Opinión

Un gobierno pseudocientífico


Roberto San Antonio-Abad, presidente de la Asociación Nacional de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales (COFENAT)
FIRMAS

09 enero 2020. 14.30H
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El primer sesgo que comete el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en su ‘Plan de Protección de la salud frente a las Pseudoterapias’ es que indican que una de las líneas a seguir es difundir y facilitar información basada en el conocimiento y en la evidencia científica más actualizada y robusta de las ‘pseudoterapias’. Si realizan un estudio sobre una técnica para dirimir si es pseudoterapia o terapia, la pregunta es: ¿cómo pueden empezar diciendo que una línea de actuación es comprobar la evidencia científica de las pseudoterapias? Es decir, ya han sacado la conclusión del estudio antes de estudiarlo. ¿Serán videntes y por tanto ‘pseudocientíficos’?

"Si no se comprende la individualidad de los procesos patológicos y sus individuos, es que no entienden las Terapias Naturales"

El Gobierno intenta protocolizar técnicas cuya esencia es la individualidad del tratamiento hacia las personas, argumentando, por ejemplo, que el masaje tailandés sobre el que, según dicen, presenta una “baja a moderada calidad” en los estudios existentes. Sostienen que puede ser eficaz en el alivio y la reducción del dolor a corto plazo en varias condiciones clínicas, y en general, las intervenciones con Medicina Tradicional son bien toleradas por los pacientes. Y con todo, indican que se cumplen sesgos importantes en dichos estudios, argumentando, como uno de los puntos principales, la falta de estandarización de la intervención. Es decir, si no existe un protocolo de actuación precisa para una patología y un paciente concreto no se puede medir la eficacia de dicha técnica. En conclusión, si no se comprende la individualidad de los procesos patológicos y sus individuos, es que no entienden las Terapias Naturales.

Por su parte, el masaje ayurvédico es una técnica comprendida dentro de la medicina ayurvédica y estudiar los efectos de dicha técnica desligados del resto de la medicina ayurvédica es como querer demostrar que un médico sólo con una pastilla puede tratar la hipertensión, sin realizar cambios en la dieta del paciente, sin la recomendación de realizar ejercicio… En su informe, el Ministerio de Sanidad se contradice asegurando primero que el ayurveda es un método que comprende varias disciplinas y más adelante que el masaje ayurvédico se puede desligar del resto de la medicina ayurvédica como un método terapéutico individual, cuestión que, lógicamente, no es cierta.

Con la dieta macrobiótica pasa algo parecido. El informe gubernamental llega a la  conclusión de poseer información insuficiente que permita conocer la eficacia y seguridad de la dieta en la mejora y control de enfermedades. En esencia, ellos mismos definen la macrobiótica como dieta basada en ingerir más vegetales y alimentos integrales, reduciendo el consumo de grasas, azúcares y alimentos procesados. Si ahora las conclusiones a las que llegan en el marco del estudio sobre Terapias Naturales es que no sirven para mejorar la salud, deberán aclararlo, obviamente.

Con respecto a la magnetoterapia, hay dos tipos: la estática -objeto del estudio del Gobierno, como imanes directos o imanes en corsés, etc; no se puede cambiar la frecuencia- y la dinámica -que es la usada actualmente en hospitales y se puede cambiar la intensidad mediante frecuencias-. El Ministerio de Sanidad indica en su conclusión final que la magnetoterapia estática no reporta beneficios en el dolor, pero eso no quiere decir que en otros campos patológicos no ayude a las personas a mejorar su salud, tal y como demuestran varios estudios científicos.

La sanación espiritual activa, tal y como ellos la definen, no tiene nada que ver con el Reiki. Ya transmitimos al Ministerio de Sanidad nuestra decisión de declinar la invitación a participar en dicho informe por no considerarla una terapia natural.

Hablar del árbol completo estudiando solo una rama


En conclusión, querer convertir la medicina complementaria y alternativa en medicina convencional es no saber realmente lo que se está estudiando. Lo peor del estudio de este Gobierno pseudocientífico es, precisamente, querer sacar conclusiones a través de este presunto estudio científico acerca de técnicas individuales, querer hablar de un árbol completo, compuesto de ramas, hojas, tronco, raíz, estudiando sólo una rama del mismo.

Con el conjunto de determinadas terapias, sin simplificar a algunas técnicas, se obtienen resultados óptimos en la potenciación de la salud de las personas y en el eficaz tratamiento de algunas enfermedades. Lo que se nos presenta a la sociedad y a los profesionales de las terapias naturales por parte del Ministerio de Sanidad es un informe que interesa al propio Gobierno y algunos actores que los rodean, sin ser objetivo en sus resultados. Y, además, pretenden vestirlo de una consulta inexistente con parte del sector, que no es objetiva, sino partidista. No hay consenso. Parece que quien paga manda.
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