El Movimiento Unitario de Médicos (MUD) ha elevado el tono del conflicto sanitario en Euskadi y ha avisado de que no descarta
una huelga indefinida si no se producen avances reales en la negociación con el Gobierno Vasco. El colectivo considera que la situación ha llegado a un punto crítico y acusa a la administración de mantener
una actitud de bloqueo que, según denuncian, está deteriorando aún más el sistema público de salud.
En una comparecencia en San Sebastián, portavoces del MUD han criticado duramente al consejero de Salud del Ejecutivo autonómico, Alberto Martínez, al que acusan de trasladar a la ciudadanía un "mensaje confuso" del conflicto. A su juicio, el problema no se está explicando con transparencia y eso está alimentando la
tensión entre profesionales y administración. "Los tambores de la huelga indefinida están a la vuelta de la esquina si sigue el inmovilismo y a las negociaciones a la súper baja", han afirmado desde el MUD, asegruando que el ambiente está "muy caldeado" y que "el tiempo se acaba".
Deterioro del sistema sanitario
Los representantes del colectivo han recalcado que la raíz del conflicto no es únicamente económica y que la viabilidad del sistema público "no se sostiene por una inversión extraordinaria" de
70 millones de euros en mejoras para los médicos, sino que responde a un deterioro prolongado del sistema sanitario. Según sostienen, las condiciones laborales actuales son el resultado de años de falta de planificación, con plantillas insuficientes y una organización que ha ido acumulando sobrecarga asistencial.
Entre las principales denuncias, los médicos hablan de jornadas prolongadas, exceso de horas de trabajo y una presión asistencial constante, especialmente en Atención Primaria y hospitales, donde aseguran que las consultas se han convertido en maratonianas debido al alto volumen de pacientes. Esta situación, advierten, estaría comprometiendo tanto la
calidad de la atención como la seguridad de los pacientes.
Modelo de gestión
El MUD también cuestiona el enfoque de las propuestas del Gobierno Vasco, que, según afirman, se centran en medidas parciales sin abordar una reforma profunda del modelo. Critican que el aumento presupuestario planteado no soluciona el problema estructural, ya que, en su opinión, se limita a
compensar el exceso de trabajo en lugar de reorganizar el sistema sanitario.
Asimismo, el colectivo médico reclama cambios más amplios en la
regulación laboral del sector, incluyendo una revisión de las guardias, la reducción de la jornada ordinaria y una mejor planificación de las plantillas. También piden que se reconozca la especificidad de la profesión médica dentro del sistema público y que se establezcan mecanismos de negociación diferenciados.
Desde el MUD insisten en que la situación no puede seguir alargándose y que la presión sobre los profesionales ha alcanzado niveles que están afectando a su
bienestar físico y mental. Aun así, aseguran que mantienen la voluntad de alcanzar un acuerdo, siempre que exista, según dicen, una verdadera disposición política para cambiar el modelo actual de funcionamiento de la sanidad pública vasca.
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