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Cirujano plástico o médico de Familia: ¿MIR rico o MIR pobre?

La Revista de Redacción Médica habla con residentes de diferentes especialidades para conocer sus perspectivas laborales


18 nov 2017. 20.00H
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POR JESÚS ARROYO
Ninguna de las 54 especialidades que conforman la Formación Sanitaria Especializada son semejantes. Ninguna. Cada una tiene unas características concretas, especiales y significativas, que en muchas ocasiones llevan a los residentes a decantarse por una y no por otra. Muchos médicos reconocen que la vocación por una especialidad concreta les llamó desde un primer momento. Otros, por el contrario, explican que antes de elegir tuvieron que estudiar los pros y los contras de varias posibilidades.

Es el caso de Márc López, R3 en Cirugía Cardiovascular en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia, que no lo tuvo claro hasta el último momento antes de pulsar el botón que le adjudicaba su plaza. López dudaba seriamente entre Cirugía Pediátrica y Cirugía Cardiovascular, porque según él “siempre es más fácil tratar con los adultos que con los niños, aunque estos siempre me han encandilado”.

Ahora reconoce que la decisión que le llevó al Hospital de Virgen de la Arrixaca es la mejor que ha podido tomar. “Desde que llegué me han tratado como uno más. Siempre me he sentido parte del equipo de Cardiología del hospital y no hay día que me marche a casa sin haber aprendido algo nuevo. Esta especialidad definitivamente es mi verdadera vocación”, explica este futuro cirujano.

"Antes era mucho más facil encontrar estabilidad en Cardiología, pero confio en mis posibilidades"


Precisamente, el estudio ‘La situación laboral de los médicos de España’, elaborado por la Organización Médica Colegial (OMC) y la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), revela que la especialidad con más tasa de paro es la suya: Cirugía Cardiovascular, con un 12 por ciento de media. Cuando se le pregunta por esto reconoce que “la situación ha cambiado” pero eso nunca ha sido un problema para él.

“Antes era mucho más fácil encontrar estabilidad en esta especialidad, pero ahora la oferta se ha reducido y la competencia ha aumentado. Aún así, confió en mis posibilidades y en mi especialidad. Siempre he creído que se quedan los mejores, por eso peleo día a día para lograrlo”, responde convencido López, de 28 años, que de vez en cuando charla con sus compañeros de Cirugía Pediátrica para preguntarles sobre sus experiencias y no perder de vista a la que un día fue su segunda especialidad favorita.

Proyección laboral

Si Cirugía cardiovascular es la cruz del empleo, la plástica es la cara. Según el mismo estudio, la tasa de desempleo de esta especialidad es cero. Es decir, estos especialistas gozan de plena salud laboral y económica. Pero el reto de conseguir una plaza de Cirugía Plástica Estética y Reparadora en el examen MIR no es nada fácil.

La próxima convocatoria de plazas MIR contempla un total de 37 plazas, las cuales “son de las primeras en agotarse”. Para obtener una de ellas es necesario dos cosas: una nota sobresaliente en la prueba MIR y tener vocación por la especialidad. 

En el año en el que accedió Luis Díaz había 36 plazas. Él, por suerte, entró de los primeros gracias a una buena nota obtenida en el examen MIR. Hoy es R2 en el área de Cirugía Plástica del Hospital Universitario La Paz.

Luis Díaz en el Hospital La Paz. 

“En mi caso concreto dudaba entre dos cirugías, la plástica y la cardiaca. Finalmente me decante por la plástica porque es una cirugía cien por cien quirúrgica, se opera en todo el cuerpo, se tratan muchos tejidos diferentes, tratamos huesos, tratamos vasos sanguíneos, la piel, por supuesto, y además las perspectivas laborales son mucho mejores en comparación a la cirugía cardiovascular”, reconoce este residente de cirugía plástica que abandonó su Granada para trasladarse a una ciudad más grande como Madrid.

Ser cirujano plástico no es cosa fácil para ningún residente. La necesidad de ser casi un virtuoso con el bisturí implica mucho esfuerzo y trabajo durante la residencia en el hospital. Bien lo sabe Díaz que explica que “con mucha práctica, la experiencia diaria y sobre todo la motivación se termina siendo un gran cirujano”. Pero estos no son los únicos requisitos que debe cumplir un perfecto médico: “También hay que ser buena persona con tus compañeros y con los pacientes”. 

"Ver que el paciente se va contento, satisfecho, tras las la asistencia es la mejor de las recompensas para el médico de Familia"

La formación que imparte el área de Cirugía Plástica del Hospital La Paz es “excelente” y todos “mis compañeros que están a punto de terminar su residencia se muestran muy contentos y satisfechos de lo aprendido”. Sobre los que ya han terminado, Díaz reconoce que “ninguno ha tenido problemas a la hora de encontrar un trabajo al salir”.

En esta línea, este granadino de 26 años recalca que “las posibilidades de empleo existentes entre las dos especialidades le hicieron decantarse por Plástica”.

“Cirugía Cardiovascular tiene una tasa de paro muy alta y la plástica tiene opciones de empleo en la pública y en la privada. Además, en la sanidad pública se está expandiendo cada vez más esta especialidad porque la sociedad necesita mejorar su bienestar. Se da más valor a las reconstrucciones plásticas, aspectos que no son vitales pero si aumentan la calidad de vida del paciente”, concluye Luis Díaz incidiendo en que no hay ninguna especialidad menor. 

La mejor recompensa

La que muchos consideran a Medicina de Familia como el ‘patito feo’ de las especialidades por ser la que más plazas oferta y por ende la menos nota necesita en el examen MIR, termina convirtiéndose en el cisne de la relación médico-paciente. Así lo constata Marta Chamorro, residente de Familia de segundo año en el Hospital Quirúrgico de Jaén, que explica que desde siempre “mi primera opción fue Medicina de Familia”.

“Estoy muy contenta de mi decisión y una vez que estás trabajando día a día pues aún más. Ahora estamos haciendo rotaciones entre el centro de salud y el hospital, y es ahí donde te das cuenta que te sientes más identificado con los pacientes en la consulta del centro de salud. Porque son tus pacientes, conoces a la familia, mientras que en el hospital es todo más frio”, explica Chamorro durante su jornada de libranza.

Marta Chamorro en la sala de su consulta. 

Para ella la palabra humanización tiene un sentido más especial aún. “Ahora que estoy rotando paso por cardiología u otras cirugías y no ves esa humanización con el paciente porque el contacto con el mismo es casi mínimo en quirófano. En cambio, en Familia está constantemente representada la figura del paciente”, reflexiona esta jiennense defensora de la sanidad pública.

Precisamente, esta defensa de lo público fue uno de los motivos que le llevó a decantarse por Medicina de Familia, sin tener en cuenta las opciones laborales que pudiera tener en el futuro. “La mejor manera de defender la sanidad pública era dedicándome a ella mediante la Medicina de Familia. Elegir otra especialidad quirúrgica que me pudiera abrir las puertas de la sanidad privada directamente ni me lo planteé”, reafirma Chamorro. 

Aunque está comenzando su R2, ya tiene varias experiencias que reafirman su especialidad como única. Es el caso de una señora mayor que llegó al servicio de urgencias de su hospital. “Cuando vio que la iba a atender una chica tan joven se extrañó. Pero a la hora de la asistencia, y ver que soy una profesional más, que la trato con cuidado, con delicadeza y con cariño, se va muy contenta. Incluso me abrazó para despedirse”, recuerda con afecto esta futura doctora e consulta, que como bien ella reconoce estos gestos de sus pacientes “es la mejor recompensa”.

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.