El Hospital Ramón y Cajal, junto con otros cuatro hospitales madrileños, se
convierte en uno de los primeros centros a nivel mundial en demostrar que comenzar la hemodiálisis con dos sesiones semanales, en pacientes que aún conservan función renal, es una opción segura, rentable y que mejora de forma significativa su calidad de vida. Tras este ensayo clínico realizado con éxito, desde el
Servicio de Nefrología del Ramón y Cajal se tiene la convicción de que se ha llegado “al fin del inicio automático de tres sesiones semanales en la enfermedad renal crónica terminal”, por lo que este ensayo “ha permitido aportar por primera vez evidencia científica robusta sobre la seguridad y los beneficios de comenzar la hemodiálisis con una pauta incremental”.
Una de
las principales coordinadoras de este ensayo es
Milagros Fernández, jefa del Servicio de Nefrología del centro madrileño,
quien valora en Redacción Médica la posibilidad de modificar el esquema hasta ahora impuesto a nivel internacional en relación con el protocolo de tres sesiones semanales de hemodiálisis: “Antes de este ensayo clínico, los nefrólogos de Hemodiálisis del hospital ya habían constatado en estudios observacionales que
iniciar la hemodiálisis con dos sesiones a la semana en pacientes con cierto grado de función renal era seguro e incluso beneficioso, ya que apuntaban a una mejor preservación de la función renal residual”.
Con los
resultados del ensayo recién publicados, la facultativa afirma que esta opción distinta a la que dictan los actuales cánones “es una
alternativa segura, rentable y que mejora de forma significativa su calidad de vida”.
Por lo que respecta a cómo
cambiará el día a día de los nefrólogos a la hora de monitorizar la función renal residual de sus pacientes bajo este nuevo modelo, la especialista deja claro que el inicio de dos sesiones a la semana “
no es aplicable a todos los pacientes. Este esquema está indicado principalmente en personas que comienzan el tratamiento conservando todavía una función renal significativa. Por ello, el modelo requiere una selección cuidadosa de los pacientes y un seguimiento estrecho para adaptar la pauta de diálisis a medida que la enfermedad progresa”. En la práctica clínica, este cambio supone
que el tratamiento se personaliza. A medida que la función renal disminuye, la pauta de diálisis se aumenta hasta alcanzar el esquema convencional de tres sesiones semanales cuando es necesario.
Los indicadores clínicos prioritarios para esta alternativa
La función renal es vista por la facultativa como un elemento fundamental para poder
acceder a la hemodiálisis con dos sesiones semanales, ya que “marcará de
inicio a fin el tratamiento. Este hecho no constituye ningún problema
para los clínicos, ya que la medición de la función renal es práctica habitual en el manejo del paciente con enfermedad renal crónica”.
Gracias a la
mejoría de calidad de vida que tendrán los pacientes, la profesional está convencida de que este hecho se traducirá en lograr una mejor adherencia al tratamiento: “Esto facilita una transición más gradual hacia la diálisis y reduce la carga física y emocional asociada al inicio del tratamiento. Otro aspecto clave es la
preservación de la función renal. La evidencia científica sugiere que iniciar la diálisis de forma menos intensiva puede ayudar a mantener durante más tiempo la función renal que aún conserva el paciente, lo que se asocia con mejores resultados clínicos, mejor control de líquidos y toxinas y mayor bienestar general”.
Costes y futura hoja de ruta en hemodiálisis
A nivel de
costes por sesión de hemodiálisis, Fernández afirma que en el Sistema Nacional de Salud (
SNS) el desembolso depende de si se realiza en un hospital o en un centro extrahospitalario concertado: “El ahorro directo por paciente y año, si se evitan 50 sesiones anuales, con un coste medio de 250 euros por sesión, sería de 12.500 euros anuales por paciente. Sin embargo, el ahorro real es significativamente mayor porque en cada sesión también hay costes en relación con el transporte sanitario, personal, consumibles, agua y energía”.
La
hoja de ruta que la nefróloga aspira a llevar a cabo para
incorporar esta evidencia científica a la formación de los residentes de la especialidad consiste en que “todos los centros hospitalarios con experiencia en la
hemodiálisis incremental tienen la responsabilidad de transmitir el conocimiento a otros equipos de
Nefrología, tanto de nuestro país como a nivel internacional, y por supuesto
de formar a los especialistas en
Nefrología en esta forma de prescribir la hemodiálisis”.
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