Después de desarrollar su carrera en algunos de los centros más prestigiosos de Europa,
Fabio Ausania ha decidido asumir otro desafío más en su trayectoria profesional: dirigir el
Servicio de Cirugía General y Digestiva del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS). El cirujano italiano, especializado en cirugía hepatobiliopancreática, trasplantes y cirugía robótica, llega a Galicia procedente del Hospital Clínic de Barcelona con la intención de consolidar el papel del hospital compostelano como referente en cirugía de alta complejidad.
La decisión no fue menor. En Barcelona había alcanzado una posición profesional privilegiada en uno de los hospitales más reconocidos del continente, participando en programas de
cirugía de máxima complejidad, investigación e innovación tecnológica. Sin embargo, explica que llegó un momento en el que el siguiente paso ya no consistía en seguir creciendo. "Después de haber trabajado en Italia, Reino Unido, Emiratos Árabes y España, sentía que era el momento de asumir un proyecto donde pudiera aportar una visión global y contribuir a
dejar una huella propia", afirma, aunque también conce de cerca otros sistemas sanitarios como el estadounidense, el francés o el de Emiratos Árabes Unidos.
Ausania asegura que Santiago le ofrecía precisamente esa posibilidad. Tras la
organización interna y el potencial de desarrollo del servicio, encontró una combinación que considera poco habitual: volumen de actividad, profesionales altamente cualificados y margen para crecer. "No lo veo como un cambio de hospital, sino como una oportunidad para generar
impacto a una escala diferente", sostiene.
La elección de Santiago se produjo, además, en un momento en el que valoraba otras oportunidades profesionales, tanto dentro como fuera de España. Entre las opciones figuraba incluso una
propuesta internacional vinculada a su experiencia en cirugía compleja y trasplantes. Finalmente, fue el potencial del proyecto compostelano lo que terminó inclinando la balanza.
El SNS, en el top de los sistemas de salud
Su trayectoria internacional le ha permitido conocer de primera mano distintos modelos sanitarios.
Formado inicialmente en Italia, desarrolló una parte importante de
su carrera en Reino Unido antes de consolidarse profesionalmente en España. Ese recorrido le ha llevado a una conclusión clara: no existe un "sistema perfecto", pero sí "muchas buenas prácticas que pueden incorporarse para mejorar la atención sanitaria".
De Italia destaca una "sólida tradición académica y
centros de excelencia reconocidos internacionalmente", aunque también señala las "diferencias territoriales en el acceso a determinados procedimientos altamente especializados". Del Reino Unido pone en valor la "
cultura de evaluación de resultados, la auditoría clínica y el trabajo multidisciplinar". "Allí aprendí que la excelencia no depende únicamente del talento individual, sino también de sistemas bien diseñados", resume.
En cuanto a España, considera que una de sus grandes fortalezas es la "combinación de profesionales extraordinariamente formados" con un acceso amplio a "procedimientos complejos y
tratamientos de elevado coste": "No siempre somos conscientes de ello hasta que trabajamos fuera".
Aun así, advierte de que el sistema sanitario español afronta desafíos importantes. Entre ellos cita las "listas de espera, el envejecimiento progresivo de la población y la
necesidad de atraer y retener talento" profesional. "La protección del paciente es muy elevada. Quizás ahora hay que dedicar más esfuerzo a proteger y desarrollar también a los profesionales", añade.
A esto se suma una de las cuestiones que más le preocupan de cara al futuro en su especialidad: el relevo generacional. Y es que considera que
las especialidades quirúrgicas siguen siendo enormemente atractivas desde el punto de vista profesional, pero reconoce que exigen años de formación, un elevado nivel de responsabilidad y una dedicación personal muy intensa.
Desde el punto de vista asistencial, además, identifica "la organización" como el principal cuello de botella de la cirugía moderna. Aunque reconoce la importancia de
disponer de recursos y tecnología avanzada, sostiene que las "diferencias de resultados entre hospitales" muchas veces tienen que ver con "la
coordinación de procesos, la gestión de las listas de espera, la integración multidisciplinar y el uso eficiente de los recursos disponibles".
El gran desafío: organizar la cirugía compleja
También defiende la concentración de la cirugía compleja en centros con experiencia y equipos altamente especializados. Según explica, determinadas intervenciones obtienen mejores resultados cuando se realizan en hospitales con suficiente volumen de actividad: "Centralizar la complejidad no significa
alejar la asistencia del paciente, significa acercarle a las mejores probabilidades de éxito".
En una especialidad cada vez más tecnológica, Ausania cree que el principal desafío ya no está tanto en perfeccionar las técnicas quirúrgicas como en seleccionar adecuadamente a los pacientes. "
La mejor operación no siempre es operar", afirma. A su juicio, el futuro de la cirugía pasa por personalizar más las decisiones clínicas y determinar con mayor precisión quién puede beneficiarse realmente de una intervención compleja.
Esa filosofía resulta especialmente relevante en patologías como el
cáncer de páncreas, uno de los grandes retos de la cirugía digestiva. Aunque los avances técnicos han reducido significativamente la mortalidad de procedimientos complejos como "la duodenopancreatectomía o
intervención de Whipple", las complicaciones siguen siendo frecuentes y los resultados globales continúan condicionados por el diagnóstico tardío y la agresividad biológica del tumor.
"La cirugía ha mejorado, los tratamientos sistémicos han avanzado y la atención multidisciplinar es cada vez mejor. Aun así, seguimos enfrentándonos a uno de
los tumores más agresivos de toda la Oncología", subraya.
Robótica e Inteligencia Artificial: del presente al futuro
En este contexto, considera que tecnologías emergentes como la
Inteligencia Artificial pueden desempeñar un papel relevante en los próximos años. Aunque pide prudencia ante expectativas excesivas, sostiene que ya empiezan a aparecer aplicaciones útiles "para la planificación quirúrgica, la interpretación de imágenes o la
predicción de complicaciones".
La cirugía robótica, una de sus áreas de especial interés, ya ofrece
beneficios tangibles en determinados procedimientos. Sin embargo, insiste en que el objetivo no es sustituir al cirujano, sino dotarlo de mejores herramientas para tomar decisiones más seguras. "La verdadera revolución llegará cuando la IA y la cirugía robótica trabajen conjuntamente para ayudar a
tomar mejores decisiones clínicas", apunta.
De cara al futuro, el objetivo del nuevo jefe del Servicio de Cirugía General y Digestiva del CHUS es ambicioso. Aspira a reforzar el papel del hospital como centro de referencia nacional en cirugía de alta complejidad,
trasplante e innovación quirúrgica. Pero también quiere que el hospital destaque por su capacidad para "generar conocimiento, formar especialistas y liderar proyectos exportables de Galicia
al resto de España o Europa".
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