Opinión

Vacunar, vacunar y vacunar


Julián Ezquerra Gadea, secretario general del Sindicato AMYTS
La atalaya sanitaria

14 abril 2021. 07.55H
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Me viene a la cabeza esta frase de Edward Jenner: “Espero que algún día, la práctica de contagiar la viruela a los seres humanos se extienda por el mundo. Cuando llegue ese día, ya no habrá más viruela”. Efectivamente, la vacunación ha sido capaz de erradicar una enfermedad tan grave, contagiosa y con elevado riesgo de muerte. Esa lucha contra la viruela se basó en la vacunación universal. Y ese debe ser ahora el objetivo en la lucha contra la Covid-19. La vacunación de todos, no solo de los ciudadanos del “primer mundo”, de los países más poderosos, el éxito en el mundo globalizado en el que vivimos es que la vacuna llegue hasta el más recóndito de los lugares. La Covid-19 puede ser el paradigma de la “globalización”.

El desarrollo de las vacunas contra la Covid-19 representa una verdadera hazaña en investigación y desarrollo. Haber sido capaces de poner a nuestra disposición varias vacunas en tiempo récord, hacerlo de forma tan rápida y que además sean eficaces y seguras, es un éxito de la investigación y de la ciencia. Ahora no podemos hacer otra cosa que “aprovecharnos” de esto, ser inteligentes y creer en nuestros profesionales. Nos han proporcionado la herramienta para acabar con esta pandemia y tenemos que aprovecharlo.

En torno a la vacunación contra la Covid-19 se están produciendo demasiadas informaciones tendenciosas, algunas de intención dudosa, otras de un alarmismo exagerado, afortunadamente las más de profesionales con un mensaje claro y contundente a favor de la vacunación. Pero hay demasiada “infoxicación”, algo que no termino de entender y que me da miedo pensar que sea algo intencionadamente buscado con fines perversos.

Aquí no caben luchas comerciales, no valen las peleas por copar mercado, no podemos admitir que el gran trabajo realizado para lograr estas vacunas sea ahora objeto de pingües beneficios que puedan limitar la vacunación universal.

Las vacunas utilizadas en países desarrollados, en concreto en Europa y EEUU, son avaladas por sus respectivas agencias de evaluación, de las que no tengo la menor duda en cuanto a solvencia y rigurosidad, la EMA y la FDA. Por tanto, si han dado su autorización, como profesional sanitario, no puedo cuestionar su validez, su seguridad y eficacia. En esto no entiendo ni puedo admitir negacionismo alguno, menos de algunos profesionales.

¿Qué está pasando con la vacuna de AstraZeneca?


¿Qué interés hay en desprestigiar esta vacuna? Lo imagino, puedo incluso entender algunos miedos, pero no puedo entender que alguien no vea que esta vacuna, como las otras, es el principio del fin de esta pandemia. Por eso no entiendo que la información, entiendo que interesada, haga que se produzca un rechazo irracional y sin base alguna. Las “autoridades”, más bien los reconocidos profesionales de la salud de prestigio incuestionable, deben ser quienes hagan visible que las vacunas, si también la de AstraZeneca, son seguras y que el coste/beneficio claramente muy favorable a este último.

"En estos días ha hecho mas por la vacunación el testimonio de un conocido actor que toda la retahíla de información que a diario nos proporciona el Dr. Simón"


Que no lo hagan los políticos y gestores, que aún con buena intención, creo que levantan un muro entre lo de dicen y cómo se recibe por parte de la población. El prestigio de nuestros dirigentes es muy bajo y casi mejor que no hablen y que dejen a los profesionales. Es más, en estos días ha hecho mas por la vacunación el testimonio de un conocido actor que se vacunó con AstraZeneca que toda la retahíla de información que a diario nos proporciona el Dr. Simón, caído en desgracia, la ministra o el propio presidente del gobierno.

Es el momento de vacunar, vacunar y vacunar, con cualquiera de las vacunas autorizadas, todas válidas, eficaces y seguras. Y hay que hacerlo con rapidez, toda la rapidez necesaria para garantizar que se produzca el fenómeno “vacuna entregada, vacuna administrada”, sin espera, sin retrasos. Para ello necesitamos dos cosas, vacunas suficientes y espacios y personal para su administración.

Estamos viendo un debate interesante con relación a quien, dónde y cuando se deben administrar las vacunas. Está claro que es necesario correr, pero también asegurar que las cosas se hacen con rigor. Por ello creo compatibles dos sistemas paralelos, la vacunación de proximidad, de cercanía, la que mas me gusta, la que se hace en los Centros de Salud, con sus enfermeras habituales y sus médicos, junto a los grandes “vacunódromos”, hospitales, clínicas varias, yo diría, aun sabiendo que no es compartido por todos, que en las farmacias y cuantos centros sean accesibles para la población. Lo que es necesario es estratificar bien a los ciudadanos por edades y comorbilidad, decidir el tipo de vacuna para cada grupo, entender que estamos en una lucha sin cuartel y que el tiempo es importante, tanto como para entender que hay que vacunar todos los días y si es necesario durante las 24 horas.

Termino con un mensaje de optimismo, creo que estamos en disposición de vencer los miedos, ser cautos, mantener las medidas de seguridad y convencer a la población, hasta a los mas negacionistas, de que saldremos de esta crisis más rápido que tarde y que lo haremos solo con algo tan sencillo como vacunar, vacunar y vacunar.
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