Las
tecnologías basadas en la IA están, en la actualidad, provocando un
cambio en la forma de pensar, planificar y atender las necesidades de nuestras organizaciones sanitarias y de nuestros pacientes. Estudios recientes indican que el 66% de los médicos estadounidenses utilizan algún tipo de IA en su práctica y
el 72% consideran que la IA mejora su capacidad diagnóstica. Desde el punto de vista de la formación médica y la formación continuada, sobre todo cuando la práctica clínica se realiza en zonas aisladas, el valor de las plataformas científicas y las posibilidades de entrenamiento en entornos controlados mediante simulación, en el caso de médicos en formación, aportan un valor incalculable.
El volumen de consultas que los pacientes hacen a las diferentes plataformas de IA no deja de crecer semana a semana, una realidad a la que no podemos dar la espalda y que tenemos que aprovechar para convertir a nuestros pacientes en sujetos activos en el cuidado de su salud ofertándoles información y preparación para mejorar su proceso clínico y asistencial. Las herramientas en general, entendidas como un medio que sirve para facilitar una tarea o potenciar una capacidad humana, y aquellas que utilizan la IA en particular,
no son buenas ni malas en sí mismas, es el uso que se hace ellas los que las convierte en positivas o negativas para el fin que se persigue.
La IA se va consolidando, y es la forma correcta de hacerlo, como un copiloto o acompañante del clínico y del gestor.
Además de aumentar la eficiencia operativa aumentará la posibilidad de diagnósticos precoces y complejos así como acelerar terapias individualizadas y permitir seguimiento de múltiples pacientes mediante monitorización remota. Todo bajo el principio fundamental de que la supervisión humana y profesional es irrenunciable. Esta premisa necesita poca explicación, basta con ver los titulares de los periódicos tras el reciente accidente ferroviario en Andalucía donde los algoritmos que fijan los precios de los billetes de avión “dejados a su libre albedrío” arrojaron en pocas horas incrementos superiores al 200% en el precio de los mismos.
Las organizaciones sanitarias en general y los Hospitales en particular son instituciones, frente a lo que en ocasiones puede parecer,
extraordinariamente dinámicas y sensibles a la innovación. Cada día, cada semana se van implementando pequeños cambios apenas perceptibles pero que agregados se convierten en auténticas transformaciones de las que, con frecuencia, no son conscientes ni los propios protagonistas que las llevan a cabo; tanto como impulsores como receptores de las mismas.
La IA está transformando nuestras organizaciones mediante cambios profundos en la gestión y gobernanza de datos, aumentando la eficiencia interna y la calidad asistencial. Diagnósticos más precoces y precisos, la minimización de errores junto con la personalización de los tratamientos a partir de datos clínicos y genéticos permiten incrementar la posibilidad de éxito en la práctica clínica.
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"Las organizaciones sanitarias en general y los Hospitales en particular son instituciones, frente a lo que en ocasiones puede parecer, extraordinariamente dinámicas y sensibles a la innovación"
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Viene ocurriendo, desde hace ya algún tiempo, que vamos incorporando tecnologías de IA en diferentes ámbitos de actuación y trabajo de nuestras organizaciones y estas progresivamente se van consolidando, sin vuelta atrás, al mismo tiempo que ponemos en marcha múltiples pruebas y experiencias piloto en una dinámica de innovación abierta y permanente.
Es importante garantizar un uso responsable de estos modelos a los pacientes de tal modo que complementen la acción del profesional y nunca la sustituyan y a los profesionales que puedan utilizarlos como herramienta de apoyo para la toma de decisiones y para ello tanto las organizaciones sanitarias como sus gestores
han de contar con sistemas institucionales de respaldo avalados por una gobernanza institucional sólida y monitorizados de forma continua para detectar y corregir posibles sesgos.
Si bien es cierto que nuestro Sistema sanitario público se caracteriza por un grado de burocratización relativamente bajo,
son muchos los procesos de gestión administrativa que pueden verse mejorados y simplificados mediante el uso de herramientas de IA, lo que redundará en la liberación de recursos que pueden reorientarse hacia la atención sanitaria. Asistentes virtuales y sistemas de triaje digital ayudan a la gestión de citas; los modelos predictivos de demanda orientan en la gestión de camas y dimensionamiento de personal y equipos mientras que la automatización de tareas administrativas (agendas, registros, facturación) liberará tiempo clínico y permitirá una mayor dedicación al paciente.
Las soluciones basadas en sistemas de IA utilizadas de forma sistemática, en la práctica clínica diaria, son todavía muy limitadas pero teniendo en cuenta el elevadísimo número de pilotos, estudios y desarrollos que se están llevando a cabo en diferentes áreas clínicas y en todo el mundo, no cabe duda de que las IA está llamada a transformar la asistencia sanitaria. La consolidación de esta transformación estará en relación directa con el valor que para el clínico y el paciente tengan estos desarrollos.
La sociedad en su conjunto está ahora mismo expuesta desde muchos frentes a los sistemas de IA, la sanidad y la salud son uno más, pero dada su importancia y trascendencia tanto para la sociedad en su conjunto como para los pacientes en particular
es determinante disponer de un marco regulatorio técnico y ético para las mismas.
Actualmente la mayoría de los modelos de IA asistenciales están
diseñados para trabajar bajo supervisión humana y apoyar al clínico en la toma de decisiones sin embargo en un futuro, no muy lejanos, contaremos con modelos autónomos cuyo uso requerirá un marco normativo específico y una supervisión mucho más intensa a causa de los riesgos éticos y de seguridad que conllevan.
Un correcto desarrollo e implementación de las tecnologías de IA redundarán, sin duda, en organizaciones sanitarias más eficientes y más seguras y en
una atención sanitaria más precisa, personalizada y equitativa tanto en la accesibilidad como en los resultados.
Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.