Opinión

Rajoy, en la UCI política por el caso Bárcenas, ¿se parapeta tras profesionales sanitarios?


Por José Martínez Olmos, portavoz de Sanidad del PSOE en el Congreso
La sanidad desde el ángulo izquierdo

30 julio 2013. 16.33H
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Que el Gobierno y las profesiones sanitarias alcancen acuerdos para la sostenibilidad y la calidad de la sanidad pública me parece bien. Aunque me parezca insuficiente, porque los acuerdos debería buscarlos al mismo tiempo con los grupos parlamentarios y en especial con el PSOE, y con las comunidades autónomas. Y esto, no lo está haciendo. Pero está bien acordar medidas para mejorar la sanidad pública.

No obstante, permítanme dudar de que estos acuerdos supongan una rectificación de la política sanitaria del Gobierno y un compromiso real de Mato de hacer posible una sanidad pública, universal y gratuita. Es inevitable el escepticismo del PSOE ante el Pacto por la Sostenibilidad y la Calidad del Sistema Nacional de Salud con el Foro de la Profesión Médica que hoy escenifican en La Moncloa Mariano Rajoy y Ana Mato.

Por cierto, no sería de recibo que Rajoy intente parapetarse en una foto con los profesionales sanitarios –una de las profesiones más valoradas por la sociedad – para salir de la UCI política en la que le ha metido el señor Bárcenas, evidenciando su desesperada necesidad de conseguir fotos e imágenes diferentes al gran problema que tiene el presidente con este caso y su comparecencia del día 1 de agosto.

La sanidad es un asunto muy serio y espero que no sea ese el objetivo de Rajoy. Entre otras razones, porque no lo conseguiría. Los primeros que lo impedirían serían los profesionales sanitarios. Aún cuando quiero ser prudente hasta conocer a fondo y en detalle los acuerdos, creo que hay razones para el escepticismo.

¿Cuáles son las razones para este escepticismo? Pues en primer lugar porque es más que dudoso que esto signifique que la ministra de Sanidad vaya a traer al Congreso una norma de universalización del derecho a la asistencia sanitaria pública, tal y como de manera reiterada hemos pedido todos los grupos parlamentarios y que el PP ha rechazado en numerosas ocasiones durante los últimos meses. 

¿Es creíble esperar que de este acuerdo se deriven compromisos concretos de traer a las Cortes Generales los cambios legales que permitan derogar el RDL 16/2012 y hacer real una sanidad pública, universal y gratuita? ¿Es creíble esperar que el Gobierno se esté comprometiendo ahora a rectificar y recuperar el modelo de sanidad universal que ellos mismos cambiaron unilateralmente hace un año con el Real Decreto-ley 16/2012? Por eso, voy a registrar en el Congreso de los Diputados una batería de preguntas parlamentarias para que Mato pueda demostrar el compromiso real de rectificar legalmente los recortes sanitarios y el deterioro de la sanidad pública española que hemos sufrido desde su llegada al frente del Ministerio de Sanidad.
 
En segundo lugar, porque las raíces del sector privado están cada vez más extendidas en la red sanitaria pública, sobre todo en las CCAA donde gobierna el PP. Mientras para los socialistas es imprescindible preservar la condición de servicio público del sistema sanitario, no parece que este acuerdo contemple ningún compromiso de paralizar el proceso de privatización de la sanidad que desarrolla la Comunidad de Madrid, ni el que otras CCAA del PP llevan a cabo o han anunciado para el futuro.
 
Me preocupa también, en tercer lugar, la ausencia de las CCAA en este acuerdo cuando en algunos de sus contenidos profesionales y de organización de la sanidad se requiere de su participación. Por eso, no creo descabellado augurar desencuentros y dificultades a la hora de aplicar algunas medidas anunciadas por posibles desacuerdos autonómicos al haber riesgo de invasión competencial. No haber contado con las comunidades autónomas en el proceso de negociación de este acuerdo arroja sombras de duda sobre la viabilidad de algunos compromisos profesionales.
 
Escepticismo también y finalmente, porque el día a día de la gestión sanitaria de Rajoy y Mato es desigualdad sanitaria, recortes, perjuicios para los profesionales y deterioro de la sanidad pública, lo contrario de lo que dicen que van a hacer en este acuerdo. Los hechos de este Gobierno son los que son: recortes en derechos a los ciudadanos, recortes en presupuestos, malestar entre los profesionales sanitarios, apoyo a la privatización sanitaria y deterioro del sistema público de salud. Haber elegido este día para la firma del acuerdo y a Rajoy de testigo (48 horas antes de la comparecencia de Rajoy por el caso Bárcenas), me hace pensar en el interés y la necesidad de una foto amable. Un parapeto.

Ojalá me equivoque y todo sea de verdad una rectificación de la política sanitaria y no una maniobra de un Rajoy en la UCI política por el caso Bárcenas. El tiempo pondrá las cosas en su sitio. Por nuestra parte, estamos dispuestos al diálogo si es para recuperar la universalidad del sistema por razón de ciudadanía. Si es para asegurar los derechos sanitarios a los inmigrantes para proteger su salud y la de la ciudadanía en general. Si es para asegurar la suficiencia financiera del sistema público. Si es para garantizar la provisión pública de la sanidad. Si es para evitar que los copagos actúen como barrera de acceso en determinados grupos poblacionales. En definitiva, para hacer real el discurso de que la sanidad pública es un bien de todos, que hemos de preservar para generaciones futuras. Pero entiendan que, hasta ahora, hemos visto lo contrario y por tanto, que seamos escépticos.

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