A veces, dar con la causa detrás de la
infertilidad de las mujeres no es el único muro a salvar por los profesionales sanitarios. Hay patologías, como el
síndrome de Asherman, que suponen un desafío adicional, ante el
limitado arsenal de tratamiento disponible. Por ello, opciones como la terapia celular que aplica, de forma experimental, el Instituto de Investigación Sanitaria (Incliva) -gestor de la investigación biomédica del Hospital Clínico Universitario de Valencia y su Departamento de Salud- arrojan algo de luz a las pacientes que sufren esta
patología uterina poco frecuente asociada a problemas para concebir y
pérdida recurrente de embarazo. Los resultados, cuanto menos prometedores, invitan a pensar en un posible horizonte dentro de la
línea de tratamientos del Sistema Nacional de Salud, aunque no antes de 2029.
Para testear este posible tratamiento, la entidad ponía en marcha un
ensayo clínico, combinado de
fase I y II, diseñado para evaluar, por un lado, la
seguridad del tratamiento y, al mismo tiempo, explorar sus
primeros efectos clínicos en una
veintena de mujeres que no habían respondido a tratamientos quirúrgicos convencionales y con antecedentes de
fracaso tras cirugía intrauterina. Para ello, se les adminstró de forma
intraarterial una
terapia celular autóloga, obtenida a partir de
células de su propia médula ósea.
Este tipo de aplicación, con
acceso intraarterial, favorece "una dosificación eficaz de las células en el
tejido endometrial dañado", según explica Xavi Santamaría investigador principal de este proyecto y primer autor del estudio. En primer lugar, detalla, esta vía permite "
maximizar la probabilidad de que la dosis celular administrada alcance el nicho endometrial, evitando pérdidas significativas que pueden producirse con la instilación intracavitaria debido al reflujo, drenaje cervical o distribución no controlada en la cavidad uterina".
Técnica minimamente invasiva
Por otro lado, la perfusión intraarterial posibilita una "
distribución más homogénea de las células a lo largo del lecho vascular del endometrio afectado, favoreciendo su llegada directa al nicho endometrial y la regeneración".
Lo cierto es que este enfoque aprovecha los mecanismos fisiológicos de '
homing' celular dependientes de la vascularización del tejido lesionado, lo que resulta "especialmente relevante en contextos de daño endometrial extenso o fibrosis", recalca el investigador. Además, desde el punto de vista procedimental, se trata de una "técnica
mínimamente invasiva, ambulatoria y bien establecida en radiología intervencionista, con un
perfil de seguridad favorable y una alta reproducibilidad", lo que la convierte en una "alternativa muy válida para maximizar la eficacia biológica del tratamiento celular".
Mejora de la función del endometrio
Así lo demuestran los resultados de este ensayo clínico, publicados en la revista
Nature, que reflejan una
mejora significativa de la estructura y la función del endometrio, con una
optimización consistente en todos los parámetros clínicos, histológicos y de imagen evaluados tras la terapia celular. Es más, los datos generados hasta la fecha indican que el beneficio terapéuticose observa ya en el "ciclo mesntrual siguiente a la instilacion", provocando "
cambios profundos en la composición tisular del endometrio, con una mejora de características patológicas clave del síndrome de Asherman, como la
fibrosis, la inflamación crónica y los patrones antiangiogénicos".
Así mismo, se observaron datos compatibles con engraftment
de las células CD133+
administradas mediante esta vía, lo que sugiere, según Santamaría, una llegada eficiente y persistente de las células al nicho endometrial lesionado. El experto también pone en valor los estudios de trazabilidad a nivel de célula única (single-cell tracking)
, los cuales mostraron una notable plasticidad de las células instiladas, con "capacidad de
diferenciarse hacia diferentes estirpes celulares del tejido endometrial como estroma, epitelio y vasos sanguíneos, y contribuyendo de forma directa a la regeneración estructural y funcional del endometrio".
"Este hallazgo apoya la existencia de un
mecanismo de 'homing' seguido de diferenciación tisular, más allá de un efecto exclusivamente transitorio", desgrana el experto. No obstante, afirma, los resultados preclínicos también son compatibles con la coexistencia de un
mecanismo paracrino relevante, ya que la modulación del microambiente tisular observada -especialmente en términos de angiogénesis y resolución de la inflamación- sugiere la secreción local de
factores de crecimiento y citocinas pro-angiogénicas que amplifican la respuesta regenerativa endógena.
Seis embarazos de éxito
La terapia, además, fue bien tolerada, sin que se registraran efectos adversos graves relacionados con el tratamiento durante el seguimiento clínico, que incluyó
embarazo y parto. Como resultado,
seis pacientes lograron gestaciones evolutivas, con nacimientos sin complicaciones relevantes y
recién nacidos sanos.
Alentados por estos buenos resultados, el equipo de Santamaría ya prepara la
fase III del ensayo. A nivel técnico, ya se ha avanzado "de forma significativa al poner a punto y estandarizar el método de obtención y procesado con una Contract Development and Manufacturing Organization (
CDMO), garantizando consistencia, trazabilidad y cumplimiento GMP". Al mismo tiempo, se habrían realizado dos Scientific Advice con la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) para asegurar que el diseño de esa fase cumpla los requerimientos regulatorios y metodológicos exigidos, y estamos complementando esta estrategia con asesoramiento de las agencias reguladoras de medicicamentos de EEUU y Reino Unido, FDA y MHRA, para converger hacia el diseño más robusto y aceptable a nivel internacional" .
Otro desafío importante, señala el investigador, será el
diseño del grupo control y la aceptabilidad de la aleatorización, dado que muchas pacientes llegan como “último recurso” y pueden "mostrar reticencias a ser asignadas al brazo control, por lo que hemos trabajado en un planteamiento ético y metodológico sólido, junto con medidas que minimicen abandonos y mantengan la viabilidad del ensayo".
¿Cuándo podría incorporarse en la cartera del SNS?
Con todo, los investigadores esperan obtener también cifras positivas en esa tercera fase del ensayo. De ser así, y ateniéndose a plazos "realistas", la incorporación de esta terapia celular en la línea de tratamientos del SNS podría producirse en un "
horizonte aproximado de 3 o 4 años, considerando los tiempos necesarios para la finalización del desarrollo clínico, la evaluación regulatoria por parte de la EMA y el posterior proceso de precio y reembolso en España", vaticina Santamaría. Sin embargo, matriza, este plazo podría acortarse mediante
vías de acceso temprano o programas específicos para terapias avanzadas, dada la ausencia de alternativas eficaces en pacientes con síndrome de Asherman grave.
Refinar criterios de respuesta
En estos momentos, el equipo trabaja en finalizar los análisis complementarios del microbioma endometrial, que podrían aportar información relevante sobre las bases fisiopatológicas del síndrome de Asherman y su posible interacción con la regeneración tisular inducida por la terapia celular. De hecho, estos datos "podrían ayudar en el futuro a refinar los criterios de respuesta y a integrar nuevas variables biológicas en la predicción del resultado reproductivo".
De forma paralela, se ha desplegado un programa de seguimiento a largo plazo que integra tanto a las pacientes como a los recién nacidos, "con especial foco en detectar de forma precoz cualquier señal potencial de alteraciones genéticas o epigenéticas asociadas a la manipulación celular, aunque se trate de una terapia autóloga bien tolerada y sin efectos adversos graves".
Así, el protocolo incluye un subestudio específico en los casos con recién nacido vivo, cuyo objetivo es evaluar a los recién nacios y caracterizar la placenta (con trasnscriptómica de célula única, y con análisis complementarios cuando proceda) para valorar seguridad biológica y posibles señales de disrupción del desarrollo. En segundo lugar, para disponer de información detallada y robusta sobre seguridad a largo plazo, se ha planificado "un seguimiento retrospectivo a 10 años de los recién nacidos vivos procedentes del primer ensayo proof-of-concept con el objetivo de monitorizar de forma sistemática cualquier potencial anomalía tardía".
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