La semana pasada, un medio de prensa nacional buscaba un testimonio de un médico que hablara de otro médico, en este caso, la
ministra de Sanidad.
Después de días de búsqueda exhaustiva, nadie se ha prestado a dar esa
entrevista. El articulo no llegará a publicarse, pero tal vez, de lo que hay que hablar es del porqué.
La prensa pedía que un antiguo compañero de hospital de la ministra explicara cómo hace años la médica lideraba huelgas y denunciaba las
condiciones de trabajo, el anacronismo de las guardias y la sobrecarga laboral. La hemeroteca está plagada de imágenes, vídeos y declaraciones que han quedado archivadas, pero la prensa quería un
testimonio de otro médico hablando de ella. Después de mucho buscar, uno tras otro, los médicos han declinado. No por falta de opinión, no por falta de argumentos recogidos en hemeroteca y tal vez, no por falta de ganas, sino porque hay líneas que no se cruzan. El
dilema ético de hablar públicamente de otro médico, y ministra, pero sobretodo; médico.
En este conflicto de medios, de partidos e ideologías hay que volver a la
esencia de la profesión, y poner los límites. El
código deontológico es la brújula moral de respeto y conducta entre compañeros. Por esto, y ante todo, es imprescindible el respeto a nuestra esencia como médicos.
Sin embargo, la ministra que también es médico, ha dicho “lo más grande” sobre la
profesión médica, nuestro honor y nuestra reputación. Ahora la pregunta sería:
“¿Qué es capaz de decir una médico contra la profesión médica durante una
huelga?”
La respuesta está ya en todas partes, en ruedas de prensa, en artículos, en videos: “politización”, “objetivos económicos”, “pacientes-rehenes”.. Nos ha querido enfrentar al
paciente. Imagínense.
Hay dos “cosas sagradas” para los médicos; el paciente, y los
objetivos de esta huelga:
• Una huelga en la que los
médicos somos “rehenes” de un sistema que nos hace enfermar.
• En una huelga en la que la
atención urgente está asegurada al 100%. Esto incluye trasplantes, diálisis y urgencias.
• En una huelga en la que los médicos necesitamos terminar con las guardias de 24 horas,
condiciones de asistencia inseguras e indignas para los médicos y pacientes.
• En una huelga en la que los mínimos son máximos, porque
trabajamos a diario bajo mínimos, bajo gran presión y gran sobrecarga.
• En una huelga que es un intento desesperado de salvar la sanidad de todos, también de los médicos.
• En una huelga agotadora, en la que necesitamos un médico, que nos escuche, nos apoye, nos respete y nos entienda.
En este caso, la mejor respuesta no la da una nueva voz, sino la
memoria. Y así, la historia se cuenta sola.
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