Las
enfermedades cardiovasculares siguen siendo, hoy en día, la principal causa de muerte en el mundo. Ahora, una investigación publicada en la
revista Nature Medicine sobre dos algoritmos que mejoran la prevención cardiovascular ha iniciado la cuenta atrás para que estas herramientas sean incluidas en las guías clínicas. Tras analizar datos de más de
6,4 millones de personas procedentes de
44 cohortes observacionales y 1
8 ensayos clínicos aleatorizados, los investigadores sostienen que esta validación “permitirá adelantar tratamientos preventivos en personas que hasta ahora no eran consideradas de alto riesgo. Con esta fórmula se ajusta mucho más la discriminación de los modelos, permitiendo incluir a pacientes que antes estaban catalogados como de riesgo intermedio en
estrategias preventivas precoces”.
El estudio analizó y validó herramientas como
Prevent, desarrollada por la American Heart Association, y
Score2, utilizada en las guías europeas de
prevención cardiovascular. Ambos modelos permiten estimar el riesgo individual de sufrir eventos cardiovasculares y ayudan a decidir estrategias preventivas, como iniciar tratamientos para
reducir el colesterol o controlar la presión arterial.
En este sentido,
José Manuel Valdivielso, responsable del grupo de Investigación Traslacional Vascular y Renal del Instituto de Investigación Biomédica de Lleida (
IRBLleida) y uno de los autores del trabajo, explica en
Redacción Médica que “la validación de los algoritmos en
poblaciones de los cinco continentes permite que se conviertan en una herramienta global”. Además, el hecho de incluir la albuminuria, un
parámetro renal muy precoz, “aumenta la sensibilidad del modelo y permite reclasificar a pacientes que podían estar considerados de bajo riesgo cuando en realidad no lo están”.
Los resultados obtenidos ofrecen, según el investigador, evidencia suficiente para
modificar las actuales guías clínicas sobre
prevención cardiovascular: “Los cambios identificados harán que las futuras actualizaciones de las guías tengan que incorporar estos resultados, junto con recomendaciones sobre cómo calcular el riesgo, qué fórmula utilizar y cómo actuar. Más pronto que tarde, las
guías cambiarán”.
Estratificar el riesgo vascular para reducir ingresos hospitalarios
Otro de los caminos que el especialista considera prioritario tras la
validación de ambos algoritmos es mejorar la
estratificación del riesgo cardiovascular para reducir
ingresos hospitalarios, infartos e ictus en los próximos años: “Una de cada tres muertes en el mundo se debe a un evento cardiovascular. Identificar a tiempo a las personas con mayor riesgo permitirá disminuir el enorme impacto sanitario y social que generan estas enfermedades”.
Aunque las herramientas logran identificar cerca del 80 por ciento del riesgo cardiovascular antes de que el paciente sufra un episodio grave, Valdivielso reconoce que el gran reto ahora es comprender el
20 por ciento restante: “Todavía desconocemos qué factores afectan a ese grupo de personas en las que las fórmulas no aciertan al cien por cien. Por eso son tan importantes la
medicina personalizada y los estudios genéticos impulsados por grandes consorcios internacionales. Para avanzar en este campo es imprescindible colaborar entre
múltiples profesionales e instituciones”.
Según detalla el investigador, aproximadamente el
80 por ciento de los casos cardiovasculares se explican por factores clásicos como la hipertensión, la edad o el colesterol. Sin embargo, aún queda una parte de
la ecuación sin resolver. “La clave probablemente reside en factores internos y genéticos, así como en lo que conocemos como exposoma: todo aquello a lo que una persona está expuesta a lo largo de su vida, desde el
clima y la
alimentación hasta la contaminación ambiental. Las interacciones entre todos esos factores serán fundamentales para entender ese 20 por ciento de casos que todavía no se logra explicar”, concluye el investigador.
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