La Medicina Intensiva lleva años debatiendo una pregunta aparentemente sencilla pero con enormes implicaciones clínicas y económicas: ¿Es mejor tratar a los pacientes críticos con el clásico
suero salino o con las llamadas soluciones "balanceadas", diseñadas para parecerse más a la composición natural de la sangre? Ahora, un amplio estudio internacional liderado por el
Hospital 12 de Octubre de Madrid acaba de poner freno a una de las grandes corrientes que habían ganado fuerza en muchas
UCI del mundo. La revisión, tras analizar 34 ensayos clínicos y casi 38.000 pacientes críticos, concluye que
los sueros balanceados no reducen la mortalidad hospitalaria frente al salino al 0,9 por ciento.
Pero más allá del titular científico, los intensivistas creen que el verdadero mensaje del estudio es otro: "Probablemente no exista una fluidoterapia adecuada
para todos los pacientes críticos". Así lo afirman en
Redacción Médica los facultativos Jesús A. Barea y Francisco de Paula, especialistas en la UCI de Trauma y Emergencias en el Servicio Medicina Intensiva de este centro, que aseguran que "
deberá individualizarse en función del tipo de paciente, como cualquier tratamiento en las Unidades de intensivos".
La afirmación resume el
cambio de enfoque que empieza a abrirse paso en las UCI. Durante años, las soluciones balanceadas como Ringer lactato o Plasma-Lyte se fueron introduciendo progresivamente con la idea de que, al contener menos cloro y parecerse más al plasma sanguíneo, podrían
reducir complicaciones y mejorar la supervivencia.
Los pacientes renales y con daño cerebral
El análisis muestra que esos fluidos
sí mejoran algunos parámetros bioquímicos y producen menos hipercloremia o acidosis metabólica, pero esas ventajas
no se traducen en menos muertes ni en una reducción clara del daño renal agudo. Sin embargo, los propios autores insisten en que eso no significa que los balanceados deban desaparecer de las UCI.
Ambos consideran que todavía
hay perfiles concretos de pacientes donde estos fluidos podrían ser útiles: "Algunos ensayos han reportado una menor incidencia de fallo renal cuando se emplean las soluciones balanceadas, por lo que podría valorarse su empleo en aquellos pacientes en los que exista un
mayor riesgo de desarrollar complicaciones renales".
Es precisamente ahí donde los intensivistas sitúan ahora el núcleo del debate: pasar de una sustitución generalizada del salino a una
estrategia más personalizada. Así, los pacientes con riesgo elevado de lesión renal, aquellos que necesitan grandes volúmenes de fluidoterapia o determinados enfermos metabólicamente frágiles podrían seguir beneficiándose de las soluciones balanceadas.
Pero el estudio también introduce una advertencia importante para otro tipo personas. "
Pacientes con lesión cerebral podrían empeorar dicha lesión cuando se emplean algunas de las alternativas de sueros balanceados, ya que son hipotónicas respecto al salino 0,9 por ciento", advierten los especialistas. Así, la observación es especialmente relevante en
neurocríticos, uno de los grupos menos estudiados hasta ahora y donde pequeños cambios osmóticos pueden influir en el edema cerebral y en la evolución neurológica.
Impacto en protocolos y gasto sanitario
Las conclusiones del estudio podrían influir no solo en las futuras guías clínicas internacionales, sino también en la gestión sanitaria y en las políticas de compra hospitalaria. Por eso, las conclusiones podrían tener repercusiones también en la gestión sanitaria.
La fluidoterapia es uno de los tratamientos más utilizados en Cuidados Intensivos. Pacientes con sepsis,
trauma,
shock, hemorragias o cetoacidosis reciben litros de suero diariamente. Cualquier modificación en los protocolos afecta de forma directa al gasto hospitalario.
"Debido a que la la fluidoterapia
es de uso casi universal en cuidados críticos, cualquier cambio en la pauta de administración podría tener
impacto relevante en el gasto", explican. Aun así, los especialistas aclaran que el estudio "no incorpora parámetros sobre impacto económico, por lo que este deberá determinarse en publicaciones futuras".
La revisión publicada por el Hospital 12 de Octubre es una actualización de un trabajo previo de 2019 e incorpora nueva evidencia acumulada en los últimos años. Y aunque los autores consideran poco probable que futuros estudios cambien las conclusiones sobre mortalidad, sí creen que aún hay muchas preguntas abiertas en torno al daño renal.
"La conclusión sobre
el impacto en mortalidad es menos probable que se vea modificada por nuevos ensayos, aseguran, añadiendo que, sin embargo, "el grado de evidencia vinculado al efecto sobre fallo renal es menor, por lo que nuevos estudios podrían
cambiar las conclusiones".
Buena parte de esos trabajos ya están en marcha y se centran precisamente en los grupos donde las dudas siguen abiertas:
población pediátrica, pacientes neurocríticos, trauma grave o enfermos con alto riesgo renal.
Más que cerrar definitivamente una discusión histórica en Medicina Intensiva, el estudio del Hospital 12 de Octubre parece haber desplazado la pregunta. El debate ya no es si los sueros balanceados son mejores para todos, sino
para quién podrían ser realmente mejores.
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