Opinión

Día Mundial del Sida: Reflexionando sobre los últimos 15 años


Por Andrés Álvarez Hodel, del grupo de trabajo de enfermedades infecciosas de la Sociedad Castellana y Leonesa de Medicina de Familia y Comunitaria (Socalemfyc)
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28 noviembre 2015. 20.37H
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Desde 1988 se celebra el 1 de diciembre de cada año el Día Mundial del Sida. Es una oportunidad para apoyar a las personas que viven con VIH en todo el mundo y además para impulsar el acceso de la población a la información sobre esta enfermedad. A pesar de los importantes avances que se han conseguido en el tratamiento, los resultados más alentadores en la disminución del número de nuevas infecciones a nivel mundial son atribuibles directamente a la prevención.

2015 Marca el punto medio de un programa de 30 años planteado por ONUSIDA para el control de esta enfermedad y las estadísticas parecen indicar que las metas podrían ser alcanzadas con éxito. Actualmente se estima que a nivel mundial hay alrededor de 36.9 millones de personas viviendo con VIH.

El programa de ONUSIDA plantea 3 grandes líneas de acción involucrando: 1) la mejora del acceso a la medicación; 2) la disminución de nuevas infecciones y 3) la eliminación de la discriminación contra personas que viven con VIH. Desde el año 2000 se ha conseguido reducir las nuevas infecciones hasta en un 35 por ciento y, a pesar de que en 2014 se registraron 2 millones de nuevos casos, esta cifra representó un avance respecto a los 3,1 millones que se dieron en 2010. Siguiendo esta tendencia, en España, según el informe del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, se ha encontrado también una reducción de casos nuevos, de 3.666 en 2010 (133 en Castilla y León) a 3.278 en 2013 (121 en la misma Comunidad). Para 2020 el objetivo es reducir este número a 500.000 nuevas personas infectadas con VIH.

Estas reducciones se han conseguido sin la intervención de una vacuna, resaltando la gran importancia de la prevención. Uno de los obstáculos más grandes para la prevención de esta enfermedad es que se basa en las acciones de los individuos y requiere que las personas tomen continuamente decisiones adecuadas sobre el cuidado de su salud en su vida diaria. Al ser actualmente una enfermedad cuya transmisión es mayoritariamente a través de relaciones sexuales, todos los programas educativos deben ser dirigidos a enseñar a las personas a cambiar sus hábitos y evitar las prácticas sexuales de riesgo.

Pruebas del sida

Evitar el contagio comienza por conocerse uno mismo.Todas las personas activas sexualmente deberían hacerse una prueba de VIH con cierta regularidad, incluso una o dos veces al año si se trata de alguien que haya practicado un comportamiento de riesgo (no uso de preservativo, especialmente hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, uso de drogas intravenosas, entre otros). En nuestro país las relaciones sexuales fueron el medio de transmisión de más del 80 por ciento de los nuevos casos en 2013.

La medicina de Atención Primaria juega un papel fundamental en este apartado por su fácil acceso como puerta de entrada en el sistema de salud. Estos profesionales pueden ofrecer estas pruebas y ayudar a modificar las conductas en las personas que puedan estar en riesgo y para prevenir un nuevo contagio.

Acceso a medicamentos

El impacto del avance en las terapias con medicamentos antirretrovirales desde su introducción en 1996 ha llegado a permitir no solo que las personas que viven con VIH tengan vidas más largas, sino también con buena calidad de vida. Las modificaciones en el número de píldoras que se deben tomar al día y de sus efectos secundarios, así como la mejoría en su efectividad han ayudado también a asegurar una adherencia al tratamiento más adecuada y por lo tanto a retrasar la aparición de complicaciones.

Actualmente de los 36.9 millones de personas infectadas, solo alrededor de 15 millones tienen acceso a estos medicamentos. Desgraciadamente la mayoría de las personas que no tienen acceso se encuentran en las zonas del África subsahariana donde la enfermedad sigue muestra sus peores cifras. Se calcula que en 2014 hubo 5600 nuevas infecciones por VIH al día y de ellas un 66% se dieron en esta zona. Afortunadamente, el acceso a la medicación en mujeres embarazadas es cerca del 70 por ciento, con lo que las transmisiones de madre a hijo reduciéndose hasta 54 por ciento las nuevas infecciones en niños recién nacidos. Este tipo de transmisión en España fue causa de solo el 0,3 por ciento de todos los casos (10 casos) en 2013.
Las investigaciones en este campo han demostrado claramente que el inicio del tratamiento antirretroviral en las fases más primitivas de la infección, incluso antes de los primeros síntomas, ayuda a mantener los niveles del virus en sangre muy bajos y a retrasar estos síntomas e incluso a prevenir que personas que tienen el virus en sangre lo transmitan a personas sanas.

Esto ha llevado a que la inclusión del concepto de usar el tratamiento como parte de la prevención. Desde luego, una vacuna que evite el contagio sería ideal y, a pesar de que la ONU cree que puede estar disponible en sus primeras versiones en 2016, no debemos permitir que los esfuerzos y las inversiones gubernamentales en educación y prevención disminuyan pues, como ha quedado demostrado están dando resultados tangibles. Los datos que ha mostrado el informe anual de ONUSIDA reflejan que esta batalla está lejos de ser ganada, a pesar de que el número de muertes como consecuencia de esta enfermedad se haya reducido en un 42 por ciento en los últimos 10 años.

La discriminación a las personas que viven con VIH no ha disminuido tanto como se esperaría. En algunos países incluso se prohíbe la entrada a estas personas y en otros, los estigmas sociales les convierten en parias, no solo afectando su vida personal sino también haciendo que estas personas no busquen ayuda o tratamiento por miedo a ser identificados como enfermos. Como se ha dicho, la prevención depende de todos y cada uno de nosotros y el Día Mundial del Sida debe servir para recordarnos que la falsa seguridad que ha comenzado a aparecer respecto a esta enfermedad es el peor enemigo que estos avances pueden enfrentar en los próximos años. Como dijo Michel Sibidé, director ejecutivo de ONUSida, este es un rival que solo podrá ser derrotado con una inversión firme y sostenida en el tiempo, en programas preventivos, acceso universal al tratamiento, atención sanitaria y apoyo a los contagiados.
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