El
MIR ha roto su maleficio de los últimos cinco años. Por primera vez desde el estallido de la pandemia,
se han adjudicado todas las plazas disponibles en la oferta. El sprint final de
Medicina de Familia, históricamente la especialidad más rezagada, ha permitido romper la racha. El año de la vuelta a la elección presencial y del
fin de la nota de corte ha logrado acabar con un problema estancado en el tiempo. El curso anterior, el proceso de asignación se resolvió con 473 puestos vacantes, lo que obligó a activar una repesca que tampoco solucionó el problema. Hay que remontarse en el tiempo hasta 2019 para encontrar el contador a cero.
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