El choque idiomático con el paciente amenaza la seguridad en los hospitales

Un estudio de la UAB advierten de la falta de recursos al respecto, lo cual agrava la desigualdad entre territorios

Universitat Autònoma de Barcelona.


22 jun 2026. 18.50H
Las barreras lingüísticas pueden dificultar la asistencia sanitaria hasta el punto de poner en riesgo la seguridad del paciente. En el caso de los centros de salud públicos de Cataluña, el choque idiomático impacta negativamente en la relación entre el personal sanitario y los usuarios que no conocen bien las lenguas oficiales, según un estudio de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). El informe advierte sobre la falta de recursos y protocolos para gestionar estas situaciones, por lo que aboga por impulsar políticas que apuesten por servicios de interpretación e intermediación profesionales estables y coordinados para evitar desigualdades entre territorios.

El análisis se ha elaborado en el marco del proyecto Comunicación Intercultural Mediada en el Ámbito Sanitario (Cimas), financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades entre 2023 y 2026 y cuyos resultados se han presentado en unas jornadas celebradas en la Unidad Docente de la UAB del Hospital Universitario Vall d’Hebron.

Lo han llevado a cabo investigadoras del grupo Mediación e Interpretación: Investigación en el Ámbito Social (Miras), del Departamento de Traducción y de Interpretación y de Estudios de Asia Oriental. Ha contado también con la participación de investigadores y profesionales sanitarios de la Universitat Rovira i Virgili, del Hospital Universitario Vall d’Hebron y del Hospital Universitario MútuaTerrassa.

“En Cataluña, donde hay un 16,3 por ciento de población con trasfondo migratorio según datos del Idescat, los esfuerzos de las últimas tres décadas por parte de los servicios de salud y de la administración no han sido suficientes para reducir estas barreras comunicativas. El informe que hemos elaborado ofrece una panorámica de la situación actual del fenómeno, que hasta ahora se había estudiado de manera muy fragmentada”, explican Anna Gil Bardají y Gema Rubio, coordinadoras del estudio.

Encuesta a 1.400 profesionales sanitarios


El informe ha comprendido un estudio piloto, en el que se ha encuestado a 1.390 profesionales sanitarios y a una cuarentena de intermediarios lingüísticos profesionales, así como un análisis cualitativo de las actitudes y percepciones de todos los colectivos implicados (profesionales sanitarios y agentes de salud comunitaria, usuarios, intérpretes profesionales, y adultos y menores acompañantes).

Los resultados de la encuesta muestran que los problemas de idioma tienen un impacto alto para el 85 por ciento de los trabajadores sanitarios y que interfieren mucho o bastante en su práctica profesional; un 29 por ciento experimenta dificultades comunicativas al menos una vez por semana y un 9 por ciento las vive a diario.

Las investigadoras han concluido que los servicios de interpretación y mediación intercultural son “claramente insuficientes” para cubrir las necesidades reales, lo cual a menudo obliga a los profesionales a recurrir a soluciones informales de traducción, como familiares o acompañantes del paciente, incluso a menores. Tras estos, las herramientas de traducción automática son el segundo recurso más utilizado por los sanitarios, mientras que muy pocos profesionales (sólo el 1,5 por ciento) recurren al servicio público de traducción telefónica a través del 061.

“Los problemas de comunicación tienen una carga emocional alta para todos los implicados, con consecuencias que afectan a la calidad y la equidad en la atención, el consentimiento informado, la adherencia al tratamiento y la confidencialidad de la información, y provocan malentendidos”, se indica en un comunicado de la UAB.

Riesgos y limitaciones de las traducciones automáticas


El informe evidencia que las tecnologías de traducción automática ya forman parte de la práctica asistencial cotidiana, al respecto de lo cual alerta de las limitaciones y los riesgos que conlleva su uso, ya que pueden generar una falsa sensación de comprensión e invisibilizar problemas importantes de comunicación.

El problema, señala el equipo de investigación, no es sólo si la traducción es lingüísticamente correcta, sino la tendencia a asumir que la comunicación ya se ha producido simplemente porque ha habido una traducción automática de por medio. Además, añaden, pueden funcionar relativamente bien en lenguas mayoritarias, pero presentan muchas más limitaciones en lenguas menos representadas o con una gran diversidad dialectal.

Por otro lado, el uso de estas herramientas puede aumentar la carga de trabajo del personal sanitario e impactar en la eficiencia del sistema, ya que las consultas requieren más tiempo, más reformulaciones y más esfuerzos para verificar la comprensión.

Precariedad laboral y brecha territorial


El informe señala la ausencia de planificación y coordinación en las políticas públicas, lo que genera brechas significativas entre territorios (Barcelona y el área metropolitana frente a las comarcas de Lleida y de Tarragona); la externalización y la precariedad laboral de los intérpretes profesionales, que “erosionan la calidad del servicio”, y el uso marginal actual de la mediación, que se ha subordinado a lógicas de control epidemiológico y se ha alejado del derecho a la salud.

“Esperamos que la investigación sirva para avanzar hacia una política pública estable que profesionalice, financie y extienda por todo el territorio la mediación lingüística y cultural en el sistema sanitario catalán”, sentencian las autoras del informe. A partir de los resultados obtenidos, el equipo de investigación ha elaborado una serie de recomendaciones para la práctica clínica y ha diseñado cursos de formación especializada dirigidos al personal sanitario.

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