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La Jiménez Díaz, preparada para incluir CAR-T en cáncer hematológico

El objetivo es aplicar esta tecnología en tumores para los que nos existe alternativa terapéutica

Pilar Llamas.

14 feb 2022. 14.45H
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Con el fin de tratar con terapias CAR-T a los pacientes con tumores hematológicos para los que no existen otras alternativas terapéuticas, la Fundación Jiménez Díaz lleva varios años trabajando para cumplir con los estándares exigidos por la Estrategia Nacional de Terapias Avanzadas y así poder incorporarse a la red de centros designados para el uso de CAR-T en el Sistema Nacional de Salud.

“Nuestro centro se caracteriza por estar a la vanguardia en innovación y en investigación, ambas centradas en la salud y el bienestar del paciente. En el campo de la terapia celular en Hematología, los CAR-T son uno de los máximos exponentes de esta innovación. Por tanto, obtener esta cualificación iría en la línea de nuestros ejes estratégicos y afianzaría nuestra posición”, explica Pilar Llamas, jefa del Departamento de Hematología y Hemoterapia del hospital.

En este sentido, el Servicio de Hematología del centro cuenta con una Unidad Multidisciplinar CAR-T que realiza comités específicos, y además ha establecido colaboraciones con instituciones científicas de reconocido prestigio como el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat). Asimismo, la Unidad de Investigación en Hematología Experimental de la Fundación Jiménez Díaz ha incorporado en los dos últimos años a dos investigadoras que han trabajado muy estrechamente en el desarrollo de CAR-T y abierto nuevas líneas de desarrollo al respecto.

Gracias a todas estas acciones, el hospital ha obtenido en 2022 la cualificación por parte de Novartis, compañía productora de uno de los CAR-T aprobados por el Ministerio y, con la esperanza de incorporarse en un futuro a la red de Centros designados por Ministerio de Sanidad.


Beneficio para pacientes y profesionales


Actualmente, las indicaciones de los CAR-T son la leucemia linfoblástica aguda B recaída o refractaria en pacientes de hasta 25 años y los linfomas no Hodgkin B recaídos o refractarios a dos líneas de tratamiento previo. “Antes del empleo de estas terapias, los pacientes tenían una mediana de supervivencia menor a seis meses, muchos de ellos refractarios a quimioterapia o no candidatos a trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos. Con los CAR-T se obtienen tasas de respuesta que superan el 70-80 por ciento, y que se mantienen más allá de los 12 meses en al menos el 40 por ciento de los pacientes”, comenta Llamas.

Con la implantación de las terapias CAR-T en la Fundación Jiménez Díaz se podría tratar sobre todo a pacientes de 18 a 25 años con leucemia linfoblástica B de 18 a 25 años y con linfoma no Hodgkin B (difuso de células grandes B, primario del mediastino o folicular transformado). Pero, según se está confirmando la enorme expansión de esta terapia en el futuro próximo, serán muchas más las indicaciones y los pacientes candidatos: linfoma de células del manto, mieloma múltiple y leucemias linfoblásticas agudas en mayores de 25 años.

En la actualidad, los pacientes del hospital están siendo derivados a otros centros de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, tal y como señala la especialista, “incrementar el número de centros donde se aplican estas terapias redundaría en beneficio, tanto de los pacientes, porque se facilitaría el acceso, como de los sanitarios, ya que aumentaríamos la experiencia clínica en este campo”. “Es probable, además, que acortáramos los tiempos de espera y abaratásemos costes de gestión y logística”, añade.


Trabajo multidisciplinar y continuado en terapias CAR-T


Entre los estándares mejor valorados por parte del comité de designación de centros están el número de aféresis y el volumen de trasplantes alogénicos complejos (haploidénticos o de donante no emparentado) realizados por los hospitales. En ese aspecto, en 2020 la Fundación Jiménez Díaz ya fue el segundo centro de Madrid en realización de trasplante alogénico, y el tercero a nivel global.

Además, el hospital fomenta la formación continuada en terapia CAR-T de todos los profesionales, desde la Unidad de Investigación en Hematología Experimental hasta los facultativos de laboratorio y clínicos. Incluso los residentes han comenzado a realizar rotaciones externas específicas en este campo en centros de referencia.

En cuanto al síndrome de liberación de citoquinas, principal efecto adverso asociado a las terapias CAR-T, Llamas explica: “En la Fundación Jiménez Díaz, gracias a diferentes estudios de investigación en los que participamos, los hematólogos estamos entrenados y familiarizados con la identificación precoz y el tratamiento de estas complicaciones y ya se han establecido protocolos de manejo que han disminuido la mortalidad asociada a estas entidades”.

Asimismo, son bien conocidos los factores de riesgo para el desarrollo de neurotoxicidad, para cuyo correcto manejo también se han establecido protocolos. “En este punto, es fundamental el apoyo de la UCI [Unidad de Cuidados Intensivos] y del Servicio de Neurología, que han recibido, al igual que el equipo de Hematología, la formación necesaria y siempre se muestran colaboradores e interesados en esta novedosa terapia”, añade.


La Fundación Jiménez Díaz, comprometida con la investigación


En el Laboratorio de Investigación de Hematología del hospital se está trabajando en el diseño de nuevos CARs para linfoma no Hodgkin. Otra línea que se está desarrollando es la de mejorar la persistencia y eficacia de células CAR-T mediante la terapia combinada con otras células inmunes incluyendo las células NK y los macrófagos. “Punto clave de nuestro grupo es el de profundizar en la mejora de la persistencia y eficacia de células CAR-T actuando en mecanismos asociados a la senescencia”, asegura Llamas.

El centro está también implicado en el diseño de nuevas estrategias libre de virus y bacterias para la reprogramación genética anti-leucemia de linfocitos T, así como en la búsqueda de nuevas moléculas en leucemia aguda mieloblástica que sirvan de punto de partida para el diseño de nuevas moléculas CARs. “Estos proyectos, ya en desarrollo, y algunos ya publicados en revistas de impacto, hacen que sea muy prometedor su aplicación en la práctica clínica en un futuro próximo”, concluye.

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