La Revista

¿Son los médicos más pobres que hace diez años?

Los médicos advierten que seguirán reclamando recuperar sus salarios: "Habrá una conflictividad importante en el sector"

Los médicos se manifestaron el pasado 21 de marzo para reclamar una mejora en sus condiciones laborales

24 mar 2018. 20.00H
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POR ESTHER ORTEGA
Los médicos no aguantan más. Esta semana se han convertido en protagonistas de la actualidad echándose a la calle para reclamar la mejora de sus condiciones laborales. A lo largo de un trayecto discurrido entre el Ministerio de Sanidad y el Congreso de los Diputados, los facultativos han puesto de manifiesto el hastío de una profesión que ha sufrido en sus propias carnes los efectos de la crisis, pero no ha visto mejorada su situación pese a anunciarse a bombo y platillo el fin de la recesión. Los pasos dados hasta el momento son pocos y pequeños en comparación con lo pérdido, que se refleja con total claridad si se compara el poder adquisitivo actual del colectivo con el que disponía hace una década.

Entre las protestas de los médicos, la pérdida de hasta el 35 por ciento de su salario durante los últimos diez años con la excusa de la crisis, es una de las más importante. Esta situación ha provocado que ellos, como el resto de profesionales sanitarios tengan que ajustarse el bolsillo constantemente, ya que los precios han subido desde entonces. Según el Instituo Nacional de Estadística (INE), el IPC ha aumentado un 12,6 por ciento desde enero de 2008. La precariedad, avisan los profesionales, perjudica al servicio que pueden dar a los pacientes y, si no mejora la situación, están dispuestos a continuar las movilizaciones contra los recortes que los han convertido en trabajadores más pobres.

Los últimos datos de la EPA reflejaban que el sector sanitario en España había destruido 34.700 empleos en el último trimestre de 2017 y hubo casi 54.000 contrataciones menos a jornada completa. Además, más de 100.000 profesionales de la sanidad engrosan las listas del paro. Por suerte, no es el caso de Nicolás Torres, médico de 53 años, que aunque ha visto cómo su economía se resentía bastante desde que empezara la crisis, aún conserva su empleo.

Caída de los salarios

Torres trabaja en una pedanía de Cabezas de San Juan, a unos 65 kilómetros de Sevilla. “He tenido que ver cómo los ingresos de mi familia se mermaban notablemente y, sin embargo, aunque ha habido unos años en los que se ha mantenido el IPC, eso era solo para ciertas cosas. Los precios de la vida rutinaria no han bajado nada”, denuncia Torres, que bien lo ha notado en el bolsillo: “En mi día a día, por ejemplo, teniendo que desplazarme 115 kilómetros, veo que la gasolina y quedarme a comer es una perjuicio de unos 300 euros mensuales sobre un sueldo ya recortado y claro, es algo que se nota”. El médico sevillano no pudo asistir el pasado 21 de marzo a la manifestación que sus compañeros protagonizaron en Madrid, en la que se denunció la pérdida de poder adquisitivo de los profesionales de la salud con la excusa de la crisis. “A nosotros, los médicos, se nos hizo un recorte en el 2010 del 9, 8 en nuestro salario. Además, el IPC entre el 2009 y ahora, ha subido el 10,6 por ciento. Por lo que estamos ya por encima del 20 por ciento de pérdida de poder adquisitivo”, señala Francisco Miralles, secretario general de CESM.
 

Julián Ezquerra, secretario general de AMYTS

Pero ahí no que quedan los recortes sufridos por  los médicos: “Hay que añadirle  que la jornada de 35 horas pasó a ser de 37 horas y media, que es un 6 por ciento de trabajo gratis añadido y llega al 30 por ciento de recortes del gobierno central. A esto hay que sumarle la parte de las comunidades autónomas, porque la mayoría congeló la carrera profesional, que es una parte importante de nuestro salario”, añade Miralles, indignado con el pacto que se ha llevado a cabo para recuperar la economía de los trabajadores del sector: “Cuando ha pasado la crisis, esa recuperación la traducen en un acuerdo firmado por Hacienda y los Sindicatos de la Función Pública con el que, en el mejor de los casos, recuperaríamos solo un 8 por ciento en tres años, y nos vamos al 2020. Solo nos garantizan el 6,1 y estamos en total desacuerdo”.  
 
En la misma línea se mueve Julián Ezquerra, secretario general de AMYTS: “Por desgracia, hará falta que pasen muchos años hasta recuperar los salarios, hemos constatado que las tres sindicales de clase que han firmado el acuerdo con Hacienda han excluido de la recuperación a los facultativos del grupo A1, es decir, a todos los titulados”, especifica el secretario, que se muestra negativo ante el futuro de la profesión: “La recuperación no es volver a lo que se tenía sino recuperar de forma lineal para todos lo mismo. Lo que proponen en perpetuar el recorte que tuvimos y dejarlo estabilizado para el futuro. Las perspectivas para recuperar nuestro poder adquisitivo son nulas”.
 
 
Los precios suben
 
Para Miralles, no solo basta con recuperar el sueldo anterior a la crisis, sino adaptarlo a los nuevos precios del mercado. “Exigimos a las distintas administraciones que, como mínimo, se nos ponga en una situación similar a la que estábamos antes del 2010 en cuanto a poder adquisitivo. No solo recuperar el recorte que nos hicieron sino recuperar la pérdida del IPC que ha habido durante todos estos años que hemos tenido el salario congelado”.
 
Para Torres, la merma salarial ha supuesto unos 300 o 400 euros mensuales. “A los hijos no les recortas nada y menos en los idiomas que sabes que es el futuro, aunque los Reyes ya eran presidentes de república –ironiza el médico-. Recortas un poco en ropa o viajes”, explica el sevillano, consciente de que pertenece “a un segmento de la población que no ha sufrido tanto la crisis”. Aunque sí ha visto cómo su bolsillo iba menguando pese a realizar un trabajo indispensable para la sociedad: “En el 2009, el sueldo base con una categoría A, nivel 21, que es el que tenemos aunque en realidad tenemos un nivel más alto, es de 1158 euros. Y en el 2017, 1120 euros. Hay 37 euros solo de diferencia sólo en el concierto básico, al que hay que añadirle los recortes en complementos”, explica Torres, que los ejemplifica: “Por ejemplo, el de destino antes era de 611 euros y ahora es de  588. En una nómina normal hay 10 o 12 complementos. Y si los vas sumando…”.
 
Torres recuerda una anécdota con su mujer en la que se dio cuenta del ajuste que estaba haciendo en la economía familiar: “Había un señor afilando cuchillos y le preguntamos cuánto cobraba la hora y era más que yo. No lo ganaba yo ni loco en una guardia,” bromea el médico, que dice que se han tenido que ajustar el cinturón “un pocazo” en la familia: “Antes la guardia eran a 18 euros la hora y ahora están a 15”.
 
Diferencias entre comunidades
 
“Uno de los problemas del salario de los médicos es que es muy bajo y aumenta dependiendo de la actividad extraordinaria que se haga. Y esa actividad, en algunas autonomías, también ha sufrido un recorte considerable”, explica Rafael Carrasco, presidente del Sindicato Médico Andaluz, que añade: “Por ejemplo aquí, se recortó en un 10 por ciento. Lógicamente, quien más jornadas extraordinarias hace, más recorte tiene que asumir. Pero la media del 35 por ciento es aplicable a todo el territorio. A veces las diferencias  -de hasta 1000 euros-  entre las comunidades no se entienden”, explica el presidente,  que ha llevado un informe al Foro de la Profesión Médica calculando la reducción de los sueldos de los médicos: “Los datos concluían que la pérdida del nivel adquisitivo de los médicos desde el 2010 hasta ahora estaba en un 35 por ciento”, eleva Carrasco.
 

Francisco Miralles, secretario general de CESM, durante la manifestación del pasado 21 de marzo.

“El salario del médico viene regulado a nivel estatal pero las autonomías regulan los complementos. El salario base más el complemento de destino, lo que está legislado a nivel estatal, era de 24.848 euros en 2010 y de 23.066 euros en 2017. Solamente ahí, ya vemos una pérdida del 7 por ciento. A esto cada comunidad le añade los complementos que marcan la diferencia entre las autonomías”, explica el presidente del SMA, que centra los datos de su comunidad:  “En Andalucía, por ejemplo, hemos pasado del salario de un médico de hospital que tenga dedicación exclusiva (que se paga a 1000 euros aquí), y cumpla todos los objetivos variables  -y por tanto cobre toda la productividad; siendo de la parte alta de las retribuciones- en el 2010 podía llegar a cobrar 52.000 euros y en 2017 no pasa de los 48.000”.
 
Ezquerra, también destaca los recortes que se han hecho en Madrid. “En Madrid se congeló la carrera profesional. Dos niveles de carrera profesional en los facultativos vienen a significar entre 6000 y 7000 euros. Que se añaden, lógicamente, a aquél 9 por ciento y al IPC perdido. Además, a todos los facultativos que hacen guardias se les descuentan unos 200 euros todos los meses, que suma un total de 2400 euros al año”, denuncia el secretario general de AMYTS, que lamenta que “la gente acaba por claudicar y asumir contratos precarios. Yo he tenido delante de mí a un cirujano al que no daban un crédito después de llevar seis años acumulando contratos. Esto es denigrar a la profesión y el personal sufre un desasosiego tremendo”.
 
Prestigio devaluado
 

Rafael Carrasco, presidente del  Sindicato Médico Andaluz

Ese sentimiento, se ve incrementado por el rechazo que sienten por parte de la gente. “Han vendido a la sociedad que los médicos ganamos mucho dinero y vivimos muy bien. La imagen del cirujano con la piel morena por estar en Marbella, con un cochazo y un yate, es una imagen falsa, solo la tienen unos médicos afortunados. La mayoría vamos cada día a trabajar a nuestro pueblo y que somos  ciudadanos normales, que si vamos por la calle no se nos distingue del resto”, lamenta Torres, que lleva 35 años trabajando sin parar, y le han dolido especialmente los comentarios que ha tenido que escuchar al respecto: “A la gente parece bien que nos quiten el dinero. El político lo sabe y no va a tomar ninguna medida”.
 
Tampoco es mucho más optimista Ezquerra: “Ahora estamos peor que hace diez años y sin esperances de que mejore. En cualquier empresa, si se reduce personal y se les paga peor, la atención que recibe el cliente es peor. Si además, les quitan los derechos adquiridos, como no pagarles los días que están malos o quitarles la antigüedad, pues la atención decae aún más. Hoy en día tenemos un éxito de nuestros profesionales imparable y muchos puestos se están cubriendo por gente que está trabajando sin tener homologado el título. Los nuestros en cuanto tienen una oportunidad, se marchan”, denuncia el secretario general. La misma opinión tiene Miralles, que advierte de la fuga de cerebros que se está produciendo desde que empezara la crisis: “Se van muchos porque tienen unas ofertas muy atractivas laboralmente y económicamente, muy por encima de cualquier contrato que se les pueda ofrecer en España. Es una descapitalización importante del sistema”.
 
Para él, la revuelta de los médicos para recuperar sus salarios no ha hecho más que empezar: “Si pasada la crisis no hay respuestas para todo esto, los médicos vamos a mostrar nuestro enfado y yo creo que en los próximos meses, si las administraciones no empiezan a reconsiderar su postura, habrá una conflictividad importante en el sector”. Torres, por su parte, cree que las movilizaciones son algo más “simbólico”, pero reclama su sitio: “No somos indispensables, pero cuando una persona entra a las 3 de la mañana con un infarto, le salvamos la vida. Que nos paguen a 15 euros la hora y tenga el doble de trabajo el día siguiente, no lo veo justo. Antes se pedían prórrogas para jubilarse a los 67 y ahora se preguntan por cómo jubilarse antes”.
 
 
 
 
 
 
 


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