Opinión

El reto de investigar en Atención Primaria


Luis Ayerbe, médico de Familia en el Centro de Salud Ramón y Cajal de Alcorcón

21 enero 2026. 10.45H
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Hace unos meses circulé un WhatsApp a un grupo de médicos de Familia (MFs): “Lo mismo alguno queréis participar en un estudio sin financiación que voy a empezar. Os llevaría unas dos horas a la semana durante algunos meses. Supondrá una publicación en algún momento del próximo año. Apenas cuenta en la carrera profesional y en las oposiciones”. No se apuntó nadie.

No me extraño demasiado. La producción científica de los médicos de Familia en ejercicio, es muy escasa, y no representa ni en cantidad ni en relevancia el peso de nuestra especialidad en el sistema sanitario. Esto mejoraría si hubiera más financiación, tiempo protegido para investigar, y un desarrollo firme de las Unidades de Investigación en Medicina de Familia, similar al de otros países europeos. El dinero y la organización permiten que se hagan más proyectos de investigación, más relevantes, con más impacto clínico y científico. También dan más estabilidad y amplitud a las líneas de investigación.


Familia en investigación universitaria 


La incorporación de los MF a las facultades de Ciencias de la Salud en las últimas décadas es un avance, aunque la situación es muy mejorable. La docencia de cada problema de salud debería llevarla el médico que está más con los pacientes que la sufren. Siendo la medicina de familia una especialidad transversal a las demás, una docencia de la máxima calidad debería incluir clases impartidas por MF en casi todas las asignaturas clínicas. Los portfolios de investigación de muchos departamentos universitarios, y grandes institutos, donde los MF están ausentes, parecen ignorar multitud de aspectos clínicos que se ven de modo privilegiado desde Atención Primaria, como la prevención, o las fases iniciales, de muchas patologías, la relación entre la enfermedad y el entorno social del paciente, el manejo de la multimorbilidad y polimedicación, o el seguimiento de problemas crónicos. Parece que se ignorara que las enfermedades suelen empezar a gestarse mucho antes de que el paciente entre en el hospital y que, en muchos casos, terminan bastante después del alta hospitalaria. Con esto se pierde la oportunidad de producir una evidencia valiosísima para una prevención más eficaz, un diagnóstico más temprano, unos tratamientos menos invasivos, y una prevención secundaria mejor.

"Un buen momento para incluir a los médicos de Familia en investigación clínica multidisciplinaria es la residencia"


La normalización en la universidad del MF como docente debería por tanto ir aparejada a su mayor integración como investigador. Aunque parece que esto estuviera frenado por intereses corporativos. Muchos especialistas han declinado mi invitación a participar en mis proyectos, y yo casi nunca he recibido invitación a participar en un proyecto que se haya originado desde la Medicina especializada. Uno a veces tiene la sensación de que muchos especialistas nos miran con desconfianza, o tal vez es que yo haya tenido mala suerte.

 
Un buen momento para incluir a los MF en investigación clínica multidisciplinaria es la residencia, cuando comparten hospital con los compañeros de especializada. Es también buen momento para iniciar la tesis doctoral. Además, hacer investigación durante la especialidad llevaría a un número MF a continuar una vez estén en Atención Primaria, bien colaborando con proyectos del hospital o bien liderando estudios propios de Medicina de Familia.

Capacidad como investigadores 

 
Aunque en el fondo, yo creo que el motivo más importante que lleva a los MF a no investigar es porque nosotros mismos no nos henos tomado en serio nuestra capacidad como investigadores, no nos creemos que nuestra actividad investigadora pueda ser relevante. Yo trabajé en el departamento de Atención Primaria de una universidad y al otro lado del pasillo teníamos a un equipo de biología celular a los que llamábamos “real scientists”, aunque nosotros también publicábamos originales de investigación. En realidad, si quieres que los financiadores, las autoridades sanitarias y académicas, y tus propios colegas, te tomen en serio como investigador, tienes que demostrar que tú crees en lo que haces, que sabes hacerlo, y que de hecho obtienes eficazmente resultados relevantes.

La Medicina, incluida la de Familia, y con ello la investigación clínica, se ha convertido en muchos casos en un instrumento político, social y económico.  Es fácil que el MF perciba la investigación como una actividad empresarial, o burocrática, vacía de significado, muy poco atractiva.

La falta de financiación es una mala excusa. Uno tiene la impresión de que en España se llegan a escribir artículos muy sólidos para los pocos medios que hay. Nuestros colegas de otros países europeos no saben que esos artículos tan bien elaborados que leen están escritos muchas veces por investigadores, que lleva el fonendo en el bolsillo de la bata, entre medias de consultas agotadoras. Por otro lado, si metes dinero, interés político e ideológico, personas buscando publicar cualquier cosa en cualquier sitio, figurar de coautor en trabajos donde no han hecho nada, gente buscando plazas remuneradas para reducir sus horas de labor asistencial, viajes a congresos innecesarios, y demás elementos que confunden todavía más al médico que se plantea investigar.


Aumento de la motivación


Además, parece que en otros países nos llevan mucha ventaja en desarrollo de universidades y centros de investigación. Pero mi impresión es que los centros de salud y hospitales en Reino Unido, donde yo he trabajado, no están más desarrollados que los españoles. Nuestras bases clínicas son buenas.

Los MF debemos tener claro que profundizar en un área donde la evidencia es insuficiente, enriquece nuestra actividad profesional y aumenta nuestra motivación y satisfacción en el trabajo. Además, investigar es estimulante, nos exige desarrollo intelectual, aprender, y nos hace más sensibles y críticos con la evidencia, lo cual nos puede hacer mejores clínicos y docentes. Aunque la motivación más honda que debe llevar a todo investigador clínico, incluidos los MF, es la búsqueda de conocimientos con los que poder aliviar de algún modo el sufrimiento de nuestros pacientes. Pocas cosas hay tan profundamente humanas. Nos queda mucho camino por recorrer, aunque parece que las cosas van en la dirección correcta.

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