La Revista

Las mujeres invisibles que sustentan la sanidad cada día

Médicas, enfermeras, científicas y farmacéuticas lideran la sanidad española

Mujeres como Estíbaliz Garrido y Amelia Carreras, médica y enfermera respectivamente, que se vuelcan en cuidar a las personas que más lo necesitan

17 mar 2018. 20.00H
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POR ESTHER ORTEGA
Durante años, siglos, las mujeres han realizado una labor poco reconocida pero inconmensurable dentro de la sanidad española. Sin embargo, sus nombres apenas aparecen en los libros de Historia. Tampoco han conseguido ocupar altos cargos con facilidad ni ser reconocidas como el motor del sistema de salud. Médicas, enfermeras, farmacéuticas y científicas españolas han sido invisibles en muchas ocasiones, pero fueron ellas quienes abrieron el camino a las mujeres que hoy en día sustentan la Sanidad. Mujeres como Estíbaliz Garrido y Amelia Carreras, médica y enfermera respectivamente, que se vuelcan en cuidar a las personas que más lo necesitan. O María Castellano, la primera mujer en conseguir una cátedra de Medicina y la segunda en pasar a formar parte de la Real Academia de Medicina. El camino no ha sido fácil. Y aún hay que saltar para poder romper el techo de cristal, pero cada vez más mujeres lideran el sector sanitario en España.
 
La catalana Dolors Aleu i Riera consiguió asistir a la Facultad de Medicina en 1874, aunque debió de hacerlo escoltada. Terminó la carrera cinco años después con un expediente brillante, pero tuvo que esperar hasta 1882 para conseguir la autorización que le permitiera presentarse a las pruebas de su licenciatura.  Ese mismo año se doctoró, cuatro días después que Martina Castells Ballespí, considerada una de las tres primeras mujeres españolas que estudiaron Medicina en España. Completa la lista María Elena Maseras que, como Martina, no llegó a ejercer. Sí que lo hizo Dolors, que se especializó en Ginecología y Pediatría y trabajó durante 25 años. También ejerció de forma altruista para ayudar niños sin recursos.

Medicina altruista
 

Dolors Aleu i Riera consiguió asistir a la Facultad de Medicina en 1874

Amelia Carreras también es médico y ha dedicado sus conocimientos a las personas que menos posibilidades tienen hoy en día, como son las familias que han huido de una guerra y esperan una oportunidad en los campos de refugiados de Grecia. Obviamente, pudo estudiar la carrera sin las trabas a las que hicieron frente Dolors o Martina, pero sí que admite haber tenido complicaciones para poder combinar su trabajo con su familia: “Reduje mi jornada laboral para poder dedicar más tiempo a mis hijas, porque trabajando en Urgencias con guardias, festivos, tardes, noches…Las mujeres todavía hacemos malabares para conciliar todo”, explica Amelia, que es madre de dos niñas y trabaja en el Hospital de Alcalá la Real (Jaén).
 
La médico, de 41 años, siempre ha sentido el deber de ayudar a los demás y ya en la carrera había hecho algún voluntariado. “Ahora, con la crisis de los refugiados, supe que en Grecia hacían falta médicos y decidí ir”, argumenta la mujer, que ha ayudado en dos campos de refugiados griegos: “La asociación con la que colaboré tenía instalada una clínica y desde allí hacíamos la Atención Primaria a los residentes del campo, atendíamos patologías crónicas, controles en el embarazo…”. Médicos como Amelia son de gran ayuda para abordar la burocracia helena: “Hacemos un poco de vínculo con el sistema sanitario griego para los pacientes que necesiten una atención especializada o alguna prueba diagnóstica. Hacemos el informe de derivación y algún voluntario concierta la cita y acude con ellos y con traductores al hospital”, explica le médico, que recuerda especialmente a una familia a la que conoció, en la que los hijos tenían una “enfermedad degenerativa que parecía ser heredada por los varones” y a “una mujer que perdió a su bebé en el campo”.
 
El reto de conciliar
 
Amelia ya está haciendo cálculos para poder seguir entregando sus conocimientos médicos a los residentes de los campos de refugiados: “Como trabajo en urgencias con guardias de 24 horas, las junto al principio de mes y al final del siguiente y me voy esos quince días. Quiero volver en otoño, que es cuando mejor puedo conciliar”, explica la médico, que visibiliza su labor con los refugiados a través del blog 'Comparte y Multiplica'.
 

Amelia Carreras también es médico y ha realizado varios voluntariados

Estíbaliz Garrido, enfermera, se valió de la red social Twitter para mostrar al mundo el trabajo que ella y sus compañeras realizan con las personas sin hogar. Desde que terminara la carrera en el año 2000, Estíbaliz siempre se ha volcado con la población más excluida, trabajando en poblados marginales y luchando contra la drogodependencia. “La visibilidad que tenemos es nula, no se sabe que es un ámbito laboral posible. Somos muy poquitas y enfermeros hombres no he visto a casi ninguno”, explica la enfermera, que es madre de tres hijas.
 
“Dentro de la profesión, las mujeres somos mayoría, pero en los puestos directivos es al revés. Parece que hay mucha figura masculina que se introduce en la carrera no para llevar a cabo unos cuidados cien por cien enfermeros, sino para ascender y tener puestos directivos, es muy llamativo”, denuncia Estíbaliz, que cree que se deberían ofertar más puestos de trabajo y con mejores condiciones para mejorar la situación de las mujeres de su sector: “Conciliar el trabajo con la vida familiar es prácticamente inviable si no sacrifica una de las dos cosas. Hacen falta más mujeres en la gestión de enfermería, pero son todo trabas y las que lo han conseguido ha sido sacrificando vida personal o profesional”, expone la mujer, de 38 años, que cada noche sale a atender a los más necesitados de Madrid.
 
Enfermeras que cuidan
 
Bien lo sabe ella, que ha tenido que renunciar a algún empleo porque no daba abasto: “Yo tengo tres hijas y cuando eran muy pequeñas tuve que dejar algún curro por ellas. O hacía una cosa o hacía otra. Salía de trabajar de noche y ese día era mi descanso. Ha habido rachas muy difíciles porque no llegas y lo acabas dejando”. Aunque el trabajo que realiza Estíbaliz es muy sacrificado, ella lo defiende ante todo aquel que le pregunta: “Todo el mundo entiende que tienes que estar en la calle pero les sorprende. Se olvida esa parte de la Enfermería que consiste en cuidar de esa gente, que también está olvidada por la sociedad”, expone la enfermera, que cree que es una de las “experiencias laborales más bonitas” que ha realizado.
 
Pocos datos se tienen de la primera enfermera, Isabel Zendal, considerada por la OMS en 1950  como la primera enfermera de la historia en misión internacional. La gallega, que aprendió a leer y escribir en la escuela de una parroquia, fue la única mujer que zarpó en la expedición que llevaría la vacuna de la viruela a América en 1803. Dos siglos después, Eloísa Herrera, investigadora del Sistema Nervioso, se fue a la Universidad de Columbia (Nueva York) para trabajar en el laboratorio de Carol A. Mason, donde se especializó en Neurociencia.

Curar desde la ciencia
 
La bióloga, que estudió en Granada, pasó anteriormente por el laboratorio de María Blasco - científica española especializada en los telómeros y la telomerasa y directora en España del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas-, entonces en el centro de Biotecnología. Tras su paso por Estados Unidos, Eloísa volvió a España: “Fui al Instituto Ramón y Cajal y saqué la plaza de científico titular y, más tarde, la de investigador científico”, relata la mujer, restando importancia al tremendo mérito de su andadura: “Aún tengo que hacer tres oposiciones más -bromea-.  Los que nos dedicamos a esto es porque nos gusta de verdad, nunca paramos”.

Eloísa Herrera, investigadora del Sistema Nervioso y especialista en Neurociencia.

Eloísa no se ha sentido desplazada por el hecho de ser mujer, pero sí que cree que aún se puede mejorar: “Es cierto que las mujeres no estamos tanto en los comités de evaluaciones, pero en los últimos años ha cambiado un poco. Nunca me he sentido discriminada, pero es verdad que cuando se organiza un congreso, no sé por qué, a las mujeres somos las últimas a las que se nos llama”, reivindica la investigadora, que ha recibido varios premios por su trayectoria, entre ellos, el prestigioso premio científico “Alberto Sols”.

Premios y financiación
 
Quien sí ha pasado a la historia es la bioquímica española Margarita Salas, que realizó su doctorado precisamente con Alberto Sols y fue la primera mujer española que pasó a formar parte de la academia Nacional de Ciencias de EEUU en 2007. Hace solo dos años se le otorgó la Medalla Echegaray de la Real de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales -el más alto galardón científico que concede esta institución- convirtiéndose en la primera mujer premiada en más de 100 años de historia.
 
En 1967 Margarita volvió a España con ayuda de la financiación americana para desarrollar su investigación en biología molecular​. Y es que la ciencia  necesita de inversión para poder aplicarse a la Medicina y salvar vidas. Bien lo sabe Eloísa y también la Elena García, que lidera el grupo del CSIC que ha creado el primer exoesqueleto biónico para niños con atrofia muscular espinar y ha tenido que fundar una empresa para que pueda salir del laboratorio y llegar a los pacientes. “He sido la investigadora principal de varios proyectos de investigación que han dado lugar a una serie de hitos únicos en el mundo”, explica la ingeniera industrial, que añade: “Estos resultados de investigación dieron lugar a una gran demanda social que preguntaban por esa tecnología y querían comprarla. Y la única vía que encontramos para sacarla al mercado fue crear una spin-off del CSIC que he promovido para que estos niños lo puedan utilizar, que es el verdadero fin”.
premios sanitarias: 42 mujeres para la historia
El próximo 20 de marzo se celebrará la primera edición de los Premios Sanitaria en el Palacio de Neptuno de Madrid. Un total de 42 mujeres optan a estos galardones, divididos entre catorce categorías, después de que los lectores de Redacción Médica hayan votado durante un mes. Estos premios quieren destacar el liderazgo femenino en el sector sanitario y contribuir a desechar los techos de cristal que durante años se han producido por culpa de sesgos de género. Los premios, impulsados por el Grupo Editorial Sanitaria 2000, serán fallados por un Jurado compuesto por 14 mujeres que en los últimos años han demostrado su gran valía en el sector sanitario y social.


Desde la política
 
También las mujeres han tenido un papel importante en la Historia a la hora de velar por la salud de sus compañeras desde la política. Federica Montseny, ministra de Sanidad durante el Gobierno republicano de Francisco Largo Caballero, ideó el primer proyecto de ley para regular el aborto y proteger la salud de las mujeres. El texto permitía el aborto libre hasta el tercer mes y establecía las causas justificadas para la interrupción del embarazo.  
 
Ahora, el grupo de Ciudadanos ha presentado una Proposición no de Ley para cambiar el nombre al Hospital Puerta de Hierro por el de Gabriela Morreale, precursora de la endocrinología moderna en España, recientemente fallecida. La formación también pedirá una calle para la enfermera y matrona Isolina Banciella en Colloto, Asturias.


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