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Granollers gana 45 minutos por alta con IA: "Devolvemos tiempo clínico"

La herramienta podría suponer una ventaja para avanzar hacia la interoperabilidad de la historia clínica en el SNS

Exteriores del Hospital General de Granollers.


09 feb 2026. 05.00H
SE LEE EN 7 minutos
Reducir la burocracia clínica y liberar tiempo para la atención directa al paciente es uno de los grandes retos del sistema sanitario. En el Hospital General de Granollers, una iniciativa basada en Inteligencia Artificial Generativa (IAG) empieza a ofrecer una respuesta concreta a este desafío: automatizar la elaboración de informes de alta y el resumen de historias clínicas para que los profesionales puedan centrarse más en la práctica asistencial.

El proyecto, actualmente en fase piloto, permite ahorrar entre 15 y 45 minutos por cada informe de alta. "El objetivo principal es devolver tiempo clínico al profesional", explica Carles Rubies, director de Transformación Digital del Hospital General de Granollers, en Redacción Médica. En la práctica, añade, ese tiempo recuperado "se reinvierte en más tiempo de entrevista y exploración, especialmente en pacientes complejos o frágiles, y en una mejor revisión de calidad y seguridad del propio informe, como la medicación, los planes de seguimiento o las pruebas pendientes". Aun así, matiza que el impacto no es homogéneo: "El ahorro real dependerá de cada caso y de cada servicio".

El uso de IA en un proceso clínico tan sensible como el alta hospitalaria plantea inevitablemente preguntas sobre el control y la seguridad. En este proyecto, subrayan, la tecnología no sustituye al médico, sino que "el profesional es el responsable final del contenido del informe de alta". "La herramienta de IAG no ‘firma’ ni valida, solo propone un borrador", afirma. Y es que el sistema se apoya en una supervisión clínica obligatoria antes de incorporar el texto a la historia clínica, un canal de reporte de errores o sugerencias y reglas de seguridad diseñadas para evitar que la IA introduzca información no sustentada por los datos disponibles.

La validación final del informe sigue siendo un acto clínico que "corresponde siempre al médico". Antes de que el documento se incorpore a la historia clínica del paciente, se realiza "una revisión clínica y documental para confirmar que el contenido es correcto, completo y coherente con la información registrada, así como introducir los ajustes necesarios".

¿Dónde se reduce más la burocracia?


El impacto de la herramienta no es igual en todas las áreas. De hecho, "aportará mayores beneficios, sobre todo, en especialidades médicas, más que en quirúrgicas". Los servicios como "Medicina Interna, Geriatría, Cardiología, Neumología, Nefrología u Oncología y también unidades con alta carga de comorbilidad y cambios de medicación" concentran informes de alta más largos y complejos. En estos casos, "la reducción del tiempo de redacción y la estandarización del alta suelen tener un impacto más directo en la burocracia y en la calidad de la información".

En cambio, en especialidades quirúrgicas la implantación "puede suponer un desafío mayor". ¿El motivo? "El margen de ahorro de tiempo suele ser menor, porque los informes tienden a estar más pautados y ya son relativamente ágiles de completar", asegura Rubies. Aun así, incluso en estos casos "el valor añadido se centra más en la estandarización y la calidad del contenido que en una reducción relevante de la carga administrativa".

Mientras, el posible despliegue de la herramienta en entornos especialmente críticos se está abordando con cautela. "Antes de un despliegue en áreas como Urgencias o la UCI, se están evaluando KPIs de tiempo de elaboración y validación, calidad y completitud del documento". A estos indicadores se suman "errores relevantes y correcciones, satisfacción del profesional y trazabilidad y auditoría del proceso".

Medir el rendimiento en sistemas no deterministas


A diferencia de las herramientas tradicionales, la IAG no ofrece resultados idénticos ante el mismo escenario clínico. "En este tipo de sistemas, que son no deterministas, no existe un 'margen de error' único y estable como en una herramienta clásica”, apunta. La salida puede variar "según el contexto clínico, la calidad de la información disponible y cómo esté redactado el episodio".

Por este motivo, el equipo del proyecto ha optado por métricas prácticas para evaluar el rendimiento. "En lugar de dar una cifra cerrada, lo calculamos con medidas como el volumen de correcciones necesarias y la detección de posibles errores relevantes durante la revisión clínica obligatoria".

Una estructura común diseñada desde la práctica clínica


Uno de los pilares del proyecto es la creación de una estructura estandarizada de informe de alta válida para todos los servicios del hospital, pero lo suficientemente flexible para adaptarse a cada especialidad: "La estructura se ha definido con criterios clínicos, de continuidad asistencial y de seguridad, buscando un formato común y adaptable".

"Ha sido diseñada por el equipo de médicos que lideran la dimensión asistencial del proyecto, a partir de la práctica real y de las necesidades de los distintos servicios, y validada de forma iterativa", continúa Rubies. Así, el foco se pone en la información crítica: "Se prioriza el motivo de ingreso, el diagnóstico, los procedimientos, la evolución, la medicación y el plan de seguimiento". Todo ello "combinando secciones comunes con elementos configurables para cada área, para asegurar que sea útil y consistente en todo el hospital".

Un chatbot para contextualizar la historia clínica


El proyecto incorpora también un chatbot que permite a los profesionales profundizar en la historia clínica del paciente. Durante el piloto, "se utiliza para ampliar y contextualizar información vinculada al motivo de atención del paciente en ese momento". Entre las consultas más habituales se incluyen "antecedentes pertinentes, episodios previos relacionados, resultados y pruebas relevantes, tratamientos asociados y evolución registrada". El alcance del chatbot está claramente delimitado: "Trabaja exclusivamente con los documentos de la historia clínica".

Un impulso a la interoperabilidad


Más allá del ámbito del hospital, el proyecto podría contribuir a mejorar la interoperabilidad de la historia clínica en el Sistema Nacional de Salud. Principalmente porque "impulsa la estandarización del contenido y una mayor calidad del alta y un mayor uso de elementos estructurados y codificables, como diagnósticos, procedimientos y medicación". Sin embargo, Rubies introduce un matiz clave: "La interoperabilidad del SNS depende también de estándares y gobernanza". En este sentido, concluye, "la IA puede ser un acelerador de calidad y consistencia documental, pero no sustituye el trabajo de estandarización e integración a nivel sistema".

El Hospital General de Granollers contempla el proyecto como una experiencia con vocación de continuidad y escalado: "El hospital tiene la voluntad de compartir este modelo con otros centros del Sistema Sanitario Integral de Utilización Pública de Cataluña (Siscat)". De hecho, "ya se están dando los primeros pasos para avanzar en su integración en los hospitales que han mostrado interés, evaluando requisitos técnicos, clínicos y de gobernanza".
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