recuperado y posponer los viajes internacionales hasta que la condición se haya estabilizado”.

Tal y como sugieren la British Heart Foundation y la American Heart Association, el paciente cardiaco deben evitar viajar a países donde hay temperaturas muy calientes o muy frías, ya que esto puede poner una tensión adicional en su corazón al exponerse a extremos térmicos. “Los cambios bruscos de clima afectan especialmente a la respiración y a la salud cardiovascular”, afirma Palma.

Por ejemplo, las medicaciones cardiacas pueden causar efectos adversos en ambientes muy fríos o cálidos, y con particular precaución en pacientes anticoagulados. El viaje a climas extremadamente fríos puede precipitar síndromes coronarios agudos, mientras que el exceso de estrés por calor puede conducir a hipotensión postural, especialmente en pacientes que toman agentes antihipertensivos, incluyendo diuréticos, mientras que el calor extremo, además de aumentar el riesgo de deshidratación si no se bebe la cantidad suficiente de líquido, incrementa las posibilidades de sufrir una vasodilatación de las arterias o de padecer tensión arterial baja, especialmente entre aquellos que toman fármacos para la hipertensión.

Asimismo, los países con una altura por encima de los 2.000 metros afectan a este tipo de pacientes. A más altitud sobre el nivel del mar, menos oxígeno hay en el aire, y consecuentemente, menos oxígeno en la sangre. Por lo tanto, si el corazón está dañado tendrá que trabajar más. “El desplazamiento a gran altura presenta riesgos particulares para la descompensación de la insuficiencia cardiaca, arritmias o la precipitación de los síntomas de la angina o del infarto, por lo que este tipo de pacientes deben evitar estos riesgos”, apunta Palma.

Dificultades de acceso a la atención médica

Por otro lado, en un lugar exótico puede haber menos acceso a una atención médica de calidad para una dolencia cardiaca. Por ello, el paciente debe ser consciente de que deberá adaptar su destino teniendo en cuenta sus necesidades. Si dispone de un seguro de salud, el paciente debe ser consciente de la cobertura del mismo y conocer cómo disponer de atención médica de emergencia.

Otro importante factor a tener en cuenta es no desterrar los hábitos de vida saludables que el paciente ha mantenido a lo largo del año e intentar adaptarlos a sus días de descanso: mantenerse hidratado, ser cuidadoso a la hora de comer fuera de casa, evitar el exceso de alcohol, mantener la adherencia al tratamiento y seguir siendo activo.

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