La Revista

"Las prácticas en Medicina no empiezan hasta tercero y se quedan cortas"

Néstor García tiene 24 años y estudia Medicina en la Universidad de Santiago de Compostela

Néstor García, estudiante de Medicina

12 may 2018. 20.00H
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POR ESTHER ORTEGA
Néstor García tiene 24 años y está apurando su último mes como estudiante de Medicina en la Universidad de Santiago de Compostela. Lleva todo el curso asistiendo a una academia para prepararse el examen MIR, pero es consciente de que lo más complicado comienza ahora. "Estoy cogiendo fuerzas porque viene la parte más intensiva. Me toca estar estudiando ocho meses lo máximo posible para que, con suerte, pueda empezar mi vida como residente en un año", explica el joven, quien ha echado en falta más prácticas durante sus años en la facultad y sueña con hacer alguna especialidad quirúrgica.  

"Yo soy de Vigo, pero estudié en Santiago porque es la única facultad de Medicina que hay en Galicia. La mayoría vivimos aquí y los fines de semana volvemos a casa para ver a la familia", comenta Néstor, que había sido aceptado en las facultades de Madrid o Barcelona: "Pero al final preferí quedarme cerca de casa".

El gallego recuerda empezar su formación con nervios, pero también con emoción: "Empiezas algo totalmente desconocido, vas con una idea y al final es otra cosa. Una vez cogí el ritmo me di cuenta de que había elegido bien, me sentía en mi sitio", se sincera el joven, que empezó a interesarse por la carrera unos años antes: "Normalmente solemos inspirarnos en los hermanos mayores, pero en mi caso, mi hermana pequeña, a la que llevo dos años, siempre dijo que quería hacer Medicina. A mí siempre me habían gustado las Ciencias pero hasta cuarto de la ESO no lo tuve claro. Al final fui el primer médico de la familia aunque ella también está cerquita de terminar".

CONTACTO CON LOS PACIENTES

El desembarco en la Universidad no fue como Néstor esperaba: "Te das cuenta de que una de las carencias que tiene el sistema universitario español es la falta de prácticas", lamenta el joven, que considera que Primero y Segundo son demasiado teóricos. "En tercero ya empiezan las prácticas en el Hospital, pero se te quedan cortas. Se echa de menos el contacto con el paciente un poco antes. En otros países la docencia es un poco diferente. Luego sí hay oportunidades como prácticas de verano, que dependen más de ti o tu interés".

Néstor García  estudia Medicina en la Universidad de Santiago de Compostela

Por el contrario, el gallego sí que cree estar preparado psicológicamente para el abordaje de situaciones complicadas que se le puedan presentar en un futuro. "Es cierto que aunque no nos dejan meter mucha mano con el contacto con el paciente, sí que estamos expuestos a sus historias y he conseguido un equilibrio entre que me importe una persona y conseguir irme a casa sin que la situación difícil rija mi vida". Para ello, ha sido fundamental la implicación de los docentes que ha tenido durante la carrera: "Un buen profesional tiene que tener empatía. Yo sí me veo preparado y he tenido la suerte de tener a médicos que han hecho mucho hincapié en la relación con los paciente y, al mismo tiempo, aprender a que no nos afecte demasiado porque al final nadie sale beneficiado".

Aunque esos médicos han sido fundamentales para su crecimiento como médico, Néstor no está del todo contento con los docentes encargados de su preparación. "He tenido de todo, pero después de seis años te acuerdas más de la gente que te ha inspirado de los que de los que te han lo han puesto dificil" confiesa el joven, que denuncia: "En Santiago, y en general en todas las universidades españolas, es que los profesores entran por méritos como profesionales médicos, no como docentes. Y te encuentras que una eminencia te está dando clase pero realmente no sabe cómo acercarse al alumno o inspirarlos".

ROTACIONES

El tercer curso de de la carrera fue el más complicado para el vigués. "Es el peor año porque  empiezan todas las asignaturas clínicas y se juntan algunas muy difíciles con profesores muy exigentes. Por ejemplo en Cardiología, Neumología, Hematología, todo en un mismo cuatrimestre y con mucha materia", expone Néstor, para quien lo mejor de ese año fue empezar a acudir al hospital.

"Recuerdo las primeras prácticas con mucha emoción, el momento de entrar por primera vez en un hospital y ponerte la bata o el pijama de cirujano, todos sacándonos la primera foto, muy ilusionados...", rememora el joven, quien paulatinamente se dio cuenta de las dificultades que también tienen los recién llegados: "Te das cuenta de que te habías hecho unas expectativas que no eran, que ibas a llegar y te iban a dejar ya hacer cosas, pero hay que ir poco a poco".

APURANDO LA UNIVERSIDAD

Néstor con sus amigos de la facultad

Este año, con el rotatorio de sexto, la experiencia de las prácticas ha mejorado para el estudiante. "No hemos tenido asignaturas teóricas y sí que hemos ido pasando por los diferentes servicios del hospital. Hemos empezado a vislumbrar un poco lo que es que te dejen hacer alguna cosa, hasta este año, a veces sentías que estabas perdiendo el tiempo y haciéndoselo perder al médico, que no te hacía caso", relata Néstor, quien considera que también es labor de los propios alumnos el querer crecer como profesionales.

"Depende mucho de ti, te tienes que buscar la vida. La universidad no te lo pone fácil y lo cierto es que te dejan hacer pocas cosas. Cuando nos enfrentamos al MIR y a la residencia, el principal miedo que tenemos es eso, que en un año vamos a tener que estar en un hospital enfrentándonos a unas Urgencias y no nos sentimos realmente preparados para esa parte práctica", lamenta.

Antiguamente, explica Néstor, existía la figura del alumno interno, "que en su tiempo libre se podía presentar a un examen tipo oposición y podía ser como un residente desde tercero o cuatro, aunque con menos responsabilidades": "Echo de menos haber podido estar en el hospital de forma más activa aunque hubiese sido de forma voluntaria, que nos dieran esa oportunidad".

ANTICIPANDO LA ESPECIALIDAD

Cuando empezó la carrera, el joven ya tenía predilección por las cirugías. "En Santiago te dejan elegir las especialidades por las que vas a rotar y yo escogí las Quirúrgicas, en concreto Traumatología, Cirugía Pediátrica y Urología, que son las que más me gustaban y estuve contentísimo en el servicio", recuerda Néstor, que ve necesario conocer otras áeras: "También he rotado por alguna especialidad médica porque es fundamental coger base en todo, no solo en lo que te gusta".

Al final, tanto esfuerzo tendrá recompensa. "Sé que va a ser un año duro pero lo cojo con ganas porque te das cuenta de que sabes más de lo que pensabas... Cuando empiezas a repasar este año redescubres qué es lo que te gustaba, por qué te metiste y que sabes más de lo que creías", relata el joven, convencido de que será una inversión en su formación: "Voy a acabar con una buena base de Medicina y merece la pena por la recompensa de trabajar en un hospital y de especializarme en algo que me guste más".

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