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Los médicos 'del 12' que salvaron 3 bebés a distancia: "Era milimétrico"

Lorenzo Boni, jefe de Sección del Hospital 12 de Octubre, relata la complejidad de operar a neonatos con riesgo vital

Lorenzo Boni, jefe de Sección de Cirugía Cardiaca Infantil del Hospital 12 de Octubre.


16 abr 2026. 18.30H
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Si ya de por sí resulta complicado realizar una intervención quirúrgica en un neonato, hacerlo en tres, en menos de 24 horas y en distintas comunidades autónomas es toda una hazaña. Este maratón quirúrgico lleva, entre otras, la firma de Lorenzo Boni, jefe de Sección de Cirugía Cardiaca Infantil del Hospital 12 de Octubre, quién más allá de subrayar el hito logístico que supuso esta acción, al operar con éxito a tres bebés con riesgo vital operados en solo un día, Madrid, Toledo y Salamanca, señala la complejidad técnica que encierra el reto de operar a través de incisiones del "tamaño de una moneda".
 
De hecho, como responsable del operativo, el jefe de Sección considera que la verdadera noticia reside en la extrema precisión requerida para intervenir a pacientes que apenas alcanzan los 600 gramos y en la fragilidad de un sistema de colaboración que, en algunos puntos, aún depende de la voluntad personal de los facultativos, por lo que incide en la necesidad de formalizar los protocolos de colaboración entre regiones.

Dividir un equipo de cuatro


La coordinación de las tres cirugías obligó a fragmentar el equipo de Cirugía Cardiaca Infantil de este centro sanitario público madrileño compuesto por cuatro cirujanos. Boni explica que la decisión de dividirse en dos grupos para atender simultáneamente la cirugía programada en Madrid y la urgencia en Toledo se basó en la experiencia acumulada: "De los cuatro que somos, todos tenemos experiencia de muchos años en esta patología".

El cardiólogo matiza que esta organización no es siempre sencilla. "A lo mejor si hay una cirugía muy compleja ese día en el 12 de Octubre, tenemos que estar tres cirujanos y no solo dos". En esta ocasión, la capacidad de los cuatro profesionales para actuar como cirujanos "senior" permitió que Boni y otra compañera se desplazaran a Castilla-La Mancha mientras el resto del equipo permanecía en la capital.

La cirugía de los "600 gramos" y el clip de titanio


El caso de Toledo, un gran prematuro de 24 semanas con un ductus arterial permeable, ilustra la frontera de la técnica actual. "La cirugía de por sí no es compleja, lo que la hace compleja es el tamaño del paciente", sentencia Boni. La intervención, explica, consistía en cerrar una arteria que comunica la aorta con la pulmonar, pero en un bebé de este peso, el margen de maniobra es nulo.

"Es casi transparente de lo fina que es la pared de esta arteria. No permite ninguna maniobra mal hecha o ningún error", explica el cirujano. El cierre se realiza mediante un clip de titanio aplicado a través de una incisión mínima: "Accedemos a través de una incisión que mide como una moneda de un euro". Un fallo en este punto es fatal, ya que la fragilidad del tejido impide incluso dar puntos de sutura: "Si eso se rompe, en ese momento se muere el paciente porque por ahí sale toda la sangre del cuerpo en muy pocos segundos".

A pesar del éxito técnico, Boni aporta una dosis de realismo sobre la evolución de estos pacientes: "Nacer con 24 semanas y 600 gramos implica muchos otros desafíos. Esta paciente sigue hospitalizada en la UCI de Toledo porque, cuando son tan prematuros, cuesta mucho".

Para Boni, la clave de estos resultados no es solo técnica, sino de "madurez personal" y compromiso. "Tienes que tener siempre la mente fría para poder accionar. En el momento de la cirugía no piensas que hay un niño o una familia detrás, no puedes hacerlo porque si no, no tendrías la lucidez necesaria". Tras la tensión, queda el pragmatismo del profesional: "Lo que hacemos es darles un paso necesario para que estos niños puedan seguir luchando por salir adelante".

El pulmón que "se rompe": el traslado en ECMO desde Salamanca


La tercera intervención, un traslado en ECMO (corazón y pulmón artificial) desde Salamanca, respondió a una situación límite donde la ventilación mecánica convencional estaba dañando al paciente. "El pulmón se estaba rompiendo, estaba teniendo neumotórax porque para mantener una ventilación convencional les obligaba a tener picos altos de presión", detalla Boni.

La técnica en Salamanca se complicó por una anomalía vascular del bebé, cuya vena yugular era inusualmente pequeña, lo que dificultó la canulación. Finalmente, el equipo optó por una asistencia arterio-venosa total para permitir que el pulmón descansara y sanara de la infección y las rupturas previas.

Un sistema que aún depende de la "voluntad"


Boni aprovecha para señalar las costuras del sistema de colaboración interregional. Aunque el protocolo con el SUMMA 112 para traslados en ECMO ha mejorado tras años de "luchas" -evitando esperas de horas por ambulancias de otras comunidades-, la colaboración en cirugías como la de Toledo sigue sin estar plenamente institucionalizada.

"El tema de Toledo todavía está un poco más en un régimen voluntario de actuación y colaboración. Estamos intentando formalizar este acuerdo, que no sea una cosa tan dependiente de la voluntad", revela el cirujano. 
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