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"Resincronizar el corazón sin repostar batería en 14 años era impensable"

Médicos de la Clínica de Navarra implantan el desfibrilador de mayor longevidad del mercado

El cardiólogo Ignacio García Bolao (en el centro) con su equipo de la Clínica Universitaria de Navarra.

20 feb 2017. 22.40H
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POR JOSE A. PUGLISI, @JAVIERBARBADO
La tecnología médica ha dado un paso de gigante en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca, que sufre el paciente cuyo corazón no se contrae con la fuerza que le demanda el organismo. Los desfibriladores con terapia de resincronización cardiaca que fabrica Boston Scientific, y, más en concreto, la familia Resonate CRT-D, no solo corrigen la aparición de arritmias sino que, además, dotan al corazón de mayor capacidad contráctil. Su implantación, por primera vez en España, en un paciente de la Clínica Universidad de Navarra justifica esta entrevista con el director del departamento donde se ha realizado la intervención, el cardiólogo Ignacio García Bolao.

¿Para qué tipo de pacientes se utiliza esta clase de desfibriladores?

Hablamos de resincronizadores, dispositivos que, además de tratar las arritmias malignas (capaces de provocar la muerte del paciente), proporcionan un poco más de fuerza al corazón. De ahí que se use en enfermos, por un lado, en especial predispuestos a padecer arritmias, y, por otro, a experimentar desincronía en el movimiento del corazón, es decir, se contrae de una manera caótica.

¿Y qué consiguen corregir?

Ordenan, por así decirlo, la contracción del corazón de manera que se le proporciona un poco más de fuerza.

¿En qué se distingue el que han implantado en la Clínica Universidad de Navarra?

He hablado de dos características de los desfibriladores. La primera, la de tratar las arritmias, todos la hacen muy bien. Sin embargo, resincronizar el corazón o, como digo, darle algo más de fuerza a su contracción, por desgracia no se consigue en todos los pacientes (entre un 30 y un 40 por ciento no responden).

En este contexto, en los últimos años se han hecho una serie de refinamientos técnicos para conseguir estimular diferentes partes del corazón y mejorar la llamada terapia de resincronización. Y aquí entra en escena la nueva familia Resonate CRT-D.

¿No había tecnología para resincronizar el corazón hasta la fecha?

En realidad ya había aparatos para resincronizar el músculo cardiaco, pero el problema residía en el excesivo gasto de su batería necesario para estimular diferentes partes del corazón, de modo que era impensable no recambiarla más allá de los seis años. El nuevo dispositivo, que acabamos de implantar en un enfermo, tiene una batería extremadamente longeva que ya ha sido probada.

El promedio de su duración se cifra en 14,7 años. ¿Mucho más que los anteriores modelos?

Muchísimo más. Además permite utilizarlo en su máximo potencial sin tener que recambiarlo. Una posible metáfora sería haber dado con la posibilidad de encender muchas bombillas a la vez de una manera muy eficiente y sin preocuparse por la duración de la energía que proporciona la batería.

Cuando se agota la batería hay que cambiar el aparato, y eso cuesta mucho dinero a la sanidad pública al tratarse de dispositivos muy caros. Tampoco es baladí el riesgo de infección en el enfermo al tener que intervenirle. Por eso la estimulación multisitio –como se la llama– del Resomate CRT-D con una longevidad tan prolongada es algo tan valioso.

Por lo tanto, resulta más costo-eficiente además de la calidad de vida de paciente…

Eso es. E insisto en que esta tecnología lleva un tiempo, ya ha sido probada, por lo que no se trata de confiar en que la duración va a ser próxima a los quince años, sino que se sabe que es así gracias a una tecnología y composición muy especiales de dispositivo. Quienes tenemos experiencia con este tipo de baterías lo hemos vivido en nuestros pacientes desde hace muchos años: antes teníamos que cambiar el desfibrilador cada seis o siete años, y ahora cada doce, trece o catorce.

Dadas las características de este desfibrilador, es previsible que se generalice su uso en España…

Sí, ante todo por lo que le he explicado. Este aparato tiene esa novedad de poder estimular en diferentes sitios del corazón, que es lo que gasta mucha batería, pero también dispone de la batería de larga duración, de modo que se puede aprovechar la potencia extra de estimulación del aparato sin temor de quedarse sin energía.

Una de las ventajas que también posee este sistema es su capacidad para adaptarse a las características de cada enfermo. Simplemente pulsando una tecla se obtiene una serie de mediciones automáticas acerca del umbral de estimulación, las impedancias de los electrodos o los mejores vectores de estimulación, es decir, la posibilidad de seleccionar, de una manera muy sencilla, los parámetros hemodinámicos que se desean. 

Otro problema resuelto es que el paciente puede exponerse a una resonancia magnética. ¿No es así?

Sí, efectivamente. Este tipo de dispositivos en efecto tenía una serie de restricciones muy importantes para ser sometidos con ellos a una resonancia magnética, que es una prueba médica muy relevante a lo largo de la vida del enfermo. Este modelo del que hablamos es, probablemente, el que más libertad ofrece al paciente en este sentido, pues resulta muy compatible con los sistemas de resonancia magnética de tórax o cabeza.

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