La Revista

"Innovación son todas las pequeñas grandes ideas que surgen cada día"

El epidemiólogo César Velasco busca innovar en sanidad desde su cargo de director médico del centro catalán

César Velasco, actual director médico del hospital Vall d´Hebron.

20 may 2017. 20.00H
SE LEE EN 11 minutos
POR LAURA DÍEZ
Algo estás haciendo bien cuando con 30 años un buque insignia de la sanidad pública española deposita en ti su confianza como director médico. Eso es lo que le ha ocurrido a César Velasco, médico madrileño especialista en Epidemiología, Medicina Preventiva y Salud Pública que desde hace medio año es el responsable de la Innovación Asistencial y de Gestión Integral del hospital Vall d´Hebron, aunque su currículum es extenso. Previamente trabajó como uno de los 10 expertos asesores de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en vacunación del ébola, para el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades y para la ONU en países de África. Todo ello motivó que la revista Forbes se fijara en él y le eligiera como joven más influyente de Europa en el ámbito científico-sanitario, algo a lo que Velasco resta importancia en conversación con LA REVISTA. 

¿Cómo se siente uno cuando Forbes lo señala entre los jóvenes más prometedores de Europa?

Me lo tomé como un reconocimiento a la carrera profesional corta pero intensa, pero no algo que me fuese a cambiar la vida. De hecho he intentado seguir mi camino, paso a paso, con humildad y trabajando como venía haciendo hasta entonces.

¿Se preguntó el porqué de su elección?

Yo prefiero preguntarme qué méritos tengo para ser el director médico del Vall d´Hebron, que aunque no sea tan mediático me parece un reconocimiento más importante, que este centro me escoja para representarles y trabajar con ellos, o que organizaciones internacionales como la OMS me elijan como experto asesor. Eso es lo que me parece importante y eso es lo que ya pasaba antes de que la revista se fijara en mí. 

¿Se considera más médico o más científico? 

Más médico. La Medicina engloba la mente científica que supone que te tienes que hacer preguntas y encontrar evidencias, de intentar buscar más allá y encontrar nuevas soluciones a los problemas, pero también tiene un componente holístico a nivel de humanismo, de parte más clínica y asistencial y ese componente de Salud Pública de la Medicina. Me considero más médico porque abarca un gran espectro de acción, y eso me gusta. 

Velasco en uno de los congresos en los que ha participado. 


¿Cómo explicaría el big data al ciudadano de a pie?

La revolución de la que intentamos hablar desde el hospital no es sólo la revolución del big data, es la revolución de lo digital. Estamos presenciando una revolución que en 10 años está cambiando completamente la manera que tenemos de vivir y relacionarnos. La salud tiene que participar, y si queremos que lo haga activamente y se involucre y utilice estos cambios para mejorar tenemos que organizarnos y coordinarnos para que la asistencia sanitaria y la Salud Pública se adapten a la salud digital.

¿Qué medios podemos utilizar?

Muchos. Desde las tecnologías móviles, el internet de las cosas, la hiperconectividad -herramienta que tenemos que saber utilizar para que no se convierta en un enemigo sino que sea nuestro aliado para una mejor salud a nivel global-. Entre estos componentes hay uno que es el big data, análisis de datos en tiempo real. Se genera mucha información que tiene mucho valor y que tenemos que saber utilizar. No sólo darle el valor que tiene para bien, sino de las consecuencias que tendría no utilizarla. Los que trabajamos en el mundo del liderazgo en Salud Pública tenemos que tener en cuenta esta pata, que es nueva y que tiene que equilibrar la plataforma sanitaria. Sin ella ahora mismo estaríamos cojos. 

¿Hay una forma ética del dominio de los datos? 

Claro, tenemos que tender a buscar las soluciones que son justas y éticas, sobre todo aquellas en las que los propios ciudadanos formen parte del proceso de toma de decisiones. Tenemos que reinventarnos, buscar maneras que regulen de manera consensuada y lógica la utilización de esos datos que reporten el máximo beneficio a nivel de salud. Para ello tenemos que reinventarnos, que ser innovadores.

"Hay que adaptarse a las necesidades reales de la población, no a las que los gerentes creemos que lo son"


Cuando hablamos de innovación asistencial en hospitales como el nuestro no solo hablamos del big data, sino de la innovación que llevan las pequeñas grandes ideas que surgen en el día a día de todos los trabajadores sanitarios o sociosanitarios con el objetivo de proveer de salud a la población.

¿Y cómo se llega a esas pequeñas grandes ideas?

A veces las mejoras no son digitales sino de procesos, experiencias de pacientes en su proceso de tratamiento o diagnóstico en un centro sanitario para que esta sea la mejor posible, o cómo medimos el resultado de lo que hacemos. ¿Lo estamos haciendo de una manera en la que a nosotros nos parece que importa? ¿O estamos midiendo los resultados que realmente son importantes para la población a la que atendemos? Todo esto conlleva un proceso de innovación, de cambio de paradigma. En este cambio constante decidí venirme al Vall d´Hebron porque es un buque insignia de la sanidad pública española para intentar desde aquí hacer un proceso transformativo que sirva de apoyo a otros profesionales sanitarios. 

En su carrera también hay espacio para experiencias como la que vivió en Sierra Leona en plena crisis del ébola...

Profesionalmente muy enriquecedora, aunque ya había trabajado previamente en África. Personalmente aprendí mucho y me pareció una experiencia muy dura, sobre todo porque tienes que ver cómo la gente lo está pasando mal y cómo poblaciones resilientes que han sufrido mucho son capaces de sobreponerse y seguir coordinando y enseñarte muchísimo.

Velasco defiende la importancia de la innovación sanitaria y la puesta del paciente como centro del sistema.


¿Recomienda este tipo de experiencia a sus colegas?

Está bien siempre tener experiencia fuera del círculo de confianza, salir de nuestro entorno protegido a nivel profesional. Todos los profesionales sanitarios que hemos tenido la oportunidad de estar un tiempo fuera y trabajar en proyectos distintos, siempre al volver tenemos como una visión extra, más poliédrica de las necesidades de salud de la población y de cómo se pueden abordar. 

Ahora que se ha confirmado un nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo, ¿qué hace falta para que la OMS empiece a administrar la vacuna que tiene preparada desde 2016?

Lo que nos tenemos que plantear con esta crisis que ha habido por el virus es la importancia que cobra la salud global en un mundo globalizado. El hecho de que una enfermedad que ya existía desde los años 70 afecte a tantísima gente en la última epidemia nos hace pensar en el impacto de los cambios globales en la salud de la población -migraciones, crisis económica, interconectividad, revolución digital...-. Cuando te pones a pensar en este tipo de retos te das cuenta de que hace falta innnovar. Este caso es un ejemplo claro, la capacidad que se tuvo de desarrollar nuevas vacunas en parte debido a la repercusión mediática global que tuvo la epidemia.

El poder de los medios...

Eso es. Si no fuera por la sociedad de la información actual no nos habríamos enterado, y ahora todo el mundo científico y la sociedad civil se vuelcan para encontrar una solución. La vacuna se utiliza de manera experimental pero se hace porque se ha demostrado que tiene una eficacia elevada, pero también hay que pensar en la necesidad de innovar para adaptar las soluciones que tenemos a los diferentes entornos. 

Si tuviera una varita mágica, ¿qué es lo primero que haría para mejorar el sistema sanitario español? 

Creo que frente a un nuevo reto que es la sostenibilidad del sistema, lo que haría es dotarlo de capacidad de innovar para encontrar las soluciones. 
EN CORTO
Un libro
'En defensa de las vacunas', de Carlos González. 

Una película
'Contagion', de 2011. 

Una canción
'I was here', de Beyoncé. 

Una ciudad para vivir
Buenos Aires.

Una ciudad para viajar
Tokio.

Un objeto imprescindible
El smartphone.

Un personaje de tu vida
Mi primer paciente.

Un personaje histórico
Martin Luther King.

Un equipo de fútbol
Cualquiera de cantera de barrio o de colegio que sea mixto.

Un lema
'If you want to go fast, go alone. If you want to go far, go together'. 

Qué te hace feliz
Estar en buena compañía. 

¿Cómo?

Esa varita mágica la llamaría innovación asistencial, innovación sanitaria, gestión innovadora, motivación del personal, vacuna frente al desánimo. 

En una ocasión dijiste que "si los ciudadanos creen en la sanidad pública y la defiende, tienen el poder". Es algo que ya se está haciendo y salvo Madrid o Granada, donde se han conseguido objetivos, ¿no crees que el poder realmente no lo tienen los ciudadanos?

Creo que el poder lo tienen los ciudadanos porque la sanidad, igual que la educación, es un servicio público, pero tenemos que innovar y aprender a encontrar soluciones que permitan que los ciudadanos estén en el centro de la atención, que el paciente sea el centro.

Ese es el gran objetivo...

Los procesos asistenciales deben giran en torno al paciente pero también tener en cuenta la opinión y sentimiento del paciente a la hora de mejorar y adaptarse a las necesidades reales de la población a la que nos tenemos que volcar, no con respecto a las necesidades que nosotros sintamos. No los gestores, médicos o enfermeros, sino la población que está siendo cuidada, diagnosticada y tratada en los centros sanitarios. 

¿Algún partido político lleva actualmente en su programa propuestas serias y factibles para solventar la situación de la sanidad pública en España?

Yo no tomo decisiones a nivel político, pero sí creo que hay que estar muy bien formado y conocer muy bien el sistema desde abajo hacia arriba para tomar decisiones realmente sabias, consensuadas y sobre todo, de equipo. En ese equipo tiene que formar parque activa la población, y muchas veces no se cumple. No te sabría decir ahora mismo, pero sí que creo en una visión de la salud multidisciplinar, no es sólo la ausencia de enfermedad. 

¿Se ha puesto en contacto con usted algún gestor o alto cargo sanitario buscando asesoramiento?

Yo trabajo directamente para el gerente del Vall d´Hebron, por lo que asesoro muy frecuentemente y participo de decisiones estratégicas de la institución. A nivel nacional, no, pero estaría encantado. A nivel internacional formo parte de grupos de trabajo de expertos en la OMS, en la Comisión Europea, para sociedades científicas, etc. 

A medio plazo, ¿qué objetivo le gustaría ver cumplido desde su cargo actual?

Me gustaría que seamos capaces de mejorar el sistema y que la gente perciba esas mejoras. No a nosotros, los salubristas, sino que se den cuenta de que para lo que nosotros trabajamos, que son cosas globales pero  que deben tener gran impacto, realmente lo tengan a nivel individual, del ciudadano. Que un paciente que viene a nuestro centro y si hemos mejorado la manera en que se le atiende, lo perciba y se sienta más feliz. Lo que necesitamos es que las decisiones que tomamos repercutan en su día a día. 

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.