La profesión médica es vocacional, y cuando se junta con la devoción puede dar lugar a proyectos como el de la Asociación de Médicos Cofrades, impulsada por el
Colegio de Médicos de Sevilla. “Nació de una forma espontánea en una guardia en el Virgen del Rocío. Un grupo de médicos decidieron crear la Asociación,
a la que ahora mismo pertenecen casi todas las hermandades de Sevilla, y somos en total casi doscientos médicos”, cuenta a
Redacción Médica Juan Manuel Contreras, director de Relaciones Institucionales del Colegio. Entre las funciones de la agrupación está reunirse para tratar temas cofrades, pero también temas sociales y para
prevenir eventos que puedan afectar al funcionamiento de la festividad.
Hay un punto diferenciador que Contreras quiere poner de manifiesto:
“Nosotros no queremos negar que somos médicos, que somos cofrades, pero que somos católicos. La mayoría de las personas que salen de nazareno o costalero lo hacen porque tienen su devoción y ese
sentimiento religioso también es importante en lo que nosotros queremos comunicar”, argumenta el responsable de Relaciones Institucionales.
Conferencias para advertir de los riesgos
A lo largo del año, la Asociación procura hacer actos en el Colegio, tanto para
ayudar a los hermanos que no pueden salir de nazarenos por unas condiciones de salud adversas, como para dar asesoramiento a los que sí lo hacen. “Hemos celebrado ya varios congresos de capataces y costaleros porque ellos son los que hacen el esfuerzo físico fundamental.
Les decimos de qué forma tienen que prepararse, no solamente en la Semana Santa, sino todo el año, haciendo ensayos con personal médico cualificado que les dice hasta dónde puede llegar el cuerpo humano”, expone Contreras.
El
médico incide en que ser costalero es duro, por la combinación entre las horas que tienen que pasar debajo del paso, que pueden superar las diez, y el peso: “Evidentemente hay varios relevos, varias cuadrillas, pero que cada vez que se ponen debajo de un paso a llevar una imagen sobre sus hombros
descansan entre cincuenta y setenta kilos, que eso es un trabajo bastante intenso”. Por lo tanto, el hecho de visitar las hermandades y dar conferencias sobre temas sanitarios les parece fundamental para que puedan salir a la calle en Semana Santa sin tener peligro. Comenta que todas ellas
tienen un grupo de médicos voluntarios “que ayudan a prevenir y tratar las posibles incidencias”, pero admite que desde la Administración está todo perfectamente organizado.
Seguridad también debajo del paso
Prevenir y
dar las herramientas para que los hermanos puedan estar preparados de cara a la Semana Santa es importante, pero también que la seguridad sea efectiva debajo del paso en sí.
“Se ha avanzado mucho en todos estos temas. Hace años algún médico voluntario iba en el cortejo procesional de alguna cofradía, no se vestía de nazareno, iba con sus recursos limitados por si había alguna incidencia. Eso ha cambiado radicalmente”, sostiene el médico. A día de hoy, afirma que todas las hermandades tienen un equipo médico y de
Enfermería que está dispuesto a atender cualquier incidencia.
Un elemento llamativo dentro de la estética cofrade es el hecho de que
ya prácticamente en todos los pasos llevan debajo del paso un desfibrilador por si hubiera alguna
crisis cardíaca y saben manejarlo tanto capataces como costaleros, según manifiesta Contreras. “Esto es un gran avance porque
alguna vez ha habido algún fallecimiento con el sobreesfuerzo que han tenido que hacer estos hombres a lo largo de toda la historia”, concluye.
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