La alternativa del CHUS a Chron grave "tras rechazar 5 terapias avanzadas"

El hospital gallego demuestra que un fármaco controla la enfermedad en seis de cada diez pacientes multirrefractarios

Manuel Barreiro, jefe de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS).


25 jun 2026. 05.30H
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Para muchos pacientes con enfermedad de Crohn grave, agotar las opciones terapéuticas supone convivir con una enfermedad crónica que puede derivar en ingresos hospitalarios, cirugías y una importante pérdida de calidad de vida. Ahora, un estudio liderado por el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) aporta una nueva esperanza: un tratamiento biológico de última generación ha logrado controlar la enfermedad en seis de cada diez pacientes que ya habían fracasado con varias terapias avanzadas.

La investigación, impulsada por el Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (Geteccu), ha incluido a 857 pacientes y constituye, según sus responsables, "la mayor serie publicada hasta la fecha a nivel mundial en este perfil de enfermos".

Así lo afirma el jefe de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del CHUS, Manuel Barreiro, que explica que el objetivo principal era comprobar si los buenos resultados observados en los ensayos clínicos se mantenían cuando el medicamento se utilizaba en la práctica clínica habitual y en pacientes especialmente difíciles de tratar.

"Los ensayos clínicos suelen incluir pacientes menos refractarios. Nosotros queríamos saber si este nuevo mecanismo de acción podía rescatar a pacientes con enfermedad de Crohn muy grave, que ya habían fallado a dos, tres, cuatro o incluso cinco terapias avanzadas", señala.

Una alternativa para pacientes sin apenas opciones


La enfermedad de Crohn es una patología inflamatoria crónica del aparato digestivo que actualmente no tiene cura. Afecta principalmente a personas jóvenes y puede provocar dolor abdominal, diarrea persistente, pérdida de peso, fatiga y complicaciones graves como fístulas, estrechamientos intestinales o la necesidad de cirugía.

Precisamente, uno de los aspectos más destacados del estudio es el perfil de los pacientes incluidos. Aproximadamente el 65 por ciento había fracasado previamente con dos o más tratamientos biológicos. Además, cerca del 60 por ciento ya había sido tratado sin éxito con ustekinumab, otro fármaco dirigido contra la vía inflamatoria de las interleucinas 12 y 23.

"Estamos hablando de pacientes multirrefractarios, personas para las que cada vez quedan menos alternativas terapéuticas", explica Barreiro, que añade que "por eso es tan relevante comprobar que incluso en quienes habían fallado a un medicamento de la misma familia, este nuevo tratamiento sigue siendo capaz de inducir remisión clínica".

Los resultados muestran que seis de cada diez pacientes lograron controlar la enfermedad. Aunque la cifra puede parecer modesta para quien no está familiarizado con este tipo de patologías, los especialistas la consideran especialmente significativa debido a la complejidad de los casos analizados.

Más allá de los síntomas


Según explica el especialista, el éxito del tratamiento no se limita a una mejora subjetiva de los síntomas: "Lo que buscamos es conseguir remisión sin corticoides, porque el uso prolongado de estos fármacos no es recomendable, especialmente en personas jóvenes. También observamos normalización de biomarcadores inflamatorios y mejoría endoscópica, es decir, curación de la mucosa intestinal en un porcentaje importante de pacientes".

Esta cuestión resulta especialmente relevante porque la enfermedad de Crohn es progresiva. Cuando la inflamación permanece activa durante años aumenta el riesgo de desarrollar complicaciones que pueden requerir intervenciones quirúrgicas. "Operar a un paciente con Crohn no significa curarlo. La enfermedad puede volver a aparecer y seguir causando problemas. Por eso es tan importante disponer de tratamientos que permitan controlar la inflamación de forma sostenida", recuerda.

Cómo actúa el fármaco


Risankizumab pertenece a una nueva generación de terapias biológicas dirigidas contra la interleucina 23 (IL-23), una proteína implicada en los procesos inflamatorios que caracterizan la enfermedad de Crohn. 

Hasta ahora, el tratamiento de estos pacientes se apoyaba principalmente en los fármacos anti-TNF, que revolucionaron el manejo de la enfermedad hace más de dos décadas y continúan siendo una de las herramientas terapéuticas más eficaces. Sin embargo, muchos pacientes terminan perdiendo respuesta o desarrollan resistencia con el paso del tiempo.

"Lo que aporta risankizumab es un mecanismo de acción diferente y muy atractivo", explica el especialista del CHUS, asegurando que "es un tratamiento eficaz, seguro y cómodo para el paciente, porque se administra mediante una inyección cada ocho semanas".

Además de su eficacia, los especialistas destacan su perfil de seguridad y su capacidad para actuar en distintos tipos de afectación intestinal. "Hemos visto que funciona muy bien tanto en pacientes con afectación del colon como en aquellos con enfermedad localizada en el intestino delgado, donde otros tratamientos a veces ofrecen resultados más discretos", apunta Barreiro.

Menos ingresos y mejor calidad de vida


Aunque el estudio no evaluó directamente la calidad de vida de los pacientes, los investigadores consideran que los resultados permiten anticipar beneficios importantes en este ámbito. La enfermedad de Crohn suele aparecer en edades tempranas, cuando los pacientes están estudiando o desarrollando su actividad laboral. Los brotes frecuentes, las visitas a urgencias, los ingresos hospitalarios y las cirugías pueden afectar seriamente a su vida cotidiana.

"Cuando un paciente consigue entrar en remisión, disminuye el número de deposiciones, desaparece gran parte de la sintomatología y puede llevar una vida mucho más normal", señala Barreiro.

A ello se suma la reducción de complicaciones asociadas a la enfermedad. La curación de la mucosa intestinal observada en muchos pacientes podría contribuir a prevenir la aparición de fístulas, estenosis y otros problemas que suelen derivar en hospitalizaciones o intervenciones quirúrgicas.

Un medicamento con aplicaciones más allá del Crohn


Aunque el estudio se ha centrado exclusivamente en pacientes con enfermedad de Crohn, risankizumab ya ha demostrado su utilidad en otras enfermedades inmunomediadas. Existen evidencias sólidas de su eficacia en psoriasis y artritis psoriásica, patologías que con frecuencia aparecen asociadas a la enfermedad inflamatoria intestinal. Además, recientemente también se han obtenido resultados prometedores en colitis ulcerosa.

"Muchos pacientes con Crohn presentan manifestaciones extraintestinales, especialmente dermatológicas. Disponer de un tratamiento que pueda actuar sobre ambas enfermedades es una ventaja importante", destaca Barreiro.

Pese a los buenos resultados, los investigadores recuerdan que todavía existe margen de mejora. Aproximadamente el 40 por ciento de los pacientes incluidos en el estudio no respondió al tratamiento o perdió eficacia con el tiempo. Por ello, el siguiente paso será analizar si estrategias de optimización de dosis pueden ayudar a recuperar la respuesta en estos enfermos: "Estamos trabajando con la base de datos nacional de Geteccu para estudiar si algunos pacientes que dejan de responder pueden beneficiarse de dosis más elevadas".

Además, los investigadores quieren evaluar la eficacia del medicamento en grupos especialmente complejos, como los pacientes con fístulas perianales o aquellos que ya han pasado por cirugía intestinal. Mientras tanto, el estudio liderado desde Santiago ya ha logrado situarse como una referencia internacional. "Estamos muy orgullosos porque se trata de la serie más grande publicada hasta ahora en el mundo en este tipo de pacientes. Y, sobre todo, porque demuestra que todavía podemos ofrecer nuevas oportunidades a personas que parecían haber agotado todas las opciones terapéuticas", concluye Barreiro
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