La
exposición continua a partículas diésel, un componente habitual de la contaminación urbana, incrementa de manera significativa
la incidencia y duración de arritmias ventriculares sostenidas, el tipo más grave de alteración del ritmo cardíaco, capaz de degenerar en fibrilación ventricular y con
riesgo de muerte si no se actúa de forma inmediata. Así lo demuestra un estudio liderado por el Vall d'Hebron Instituto de Investigación (VHIR), que aporta nueva evidencia sobre la
relación directa entre contaminación atmosférica y alteraciones cardiovasculares, especialmente en
arritmias, un campo hasta ahora poco estudiado.
"El conocimiento previo sobre contaminación y enfermedades cardiovasculares se centraba
en infartos y en insuficiencia cardiaca, pero hasta ahora, casi no había evidencia sobre arritmias, y la mayoría eran asociaciones estadísticas", afirma Antonio Rodríguez-Sinovas, jefe del Grupo de Investigación en Enfermedades Cardiovasculares del VHIR. "Nuestro estudio establece una
relación causa-efecto, mostrando que la exposición a partículas diésel en un modelo murino es la causa de que aumente la incidencia de arritmias ventriculares sostenidas", que
aumentan en frecuencia, en duración y "son precisamente las más malignas, porque pueden degenerar en fibrilación ventricular, que es letal si no se desfibrila inmediatamente".
El trabajo ha pemitido reproducir de manera controlada la exposición a partículas diésel durante varias semanas, simulando la inhalación repetida
que ocurre en entornos urbanos con alta contaminación. Al finalizar este periodo, los investigadores evaluaron el funcionamiento eléctrico del corazón
mediante técnicas electrofisiológicas avanzadas y constataron que las arritmias ventriculares sostenidas se producían con mayor frecuencia y duraban más tiempo en comparación con animales no expuestos. Además, sus corazones mostraron alteraciones en el electrocardiograma asociadas a un
riesgo arrítmico incrementado.
Mecanismos de daño cardiaco
"A raíz de este descubrimiento, hemos podido establecer los mecanismos detrás de la mayor incidencia de arritmias. La exposición a partículas diésel genera
estrés oxidativo sistémico, que afecta al miocardio y provoca
inflamación en el tejido cardiaco", explica. Con el tiempo, "esto conduce a fibrosis", que junto con "los cambios eléctricos" que se producen en el corazón, "
es lo que va a favorecer que se produzcan estas arritmias ventriculares".
"Hay bastante más evidencia respecto a infarto y otros problemas cardiovasculares, pero había menos evidencia precisamente en cuanto a arritmias", continúa Rodríguez Sinovas, que apunta que "los días en los que hay
picos de contaminación atmosférica, se observa
mayor tasa de hospitalizaciones por infarto y por insuficiencia cardíaca". Así, la contaminación "no se restringe solo a arritmias, sino que afecta de manera general a la
salud cardiovascular".
Aunque una de las limitaciones de este estudio es que justo
se ha probado en animales sanos, asegura que todo apunta a que sus consecuencias "serían incluso peores en pacientes que
ya tienen una predisposición a padecer arritmias" o en aquellos
con patologías previas.
Nanopartículas antioxidantes y estrategias de protección
Uno de los aspectos más innovadores del estudio es la evaluación de una
posible vía de protección mediante el uso de
nanopartículas antioxidantes de óxido de cerio (CeO₂NP) "para ver cuál era el mecanismo y para comprobar si realmente el estrés oxidativo era el responsable". La respuesta es positiva: "Hemos observado que estas nanopartículas son capaces de reducir el estrés oxidativo, y por tanto
reducen la inflamación y la fibrosis y dan lugar a una desaparición de esas arritmias".
Aunque estas nanopartículas aún no están listas para uso clínico, el estudio sugiere que
otras estrategias antioxidantes disponibles sí podrían aplicarse para proteger a personas con alta susceptibilidad cardiovascular, empezando por cuidar la alimentación "con vitaminas antioxidantes y
dietas ricas en omega 3 o hinacer ejercicio físico, que también tiene propiedades antioxidantes", indica.
Sobre la seguridad y viabilidad clínica, Rodríguez-Sinovas aclara aque en este estudio "
no se ha evaluado la seguridad a largo plazo" y el uso de estas nanopartículas
sigue siendo experimental. "No creo que se vayan a utilizar en pacientes a corto plazo, pero el estudio nos permite confirmar que el estrés oxidativo es un mecanismo clave, y por tanto podemos
buscar herramientas farmacológicas o dietéticas que
ya están disponibles y que tengan propiedades antioxidantes", apunta.
Perspectivas futuras y líneas de investigación
Sobre la extensión futura de la investigación, el facultativo indica que
se planean estudios adicionales para evaluar el impacto de
otros contaminantes, solos o combinados con partículas diésel, no solo en arritmias sino también en infartos e insuficiencia cardíaca "siempre y cuando se tengan los fondos necesarios".
Por último, mientras se avanza en la investigación, Rodríguez-Sinovas recomienda
medidas preventivas basadas en "evitar la exposición en días de alta contaminación", incluyendo el "uso de mascarillas FFP2" y unos
hábitos de vida saludables que pueden ayudar a prevenir estos efectos, "especialmente en pacientes con predisposición cardiovascular".
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