Opinión

Más ciencia


CARLOS A. JIMÉNEZ-RUIZ, PRESIDENTE DEL 2º CONGRESO COVID; J. ANTONIO RIESCO, PRESIDENTE DEL COMITÉ ORGANIZADOR; Y DAVID DE LA ROSA, PRESIDENTE DEL COMITÉ CIENTÍFICO
Firmas

20 abril 2021. 10.10H
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La ciencia es la respuesta a los retos sanitarios que esta pandemia nos ha puesto por delante. Esa podría ser, de forma muy resumida y en esencia, la conclusión final del 2º Congreso Nacional Covid-19, que ha contado con la participación de 82 sociedades científicas españolas que representan a más de 200.000 profesionales sanitarios.

A lo largo de cinco días hemos compartido los numerosos hallazgos y evidencias científicas que en estos meses hemos alcanzado sobre el coronavirus, se han presentado las investigaciones y trabajos de campo más destacados que a pesar de la presión asistencial han logrado llevarse a cabo, se han planteado y delimitado las principales incógnitas y problemas pendientes de mayor investigación y conocimiento, y se ha debatido sobre el camino por el que tenemos que seguir avanzando para el mejor control de la pandemia.

Un camino que pasa por la vacunación como primera y fundamental prioridad en este momento para todas las administraciones públicas y para los propios ciudadanos. La vacunación debe estar fuera del debate político. Y debe de hacerse de forma coordinada, atendiendo a la evidencia científica, y evitando decisiones precipitadas que despierten alarma y desconfianza entre los ciudadanos. Por ello, nuestro primer y principal mensaje desde el Congreso, recogido en un Manifiesto suscrito por todas las sociedades, ha sido ese: que vacunen y que basen sus decisiones siempre en la evidencia científica. Y a los ciudadanos, que se vacunen y que lo hagan sin miedo, porque esa evidencia científica confirma que las vacunas son seguras.

Es cierto que esta pandemia ha representado para todos un desafío de comunicación al que tampoco estábamos acostumbrados. La demanda de transparencia es muy grande y la población quiere estar al día de lo que se va descubriendo, al día y casi al minuto. Hay una gran presión para que se difunda casi en directo cualquier nuevo hallazgo. Pero hay que tener cuidado con los mensajes que se lanzan. No es fácil encerrar la complejidad de la ciencia en un mensaje sencillo, directo y fácil de entender. Y en eso hay que reconocer que a veces se ha fallado. Con la vacunación lo hemos visto. Los matices son la propia esencia del conocimiento científico. Pero corresponde a los expertos, y no a los políticos, traducir estos matices en recomendaciones. Los beneficios de todas las vacunas que se han dispensado superan con mucho sus muy limitados riesgos y muy raros efectos secundarios.

La confianza es probablemente el activo más valioso y el que mejor hay que gestionar en las crisis. Con unas administraciones coordinadas en sus políticas y sus mensajes, firmemente sostenidos sobre criterios científicos, seremos capaces de trasladar a la sociedad la confianza necesaria, así como trasmitir un mensaje de colaboración y cooperación entre todos como la mejor forma de ganar a la pandemia. Estamos en el camino de lograrlo, y es importante que se sepa, y que se valore también lo mucho que se ha aprendido en apenas un año. Aunque también es cierto que nos queda mucho por  aprender sobre el propio virus y también sobre las vacunas: la inmunidad frente a las variantes; su capacidad de detener la transmisión de la infección; la inmunidad cruzada en determinadas poblaciones; las secuelas de la enfermedad y el llamado Covid-persistente…

La ciencia y la investigación vuelven a ser la mejor respuesta a esos interrogantes de futuro. Cuando todo esto pase, deberíamos tomar nota de las grandes lecciones que nos ha dejado esta crisis y ser coherentes con ellas, dedicando más recursos a la investigación, promoviendo un concepto mucho más proactivo de la salud, mejorando la atención socio-sanitaria a personas mayores, brindando los recursos a todos los niveles asistenciales y subsanando las deficiencias laborales crónicas del Sistema Nacional de Salud… En esta emergencia sanitaria, los profesionales sanitarios no solo han demostrado su compromiso con su actividad asistencial, haciendo un esfuerzo extraordinario por dar respuesta a una demanda también extraordinaria, sino que han demostrado también un compromiso adicional por la investigación que es digno de todo elogio. Y este 2º Congreso ha sido el, la mayoría de ellos surgidos de equipos multidisciplinares. Lo que quiere decir que nuestros profesionales sanitarios no se “conformaron” con estar en la primera línea de batalla contra la Covid-19, sino que además sacaron tiempo de donde no lo había para investigar y para colaborar con compañeros de otras especialidades en hacer ciencia y mejorar el conocimiento sobre el virus y sus múltiples afecciones.

En resumen, para la que deseamos que sea la fase final de la pandemia, nuestra propuesta es ciencia. Y para el después de la pandemia, más ciencia.

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