La Revista

Así es el huerto terapéutico del Vall d'Hebron: "Reconforta al paciente"

Sandra Ponce, la enfermera que impulsó la iniciativa, habla sobre sus beneficios en pacientes con lesiones medulares

El huerto terapéutico situado en el exterior del Hospital Vall d’Hebron.

01 may 2022. 13.10H
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POR ROCÍO LÁZARO
El Hospital Vall d’Hebron ha retomado su proyecto de creación de un huerto terapéutico para mejorar el bienestar emocional de aquellos pacientes ingresados con lesiones medulares y daños cerebrales. La iniciativa fue propuesta, y se puso en marcha en el año 2018, por Sandra Ponce, enfermera del centro, como resultado del proyecto que presentó para un concurso cuyo objetivo era incentivar mejoras en los servicios de los pacientes, pero se vio interrumpido por la pandemia. 

“Le di un papel a cada paciente y les dije que apuntasen en él qué actividad les gustaría realizar dentro del hospital”, cuenta Ponce a Redacción Médica, que sorprendentemente, encontró en la gran mayoría de ellos escrita la palabra “huerto”. “Muchos lo escribieron porque les recordaba a su infancia", añade la enfermera.

Ahora, junto a la escuela Thau Barcelona, el hospital ha decidido poner nuevamente en marcha el proyecto, completamente adaptado para los pacientes medulares, para fomentar tanto la socialización de los ingresados como la de los alumnos. De hecho, han sido los alumnos de tercero de la ESO del centro quienes se han encargado de construir varios elementos de jardinería para el huerto terapéutico con material reutilizado. 

“A los pacientes con daño cerebral adquirido o lesiones medulares les fortalece mucho ocuparse del huerto y estar al aire libre", admite Ponce, quien también es supervisora de hospitalización del Hospital Vall d’Hebron de Traumatología, Rehabilitación y Quemados. "Mejora su autoestima y adherencia al tratamiento”, añade sobre los beneficios de esta actividad en los ingresados. 

"El huerto terapéutico mejora la autoestima del paciente"


Sin embargo, más allá del efecto mental, emocional y psicológico que puede provocar en estos pacientes salir al exterior por primera vez tras su ingreso y llevar a cabo una actividad fuera de su monotonía diaria, el trabajo que realizan en el huerto tiene un componente terapéutico. "Esta actividad les permite trabajar y fomentar la manipulación de objetos, incluso en aquellos pacientes que aún conservan la capacidad de poder estar en pie, pueden intentar aguntar más", explica Ponce, añadiendo que "la actividad que realizan en el huerto es complementaria a la rehabilitación que se hace en el interior". 

Además, a la hora de elegir las plantas que se cultivarán en el huerto, "se han priorizado que sean de crecimiento rápido", como lechugas, fresas y espinacas, para que tanto los pacientes de Vall d’Hebron como los alumnos de la escuela vean el resultado de su trabajo. Ponce propone también que la cosecha que se obtenga, "sea material que se utilice en otros talleres, como puede ser el de cocina". 

Por último, la enfermera afirma que estar en contacto con los alumnos de la escuela y gente joven "les cargada de optimismo y de energía positiva, ya que entre ellos se establece una vinculación muy ilusionante para los pacientes en esa situación". Por esta razón, Ponce espera que esta actividad se puede seguir ampliando para otro tipo de pacientes, "como los ingresados en el área de Psiquiatría", por todos los beneficios mentales y psicológicos que produce. 

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