El
sistema sanitario público español tiene una ratio de 0,1 fisioterapeutas por cada 1.000 habitantes, muy por debajo de la que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), de un fisioterapeuta por cada 1.000 habitantes, según estimaciones del sindicato SATSE.
En paralelo, la presencia de fisioterapeutas en puestos directivos dentro de la Sanidad española, tanto pública como privada, es muy escasa aún.
Limitaciones normativas
La
legislación limita que más fisioterapeutas puedan aspirar a alcanzar puestos de gestión. Me refiero a cuestiones como que la Fisioterapia siga encajonada en el nivel A2 dentro de la Administración pública, y
no en el A1, que le correspondería por titulación académica (grado universitario de 240 créditos), y por las competencias y responsabilidades que asumen nuestros profesionales en su realidad laboral. Es una situación, además, que no afecta solo a la Fisioterapia, sino también a otras disciplinas, como Enfermería o Terapia Ocupacional.
El cambio de nivel es una reclamación histórica de nuestro colectivo y supondrá, cuando se consiga -espero que dentro de poco tiempo-, alcanzar la categoría profesional adecuada, el acceso a determinados puestos de trabajo y posicionarnos de forma igualitaria con el resto de profesionales graduados.
Para explicar la situación a quien no la conozca: la legislación actual señala que los funcionarios del grupo A1 realizarán funciones directivas de gestión, inspección, ejecución, control, estudio y propuesta de carácter administrativo de nivel superior.
En cambio, los funcionarios del
grupo A2 que ocupen puestos del Cuerpo de Gestión realizarán
funciones de colaboración en labores administrativas de nivel superior y tareas propias de gestión administrativa, no específicas de técnicos superiores.
Como decía: la legislación es el principal freno que impide, dentro del ámbito público, que haya más fisioterapeutas en puestos directivos.
Replantear los perfiles profesionales
Puede que alguien se pregunte qué aportará un mayor número de fisioterapeutas en puestos de gestión: pues supone una valiosa oportunidad para avanzar hacia un sistema más eficiente, preventivo y centrado en el paciente.
La gestión sanitaria en España ha sido ejercida tradicionalmente por perfiles médicos, de enfermería y administrativos. Pero es necesario replantear los perfiles profesionales que dirigen los centros sanitarios, para afrontar retos nuevos y complejos, como el envejecimiento progresivo de la población, el aumento de las enfermedades crónicas, la sobrecarga asistencial y la necesidad de garantizar la sostenibilidad económica sin renunciar a la calidad de la atención.
Por nuestra parte, la Fisioterapia ha experimentado una notable evolución académica y profesional en las últimas décadas, con una formación universitaria sólida, competencias clínicas cada vez más amplias y una visión integral del proceso de salud. Esta perspectiva nos convierte a los fisioterapeutas en profesionales especialmente capacitados para aportar valor en la toma de decisiones estratégicas dentro de los centros sanitarios.
Enfoque preventivo
Una de las principales aportaciones de la Fisioterapia en la gestión es su enfoque preventivo y funcional. Las y los fisioterapeutas no nos limitamos a tratar lesiones o patologías una vez instauradas, sino que ponemos el acento en la prevención, la promoción de la actividad física y la mejora de la calidad de vida de las personas.
Trasladar esta mirada a la gestión permitirá diseñar programas asistenciales orientados a reducir la incidencia de numerosas patologías (musculoesqueléticas, oncológicas, neurológicas, etc.), prevenir la discapacidad y disminuir la dependencia, lo que a medio y largo plazo se traducirá en una menor necesidad de utilizar recursos sanitarios y sociales escasos.
Además, los fisioterapeutas contamos con una experiencia directa y continuada con el paciente, a lo largo de toda su vida; especialmente, en procesos de recuperación prolongados o patologías crónicas. Esta cercanía favorece una comprensión realista de las necesidades asistenciales, de las barreras organizativas y de los puntos débiles del sistema. Incorporar esta visión a los órganos directivos puede contribuir a una planificación más ajustada a la realidad clínica.
Optimización de los recursos
Desde el punto de vista meramente económico,
una mayor participación de la Fisioterapia en la gestión puede ayudar a optimizar recursos. Diversos estudios, como el que realizamos en el CPFCM, han demostrado que una intervención fisioterápica precoz reduce estancias hospitalarias, disminuye el consumo de fármacos y previene recaídas o complicaciones.
Así, un gestor con formación en Fisioterapia se encuentra en una posición privilegiada para impulsar circuitos asistenciales más eficientes, priorizando intervenciones costo-efectivas y favoreciendo la coordinación entre
niveles asistenciales, especialmente entre Atención Primaria (AP), Hospitalaria (AH) y sociosanitaria, que muchas veces no se comunican en la actualidad.
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"Más Fisioterapia en la gestión sanitaria permitirá diseñar programas orientados a reducir la incidencia de numerosas patologías, prevenir la discapacidad y disminuir la dependencia, lo que se traducirá en una menor necesidad de utilizar recursos escasos"
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Liderazgo de equipos multidisciplinares
Otro aspecto relevante es el liderazgo de
equipos multidisciplinares. La Fisioterapia trabaja de forma cada vez más habitual en colaboración con médicos, enfermeras, psicólogos, terapeutas ocupacionales y otros profesionales sanitarios. Esta cultura de trabajo en equipo facilita el desarrollo de habilidades de comunicación, negociación y coordinación, esenciales para una gestión sanitaria moderna. La presencia de fisioterapeutas en puestos directivos puede reforzar modelos organizativos más horizontales y participativos, donde se valore la aportación de todos los perfiles profesionales.
Asimismo, la incorporación de más fisioterapeutas a la gestión
contribuirá a visibilizar y prestigiar la profesión, rompiendo con una visión reduccionista de su papel dentro del sistema sanitario. Este reconocimiento no solo beneficiará al colectivo, sino que también enviará un mensaje claro sobre la importancia de la rehabilitación, la funcionalidad y la autonomía del paciente como objetivos prioritarios del sistema.
Se trata, en definitiva, de
enriquecer la gestión de centros sanitarios con miradas complementarias y una mayor diversidad de conocimientos y experiencias. Integrar a más fisioterapeutas aquí es una apuesta por un modelo más eficiente y centrado en el paciente, capaz de mejorar la respuesta a los desafíos presentes y futuros de la sanidad. Avanzar hacia una
gestión sanitaria más inclusiva y multidisciplinar no es solo una cuestión de equidad profesional, sino una estrategia inteligente para mejorar la calidad, la sostenibilidad y la humanización del sistema sanitario español.
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