El
Hospital Universitario La Paz presentará
un recurso de suplicación contra la sentencia que lo condena por no garantizar la seguridad y salud en el trabajo de un médico que falleció durante la pandemia del Covid-19. Fuentes del centro hospitalario así lo han confirmado a
Redacción Médica y -según han indicado- son los letrados de la Comunidad de Madrid los que están llevando el caso, luego que se hiciera pública la decisión de la Sección de lo Social del Tribunal de Instancia número 28 de Madrid, que condena al hospital a pagar una
indemnización por daños y perjuicios por responsabilidad empresarial a la viuda y a cada una de sus tres hijas, por montos de 154.661,81 euros y 21.300,66, respectivamente.
Se trata del facultativo
Joaquín Díaz Domínguez, quien en ese momento era jefe de Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo de La Paz y quien fue el quinto médico que murió tras contagiarse en su lugar de trabajo. La Justicia ha concluido que se incurrió en una "
omisión negligente", ya que no se dieron instrucciones concretas ni se suministró los equipos necesarios que aseguren el cumplimiento de su función, provocando una exposición al contagio que pudo haberse evitado o "al menos minimizado el riesgo".
Planteamiento del caso y hechos
El caso fue planteado por el despacho Everlaw como el de un "trabajador muy eminente, dentro de uno de los mejores hospitales del mundo, pero que tiene derechos y obligaciones". Así lo explica a este periódico Víctor Lucas, socio del Departamento Laboral. "La norma que tenemos en jurisdicción social respecto de la responsabilidad civil derivada del accidente de trabajo es muy clara, el empresario tiene que proteger al trabajador en todos los casos", detalla.
Para Lucas, la sentencia es precisa: "Tenemos a una persona con mucha capacidad de mando que en una situación concreta pide ayuda, pide instrucciones, pide medios y
no hay respuesta". A lo que se refiere es que, según los hechos plasmados en la sentencia, el 4 de marzo de 2020 el médico Joaquín Díaz tuvo conocimiento por un correo electrónico de las
instrucciones de normas organizativas para los profesionales del Sermas en relación a los cuidados ante el
Covid-19. Estas consistían principalmente en la suspensión de asistencia a cursos y congresos nacionales e internacionales; aplazar la actividad formativa presencial, excepto las imprescindibles, y de los eventos que conlleven asistencia de personal ajena al centro. Se acordaba también mantener reuniones internas "que no supongan afluencia de personas no habituales del centro", aunque se suspendían las sesiones clínicas generales, manteniéndose solo las
reuniones propias de los servicios.
Cinco días después, el 9 de marzo de 2020, el médico preguntó por la misma vía, es decir, por un correo electrónico dirigido a la subdirectora médica del área quirúrgica, sobre las instrucciones para las reuniones de más de 10 personas. Ese mismo día, se le responde que "se suspenden las reuniones multitudinarias, aunque Salud Pública no había limitado el número". Además, entre otras acciones, se suspenden los permisos y en relación a las reuniones se indica que solo se mantendrán las imprescindibles recomendándose que no sean numerosas. Se mantienen los comités de decisiones terapéuticas con la menor asistencia posible y se señala que deben realizarse en espacios con ventanas y con una distancia de 1 metro entre asistentes. Sobre los materiales de protección, se dice que "debe utilizarse con criterios apropiados dado que se prevé que pueda haber dificultad en los suministros".
El 10 de marzo, Díaz envía un correo nuevamente a la subdirectora médica del área quirúrgica solicitando que indique el número máximo de personas que pueden asistir, lugar, horario y tiempo de formación. Se le informa de que "no es conveniente reunir a más de 10 personas". Solicita instrucciones y no consta respuesta.
El 11 de marzo, ante la ausencia de respuesta, informa que la situación en el Servicio de Cirugía "se está complicando", ya que uno de los doctores estaba enfermo y tenían a dos contagiados aislados. Además, en las cirugías realizadas se dio un caso positivo, que provocó que se suspendieran otras dos. Solicitó instrucciones concretas y tampoco constó respuesta.
En el documento también consta que el 12 de marzo, Díaz comunicó que tenía a cinco médicos contagiados y falsos positivos que "definitivamente parecía gripe que padecían además otros tres sanitarios", y no consta respuesta. Ese mismo día, Joaquín Díaz Domínguez aparece como contagiado por Covid-19, "manteniéndose en situación de baja médica hasta su fallecimiento", el 18 de abril de ese año.
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