El Sistema Nacional de Salud (SNS) ha incorporado en abril un nuevo paso en el tratamiento del linfoma difuso de
células B grandes, un tipo de cáncer de la sangre agresivo y de rápido crecimiento. Concretamente, el Hospital Universitari Vall d'Hebron ha sido el primer centro en administrar esta nueva terapia
CAR-T al primer paciente de España, un hombre de
82 años, gracias a un perfil de seguridad que permitirá ofrecer una alternativa potencialmente curativa a pacientes que hasta ahora encontraban más dificultades para acceder a este tipo de tratamientos.
La nueva terapia está indicada para pacientes cuyo linfoma no ha respondido al tratamiento inicial o ha recaído de forma precoz, una situación que afecta aproximadamente al 30-40 por ciento de los casos. Para Cecília Càrpio, especialista en Hematologia en el Hospital Vall d'Hebron, este avance supone
un cambio importante en la práctica clínica. "Liso-cel es un tratamiento altamente eficaz y, además, muy bien tolerado. Esto nos permite ofrecer una opción terapéutica eficaz a una población formada en gran parte por
pacientes mayores o más frágiles, que ahora pueden tolerar adecuadamente este tratamiento", explica en
Redacción Médica.
Una CAR-T con la misma eficacia y menos toxicidad
Hasta ahora, la principal CAR-T utilizada para este tipo de linfoma era axi-cel. Aunque ambas ofrecen resultados muy similares en eficacia, la facultativa subraya que
la gran diferencia está en "en la toxicidad". Ahora,
liso-cel (lisocabtagén maraleucel) "presenta una tasa muy baja de efectos adversos graves", señala.
Entre esos efectos secundarios
destacan dos complicaciones características de este tipo de terapias: el síndrome de liberación de citocinas y la neurotoxicidad. "Los casos graves de síndrome de liberación de citocinas son inferiores al 5 por ciento y la neurotoxicidad grave también está por debajo del 5 por ciento. Con axi-cel,
la neurotoxicidad de grado 3 puede situarse alrededor del
20 por ciento", detalla.
Y es que aunque liso-cel ya dispone de
evidencia internacional, España comienza ahora a generar sus propios datos. "Existen estudios de vida real a nivel mundial, pero todavía no contamos con experiencia propia en nuestro país. Probablemente
dentro de un año podremos valorar cuáles han sido los resultados en la población española", señala Càrpio.
La edad ya no es el principal criterio
La reducción de estas complicaciones es precisamente la que ha permitido ampliar el
perfil de pacientes candidatos al tratamiento. El primer paciente tratado tiene 82 años, pero Càrpio insiste en que
la edad cronológica ha dejado de ser el factor decisivo. "No es solamente la edad. Hay varios estudios que respaldan el uso de las CAR-T en pacientes mayores y muestran una seguridad similar a la observada en pacientes jóvenes", afirma.
Aunque más allá de la edad, el equipo tiene en cuenta el estado funcional y la situación clínica global. "Lo que realmente valoramos es que el paciente tenga un buen estado general, que sus
comorbilidades estén controladas y que pueda beneficiarse de un tratamiento con intención curativa", añade.
Menos ingresos y más calidad de vida
Otra de las consecuencias del mejor perfil de seguridad de liso-cel es que muchos pacientes pueden
evitar ingresos prolongados. "El paciente que puede ser tratado en casa gana calidad de vida porque permanece en su entorno, con su familia y en un ambiente mucho más confortable", destaca la hematóloga.
La especialista también pone el foco en el impacto para el propio sistema sanitario. "Hasta ahora teníamos protocolizados ingresos de
entre diez y quince días. Reducir esas estancias supone liberar camas hospitalarias y potenciar las unidades de hospitalización a domicilio, algo muy importante en un momento en el que
los recursos son cada vez más limitados", explica.
El futuro de las CAR-T: tumores sólidos, lupus y esclerosis múltiple
Más allá de los linfomas, la investigación en terapias CAR-T continúa expandiéndose hacia
nuevas enfermedades. En Vall d'Hebron ya participan en ensayos que buscan adelantar el uso de estas terapias a fases más tempranas del cáncer y ampliar sus indicaciones. "Actualmente existen muchos estudios que intentan utilizar las CAR-T en
líneas más iniciales de tratamiento y también en otras patologías", explica. Entre ellas destacan los tumores sólidos, las enfermedades autoinmunes y algunas patologías neurológicas.
"Tenemos ensayos para tumores sólidos y también para enfermedades autoinmunes como el
lupus eritematoso sistémico o la miositis, además de enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple. El campo de utilización de las CAR-T se está abriendo cada vez más y creo que seguirá creciendo", afirma.
Eso sí, la especialista llama a la prudencia respecto a los
tumores sólidos. "Todavía tendremos que esperar. La mayoría de estos ensayos se encuentran en fases iniciales de investigación", concluye.
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