Un equipo del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (Cibir), que fue pionero en desarrollar una vacuna de
ARN mensajero (ARNm) contra el
melanoma durante 2025, trabaja ahora en un enfoque más amplio y ambicioso:
atacar simultáneamente cuatro proteínas distintas del tumor implicadas en la angiogénesis, el proceso que permite al tumor generar vasos sanguíneos y crecer, con una versión de vacuna "múltiple". Así lo avanza Alfredo Martínez Ramírez, jefe de Grupo de esta patolgía en el organismo, en
Redacción Médica.
"A diferencia de su versión inicial, centrada en
una sola diana, este nuevo diseño busca cerrar el campo de acción a las células tumorales"
actuando sobre distintos puntos de una misma vía biológica, con la expectativa de que "sea bastante más eficaz a la hora de reducir el crecimiento del tumor", continua el facultativo. Y es que este avance supone la continuación directa de la
vacuna presentada el año pasado, con la que el equipo logró reducir la metástasis del melanoma -en concreto, su propagación al
pulmón- en modelos animales. "Nuestra primera vacuna estaba dirigida contra la adrenomedulina, una proteína de la angiogénesis solo. Ahora estamos haciendo una vacuna frente a cuatro proteínas distintas
del mismo pathway (vía de señalización)", afirma.
Además del desarrollo de esta vacuna múltiple,
el grupo explora nuevas estrategias para potenciar su eficacia. Una de ellas es su uso en combinación con tratamientos ya establecidos: "También estamos probando la vacuna que ya teníamos en combinación con quimioterapia". La lógica es
replicar lo que ya ocurre en la práctica clínica. "Las terapias antiangiogénicas no se usan solas, sino que se usan para aumentar la respuesta de otras drogas, como la quimioterapia, la radioterapia o
incluso la inmunoterapia", señala. Sin embargo, recalca que "todo esto está en el laboratorio" y que
los resultados disponibles son "preliminares".
Resultados: freno al tumor y a la metástasis
Los trabajos del equipo muestran efectos tanto
sobre el tumor primario como sobre su diseminación. "Después hemos publicado otro artículo donde vemos también que podemos frenar el crecimiento del melanoma, no directamente la metástasis, sino el tumor creciendo de manera subcutánea", indica. Por lo tanto, en conjunto,
los datos apuntan a un doble impacto: "La vacuna frena tanto el crecimiento del tumor primario como el crecimiento y dispersión de la metástasis".
Pero
a diferencia de otras vacunas en desarrollo, diseñadas para mutaciones específicas de cada tumor, esta estrategia se dirige a proteínas relacionadas con la angiogénesis. “Hay dos tipos de vacunas contra el cáncer: las dirigidas a dianas específicas del tumor, que son muy concretas, y otras como la nuestra, dirigidas a procesos relacionados con el tumor", lo que permite un enfoque más amplio", explica. Esto
amplía su posible aplicación, ya que "puede utilizarse en prácticamente cualquier tipo de tumor sólido como de pulmón,
mama, colon, melanoma...".
Aunque este enfoque también obliga a
extremar la vigilancia. "Tenemos que asegurarnos muy bien de que no haya
efectos secundarios frente a la función normal que desempeña esa proteína", advierte Martínez Ramírez. En este sentido, los estudios realizados hasta ahora ofrecen
resultados alentadores tras medir si la vacuna producía algún cambio en la vasculatura ya existente. "Los datos indican que “los vasos normales no se modificaban por efecto de la vacuna”, mientras que "sí había
una disminución muy clara en los vasos sanguíneos dentro de los tumores".
El investigador, además, matiza su
diferente naturaleza: "Los vasos tumorales son mucho más
irregulares y sensibles, mientras que los vasos normales están bien establecidos" Por ello, asegura, "no vemos prácticamente efectos secundarios, al menos en los animales".
Limitaciones: financiación y competencia global
El salto a ensayos en humanos sigue siendo el principal reto.
"El obstáculo más grande es económico", reconoce, detalladno que "un ensayo preclínico regulado puede costar entre
uno y cuatro millones de euros". "Eso es algo que se nos escapa completamente", admite.
A esto se suma
la competencia internacional, con grandes compañías desarrollando otras vacunas de ARNm contra el cáncer en fases avanzadas. Así, Martínez Ramírez afirma que "ellas tienen vacunas con decenas de dianas y están ya en fases clínicas avanzadas. Contra eso
no se puede luchar desde un laboratorio pequeño". "Nosotros básicamente trabajamos en ciencia básica, en células y animales de laboratorio, y no aspiramos a que nuestra vacuna se comercialice", añade.
Igualmente, prevé avanzar en los próximos años con la nueva vacuna múltiple y que "esté
preparada para publicación en un par de años". Pero, más allá de su propio desarrollo, el objetivo del equipo de investigación del Cibir es influir en el campo: "Queremos convencer a las grandes compañías de que incluyan dianas angiogénicas en sus vacunas porque creemos que eso podría mejorar mucho los tratamientos y evitar recaídas". En su opinión, este enfoque "tendría
muchísima ventaja para los pacientes y sobre todo para evitar la recaída de los tumores".
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