Opinión

Formación continuada. Entre la transparencia y el cinismo


Francisco Igea, portavoz de Ciudadanos en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados
En el centro de la sanidad

23 mayo 2017. 11.20H
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El escándalo de la formación médica continuada está alcanzando unos niveles que amenazan con declarar una guerra cuyas consecuencias no son previsibles. Los facultativos del SNS han sufrido  en sus carnes la dureza de la crisis sin mover un solo músculo. El aumento de la jornada, el recorte de días libres y la reducción de honorarios se han llevado con un estoicismo admirable.

Desde Ciudadanos no podemos evadir nuestra responsabilidad al mantener esas duras condiciones laborales en algunas comunidades. Como partido político hemos priorizado la creación de empleo estable en el sector sobre la recuperación de algunas de las condiciones laborales pérdidas. Por eso este año, tanto en nuestros pactos con el PP como en nuestra actividad en Comisión pusimos en primer lugar la lucha contra la precariedad, consiguiendo un acuerdo que va a permitir convocar una OPE extraordinaria que ayude a disminuir progresivamente la temporalidad laboral hasta niveles inferiores al 10% al final de la legislatura (si es que ésta se completa).

Por esa razón también hemos recibido, con toda lógica en alguna comunidad, durísimas críticas por nuestra postura con respecto a la recuperación de las condiciones previas a la crisis. Hacer política es tomar decisiones, priorizar y soportar las críticas. No olvidamos, sin embargo, la necesidad de no aumentar ni un gramo más la durísima carga soportada por nuestros profesionales. Por esta razón presentamos una PNL en el Congreso que asegurase que el peso de la formación continuada no se cargaría sobre sus hombros.

PSOE y Podemos argumentaron, no sin razón, que el gasto de la formación debería de recaer sobre el propio sistema. Esta postura, defendible sin duda, incrementaría de manera considerable el gasto al no asegurar, de ninguna manera, que la industria farmacéutica traspase íntegramente al sistema su gasto en este capítulo. Aquí es donde surge el cinismo sin límites de nuestra siempre bienintencionada izquierda.

¿Alguien ha presentado una propuesta de subida de impuestos? NO ¿Alguien ha propuesto una enmienda contra otra partida de gasto? NO ¿Alguien ha hecho simplemente el cálculo de lo que supone? NADIE.

Hemos de recordar que nuestro país aún se encuentra sometido al procedimiento de control de déficit excesivo de la Unión Europea. Este procedimiento está exigiendo un considerable esfuerzo al conjunto de la sociedad española y debemos de salir de él lo antes posible. También hemos de recordar que el techo de gasto se aprobó con el voto favorable del PSOE.

La decisión de transparentar las transferencias de valor fue aplaudida por nosotros como una decisión correcta en el camino de eliminar los conflictos de interés en el SNS. Sin embargo, si cargamos la tributación sobre los profesionales en este momento solo podemos esperar dos consecuencias. Una que los profesionales dejen de acudir a su formación, con lo que el sistema y la atención se acabaran resintiendo. Otra, más probable, que profesionales e industria encuentren otro camino a la sombra, para continuar su relación fuera de la vista de Hacienda. 

Esto anularía el beneficio de la transparencia como paso inicial hacia una formación independiente de la industria. La magia de tocar al presupuesto con la varita de Harry Potter y acrecentarlo sin aumentar recaudación o deuda solo era  esperable de la ingenuidad sin límites de Podemos, pero del PSOE uno esperaría otra cosa. Sin embargo en estos últimos tiempos el cinismo se ha apoderado de un partido que promete una cosa y la contraria dependiendo de qué vote en una autonomía u otra. El cannabis hoy es bueno en Cantabria, excelente en Canarias y peligroso en el Congreso. Las sujeciones son malas en San Jerónimo  y necesarias  en la asamblea... y así sucesivamente.

Por otra parte el PP, con su tradicional soberbia, parece haber olvidado que ya no cuenta con las mayorías que le han permitido hacer de su capa un sayo. Pretender que, tras aprobar una PNL que exigió el visto bueno de Hacienda, aceptemos ahora este trágala de Montoro es pretender demasiado. Quizás confunde el PP responsabilidad con ingenuidad, por lo que nos vemos en la obligación de informarle de su error. Continuaremos siendo responsables, continuaremos poniendo el interés de los españoles por encima de todo, pero no lo dude: habrá un antes y un después si esta barbaridad no se soluciona. No admitiremos ni  una sola carga más a ninguno de los profesionales del sistema. Ha sido suficiente.
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