La Asamblea de Extremadura ha decidido y, con 36 votos en contra,
ha rechazado por segunda vez la candidatura de María Guardiola por el Partido Popular a presidir la Junta por los próximos años. La contabilización total ha sido de solo 29 posiciones a favor y cero abstenciones, con lo cual, no ha obtenido "la mayoría requerida", según lo establecido por la autonomía.
En su primer intento,
Guardiola tampoco logró el respaldo de las agrupaciones parlamentarias, y Vox anunció su "no rotundo" por no llegar a un acuerdo de negociación para formar gobierno.
Debate de investidura
La primera en tomar la palabra fue la diputada socialista Piedad Álvarez Cortes, quien cuestionó a María Guardiola la
falta de un discurso político, y que haya llevado a Extremadura "a un callejón sin salida", responsabilizándola de "perjudicar" a la región. "Usted se ha quedado arrecía y sin mayoría. Y, efectivamente, este estado de bloqueo en el que ha llevado a Extremadura nos lleva a que la Junta vaya a estar paralizada durante más de seis meses", ha dicho.
El siguiente en tomar la palabra ha sido el diputado de Vox,
Óscar Fernández, quien ha finalizado su participación anunciando la posición de su agrupación: "Mi grupo parlamentario
no va a apoyar hoy a Guardiola como presidenta de la Junta de Extremadura". Previamente, ha insistido en la necesidad de generar "un cambio de verdad" en la comunidad. "Queremos negociar medida a medida, paso a paso, proyecto por proyecto, presupuesto por presupuesto; el qué, el cómo, el cuándo", ha dicho, incluyendo en este aspecto su apuesta por la sanidad y los profesionales.
Por su parte,
Irene de Miguel de la coalición Unidas por Extremadura, ha responsabilizado a Guardiola del "bloqueo,
de la parálisis y del callejón sin salida" en el que se ha metido "y donde ha metido a todos los extremeños y extremeñas". "Hoy ha vuelto a hacer aquí un discurso mentiroso, ha vuelto a tender la mano a una oposición con la que no se ha sentado a negociar", ha reclamado.
Guardiola sigue con "la mano tendida" a Vox
La última en intervenir ha sido la presidenta en funciones,
María Guardiola. Lo ha hecho con un claro mensaje a su exsocio de gobierno, Vox. "Existe un amplio espacio para el
entendimiento", ha apuntado. El objetivo, según ella, "defender la identidad extremeña, garantizar la seguridad, apoyar a las familias y reforzar la sanidad, la dependencia y la educación", así como "defender
una financiación justa".
"No pido adhesiones incondicionales.
Pido que no se cierre el camino", ha reiterado. Tal y como ha trasladado de los diputados de la Cámara autonómica, "hay que asumir que la gente ya ha hecho su parte votando". "Ahora nos toca sentarnos y cada día que pasa
es un día que no vuelve", ha subrayado. Por ello, ha pedido a los parlamentarios extremeños "lealtad, estabilidad y futuro para una región que ha esperado demasiado". "Mi mano sigue tendida.
Extremadura nos está esperando señor Fernández, no le fallemos", ha sentenciado refiriéndose al líder autonómico de Vox.
Posibles elecciones por una nueva sanidad
De esta forma, tras la negativa a un nuevo Ejecutivo de Guardiola, la región entra en
un bloqueo institucional que podría derivar en la repetición electoral. Para evitarlo, se abre un plazo de dos meses desde la primera votación fallida para que los partidos alcancen un acuerdo, aparte de que cualquier diputado podrá presentarse para dirigir la Junta de Extremadura.
No obstante, si pasado ese plazo ningún candidato logra ser investido,
la Asamblea se disolverá automáticamente y los ciudadanos tendrán que volver a salir a la calle y decidir en las urnas cuál es la sanidad que quieren.
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