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Plan de Salud de Barcelona 2021-2025: más de 200 "acciones priorizadas"

Se pretende garantizar el acceso a la salud a la población vulnerable y desplegar acciones para mejorar la salud mental

Sala de espera en el CAP Manso de Barcelona.

01 ago 2022. 13.00H
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Garantizar el acceso a la salud de la población más vulnerable y desplegar acciones que permitan mejorar la salud mental de la ciudadanía son dos de las prioridades que recoge el nuevo Plan de Salud de Barcelona 2021-2025, tal como marca el Plan de Salud de Cataluña del Departament de Salut.

El documento, que ha sido elaborado conjuntamente por el Consorci Sanitari de Barcelona (CSB) y la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB), con la participación de profesionales, entidades y ciudadanía, define los objetivos claves para la mejora de la salud y la calidad de vida de la población. De hecho, en este proceso de priorización han participado 44 personas expertas en diferentes áreas del CSB, la ASPB, el Ayuntamiento de Barcelona y el Institut Català de la Salut, a parte de una sesión de participación ciudadana para discutir cada una de las líneas fijadas.

Así pues, el nuevo Plan de Salud de Barcelona 2021-2025 se estructurará en cuatro grandes líneas estratégicas y quince ejes que se traducen en poco más de 200 acciones priorizadas, adaptadas a las características de Barcelona, con una especial consideración por las intervenciones que tienen que ver con los determinantes sociales de la salud. Este Plan ha sido desarrollado teniendo como marco de referencia el Plan de Salud de Cataluña, y que marca las líneas que hace falta concretar y adaptar en cada región sanitaria.

El Plan de Salud de Barcelona incluye doce líneas específicas para la ciudad, definidas por las direcciones del CSB y el ASPB, con las actuaciones estratégicas correspondientes, entre las que se encuentran la necesidad de actuar para mejorar la salud mental de la población y la promoción de la salud a través del impulso de la salud comunitaria.

La nueva estrategia pone el énfasis en el abordaje de los determinantes sociales de la salud y ya se ha construido a partir de unos principios éticos que determinan la estructura y la orientación: el respeto por las personas, la justicia social y la equidad, el cuidado de las personas y del entorno, y la eficiencia y la sostenibilidad. El principal reto que plantea es avanzar en la transformación del sistema sanitario adoptando una visión más amplia de la salud, que va más allá de la ausencia de la enfermedad y que es el resultado de la relación entre las personas, el entorno físico y social.

Incorpora nuevas formas de trabajo para conseguir una atención más integrada y resolutiva, así como la necesidad de hacer frente de manera decidida a las desigualdades en salud y sus determinantes con intervenciones transversales e intersectoriales. Así pues, se centra especialmente a garantizar la equidad en la salud, los entornos saludables, la salud mental, la integración de los servicios sociales y sanitarios y la mejora y el impulso de aspectos transverales como la participación ciudadana, los sistemas de información, la investigación y la docencia.

Aprendizaje de la pandemia


Los años 2020 y 2021 han estado marcados por la pandemia del Covid-19, que ha tenido un fuerte impacto sobre la salud de las personas y sobre la mortalidad, sobre todo en las personas mayores. Pero también consecuencias para la salud mental y los hábitos de la población, relacionados con aspectos sociales como el cambio en la manera de relacionarnos, la pérdida del trabajo o la reducción de ingresos, el aumento de la pobreza, la soledad, el aislamiento o la incertidumbre por el futuro, así como las relacionadas con la reducción del acceso a los servicios sanitarios.

Estos aspectos se añaden a otros condicionantes de la salud en la ciudadanía, como las dificultades en lo que respecta por la vivienda, las desigualdades sociales entre barrios o la contaminación ambiental y la emergencia climática. Por eso, se priorizan las intervenciones dirigidas a la mejora de estos determinantes sociales de la salud.

Las doce líneas de actuación específicas que responden a las necesidades de la ciudad con sus correspondientes proyectos incluyen:

- Promover la salud a través del impulso de la salud comunitaria, garantizando la atención integrada en la salud de las personas, las familias y las comunidades, especialmente de la población más vulnerable.

- Garantizar los derechos sexuales y reproductivos en Barcelona mediante la promoción, la prevención y la atención en la salud sexual y reproductiva, con sus determinantes y la equidad.

- Desplegar acciones orientadas a la mejora de la salud mental de la población y la atención a las personas con problemas de salud mental y adicciones.

- Impulsar acciones para prevenir y atender adecuadamente la violencia en la infancia y adolescencia, la violencia machista y el maltrato a las personas mayores.

- Impulsar la atención integrada social y sanitaria y el apoyo a los cuidados del entorno cercano.

- Desarrollar la inteligencia epidemiológica aplicada a la vigilancia y control de las enfermedades transmisibles.

- Acceso a la salud bucodental y otros servicios sanitarios para poblaciones vulnerables.

- Mejorar la salud ambiental y promover entornos más saludables, resilientes y justos.

- Impulsar la alimentación sana, segura y sostenible.

- Promover un entorno de trabajo seguro y saludable.

- Avanzar en la mejora de los sistemas de información de manera que permita monitorear la salud, priorizar y evaluar las intervenciones, y comunicar de manera más eficiente y con transparencia.

- Impulsar la participación en las actuaciones de salud pública.

Esta nueva estrategia en salud, por tanto, es el resultado de la concreción y aterrizaje de los objetivos, estrategias y actuaciones que marcan el Plan de Salud de Cataluña, las iniciativas de la ASPB y las líneas prioritarias en el ámbito de salud del Ayuntamiento de Barcelona. Las acciones que se definen representan el compromiso de las estructuras sanitarias de la ciudad para los próximos cuatro años con la ciudadanía y los profesionales, y serán objeto de monitoraje continuo y rendición de cuentas al final del periodo.

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