Opinión

El Rey y el Betadine


Sala de espera

29 noviembre 2013. 12.13H
Se lee en 1 minuto

El País vuelve hoy sobre un tema que parece últimamente inagotable: las operaciones quirúrgicas del Rey y todo lo que las rodea. Esta vez, el diario de Prisa se fija más en la anécdota y titula así: El Rey, el Betadine y la falsa caída. Con el subtítulo El cirujano Cabanela revela las bromas que don Juan Carlos gastaba a los médicos.

Al mal tiempo, buena cara, parece ser la estrategia del Monarca, con comentarios como el del taller, al referirse a su llegada al hospital, o responder ‘muy mal’ a la pregunta de ‘¿cómo se encuentra?’ al salir del hospital.

La información que firma Natalia Junquera está plagada de curiosidades: la primera vez que el Rey llamó a casa de Miguel Cabanela, y le atendió su mujer sin casi dar crédito, las prótesis de cadera y rodilla que el cirujano ha colocado desde que comenzó a operar (unas 10.000) o sus pasos por Vietnam, Guatemala o Ghana. Y, por supuesto, otra broma del Rey consistente en cubrirse  la frente con unas manchas de betadine, ponerse un esparadrapo en la nariz, vendarse la muñeca e ir a ver a los médicos de La Zarzuela para decirles que se había caído. Y los médicos, consternados, hasta que el Rey, claro, rompió a reír.

Genio y figura.

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.