Opinión

La homeopatía y la Farmacia Comunitaria ante el informe de la Aemps


Miguel Ángel Gastelurrutia, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Gipuzkoa y miembro del Grupo de Investigación en Atención Farmacéutica de la UGR

30 abril 2026. 05.05H
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Aunque estudios anteriores ya habían constatado sin duda alguna que la homeopatía carece de evidencia científica, el reciente comunicado de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), aporta gran valor al escenario científico y sanitario español, sobre todo porque lo ha realizado y publicado un organismo oficial y porque sus resultados provienen de una revisión sistemática cuyo objetivo era revisar la evidencia científica disponible sobre la eficacia y seguridad de los productos homeopáticos publicada en la literatura científica y las evaluaciones realizadas por otras instituciones gubernamentales sobre esta cuestión. Al final, para redactar el informe se han analizado 64 estudios.

Al mismo tiempo, la publicación de este documento genera a la Aemps una seria contradicción ya que en nuestro país dicha agencia mantiene la existencia de casi 1000 productos registrados como “medicamentos homeopáticos”. Además, y para un farmacéutico como yo, lo más grave es que estos, supuestamente “medicamentos homeopáticos” están registrados sin una “indicación terapéutica definida”, lo que simplemente va en contra de la propia definición de medicamento que está intrínsecamente ligada a su indicación. Hay, obviamente, excepciones como las fórmulas magistrales o el uso off-label fuera de la indicación autorizada en su ficha técnica, pero con esas salvedades, no se entiende el registro de un “medicamento” sin que en su ficha técnica figure una indicación terapéutica. Por ello, los farmacéuticos deberíamos solicitar a la Aemps la eliminación del registro de estos medicamentos y la consiguiente desaparición del concepto “medicamento homeopático”.

Es importante recordar que se trata de medicamentos no sujetos a prescripción médica. Mientras sigan legalizados, si un médico los prescribe, el farmacéutico tiene la obligación legal de dispensarlos. En el caso de que sea el paciente quien lo solicite como automedicación, el farmacéutico debería respetar la autonomía del paciente y también proceder a su dispensación. Sin embargo, en el artículo 12 del Código deontológico de la Profesión Farmacéutica titulado "Compromiso con la evidencia científica y la calidad técnica", se establece el deber ético de no ofrecer productos sin fundamento científico y de basar el consejo farmacéutico en la evidencia vigente.

Por tanto, estando de acuerdo en que desde un punto de vista legal el farmacéutico debe dispensar el medicamento solicitado/prescrito en cada caso, es tanto o más importante recordar que este profesional tiene el deber ético y deontológico de explicar al paciente que el producto solicitado carece de evidencia científica, que no le va a hacer el efecto que espera y que su utilización puede retrasar el uso de otras estrategias terapéuticas que sí hayan demostrado su efectividad, lo que puede resultar peligroso en función de la gravedad de la condición clínica que se pretenda tratar.

El informe publicado por la Aemps constata una realidad ya conocida, que da pie a seguir avanzando hacia la desaparición en los registros de la Aemps de los supuestos “medicamentos homeopáticos” y a su eliminación de las estanterías de las farmacias comunitarias. El siguiente paso debería ser la eliminación de las vocalías de homeopatía todavía existentes en algunos Colegios Provinciales.

Afortunadamente, la formación reglada en homeopatía ha desaparecido prácticamente de las facultades de farmacia públicas en España, aunque sorprendentemente siguen existiendo algunos cursos de posgrado, tipo Experto, en alguna universidad privada, que ahora sí, tienen la oportunidad de aprovechar el informe para que sean eliminados de ese templo del saber que debe ser la Universidad.

Todo ello porque, recurriendo otra vez a nuestro código deontológico, el farmacéutico comunitario debe aconsejar al paciente, siempre, en base a la mayor evidencia científica disponible.
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