La atención integrada social y sanitaria plantea grandes retos a las administraciones que gestionan estas competencias. El envejecimiento de la población, el
reconocimiento de la dependencia, la
coordinación entre el ámbito social y sanitario y el papel de los profesionales, especialmente de Atención Primaria y servicios sociales, son algunos de los conceptos que abordan las nuevas iniciativas en este ámbito. Y es un paso obligado, para
"mejorar la atención de las personas y garantizar la sostenibilidad del sistema" que ya empieza a dar sus primeros resultados.
En Cataluña se han puesto en marcha distintas medidas en este sentido, pero en los últimos meses se ha reforzado con la
aprobación de la Ley de la Agència d'Atenció Integrada Social i Sanitària. El director de Atenció Integrada i Cronicitat del Departament de Salut de Cataluña y corresponsable de Atenció Integrada Social i Sanitària,
Jordi Amblàs, ha asegurado a
Redacción Médica que
"el 5 por ciento de la población consume prácticamente la mitad del presupuesto de salud". Por ello, se reorienta el sistema para dar
una respuesta "más integrada" y formular un planteamiento "más proactivo", especialmente en el entorno domiciliario. Algunos de los resultados preliminares muestran que se han logrado
reducir hospitalizaciones, reingresos o disminuir la polifarmacia en residencias.
¿Cómo se ha adaptado el sistema para llevar a cabo la atención integrada entre el ámbito social y sanitario?
Desde hace prácticamente cuarenta años que Cataluña ha hecho diferentes intentos de trabajar de forma colaborativa en el mundo social y en el mundo sanitario. Cuando hubo la reestructuración del Govern, en realidad había solo un Departament de Salut i Serveis Socials. A medida que ha habido un incremento de las personas con necesidades concurrentes de atención sanitaria y social, se ha hecho cada vez más evidente que era necesaria una solución de país. Y esto nos ha llevado al punto actual donde, como pasa en la mayor parte de países del primer mundo, lo que se plantean son soluciones estructurales para reorientar el sistema y ayudar a transformar el sistema en clave de atención integrada. Aquí es donde aparece la propuesta de crear la Agència d'Atenció Integrada Social i Sanitària.
Esto no quita que, más allá de tener instrumentos y un marco normativo, desde hace muchos años se están desplegando a nivel territorial iniciativas para trabajar de forma más integrada, en el ámbito domiciliario, en las residencias y en sistemas de información. Este es un proceso que llevamos años trabajando como sistema y puede que la diferencia está en que hasta ahora se ha hecho con pocos medios y ahora pasará a ser una realidad estructural de país.
¿Cuáles son las principales ventajas para los usuarios?
De la misma manera que tenemos un sistema que da una muy buena respuesta a un ciudadano con problemas agudos, el sistema no se ha adaptado casi a dar respuesta a personas que tienen múltiples necesidades concurrentes, sociales y sanitarias. Hemos hecho un proceso participativo con 1.800 ciudadanos y profesionales y coinciden en el diagnóstico, porque nos contestan que a veces la respuesta que obtienen cuando tienen una necesidad es una respuesta burocrática y que el sistema no está coordinado.
Además, los ciudadanos manifiestan que a veces como sistema no estamos enfocados a aquello que para ellos es importante. Cuando les preguntamos, la mayoría de la gente nos dice que su máxima prioridad es poder vivir en su entorno domiciliario. Este es el tractor que nos ha hecho replantear que debemos reorientar el sistema para dar una respuesta más integrada.
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"El sistema de visores de información entre salud y social nos ha permitido ahorrar 130.000 visitas a los equipos de Atención Primaria"
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¿Qué hitos concretos se han alcanzado en las iniciativas que se han llevado a cabo hasta ahora?
Estamos satisfechos con los resultados que hemos obtenido, que son preliminares, pero marcan un cambio de tendencia. Una parte de la evaluación tiene que ver con la necesidad de integrar la respuesta dentro del propio sistema de salud. A veces, la Atención Primaria, los hospitales de agudos, la atención intermedia y el Sistema d'Emergències Mèdiques no trabajamos de forma colaborativa.
Uno de los proyectos que hemos trabajado más intensamente en los últimos años es el modelo de atención a las personas que tienen más problemas de salud y más avanzados. Las personas con cronicidad compleja o enfermedad crónica avanzada representan el 5 por ciento de la población y consumen prácticamente la mitad del presupuesto de salud. Esto es porque tienen muchos problemas, pero también en parte porque no estamos suficientemente bien orientados a dar la respuesta adecuada a esta gente al estar un poco desorganizados. En dos años hemos conseguido disminuir un 20 por ciento las hospitalizaciones de agudos, algo que no pasa en ningún otro sitio de Europa. Los reingresos también han disminuido un 18 por ciento.
Cuando una persona reingresa, puede ser por una complicación, pero la mayoría de veces tiene que ver con que no hemos ordenado suficientemente bien el proceso de alta. En las residencias hemos disminuido una cifra parecida en ingresos y reingresos, y hemos bajado un 13 por ciento la polifarmacia. Y hay un indicador que nos gusta más, que son los días que estas personas pueden pasar en casa a lo largo del año, una cifra que hemos incrementado en cuatro o cinco días anuales.
¿Qué ventajas tiene para los profesionales?
Tenemos un colectivo extraordinariamente comprometido y que lo que quiere es poder hacer bien su trabajo, y muchas veces son las primeras víctimas de un sistema que no está suficientemente coordinado o integrado. En la encuesta nos trasladaron duplicidades y la sensación de que su trabajo no se valoraba como merecía. En los territorios donde estamos trabajando de una forma más integrada, hemos hecho una evaluación cualitativa con los profesionales y manifiestan que el poder trabajar de forma más integrada y coordinada mejora la experiencia de todos.
El presidente Illa anunció hace unas semanas el proceso de simplificación del reconocimiento de dependencia. Hace dos años, cuando una persona solicitaba el grado de dependencia, tenía que ir al médico a que le hicieran un informe. En su momento desarrollamos un sistema de visores de información entre salud y social, lo que ha permitido ahorrar 130.000 visitas a los equipos de Atención Primaria. Un elemento clave es la desburocratización. Los profesionales nos piden dedicar más tiempo a aquello que es relevante y dejar de hacer cosas que no aportan valor, como la burocracia.
¿Qué papel tendrán la Atención Primaria y los Centres de Salut Integral de Referència (CSIR) en la evaluación de la dependencia?
Es uno de los principales retos de país. Hoy en día, el proceso habitual de cuando una persona tiene un nivel de dependencia requiere desde la solicitud, que valoren el grado de dependencia, que te adjudiquen una resolución en base a tus necesidades y finalmente llega la prestación. Este proceso puede requerir de un año a dos años.
Lo que se ha planteado y se desarrollará, desde un primer piloto en Vic con la idea de que se acabe desplegando, es que todo este proceso eminentemente administrativo pase a ser un proceso asistencial. Los profesionales que conocen mejor a las personas que solicitan el grado de dependencia son los equipos de Atención Primaria y los de servicios sociales básicos. La idea es que de forma conjunta y en una única visita hagan la valoración de la persona, de su entorno y necesidades. Esto ha permitido que el proceso que podía alargarse hasta dos años se pueda hacer en sesenta días, y el rol de Primaria es aportar el conocimiento que ya tienen de la persona.
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"A finales de este año o a principios del próximo la Agència d'Atenció Integrada Social i Sanitària estará en funcionamiento"
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¿Y la Agència d'Atenció Integrada Social i Sanitària?
A finales de noviembre en Cataluña se aprobó la Ley de la Agència. Ahora estamos en el proceso de hacer el despliegue normativo y operativo con la idea de que a finales de este año o a principios del próximo la Agència pueda estar en funcionamiento. La Agència es la respuesta estructural a todo esto que ahora hemos hecho un poco como hemos podido. Los países que se han tomado seriamente la atención integrada han hecho un planteamiento estructural, están los que han fusionado departamentos o los que han apostado por una agencia. Pero la constante es que debe haber alguien que tenga el encargo de hacer que se trabaje de esta otra manera.
La Agència debe ser el catalizador que haga que tanto el sistema de salud como el sistema social trabajen de forma más armonizada. Esto implica tener una planificación estratégica y operativa única, tener un sistema de financiación conjunto, tener gobernanzas a nivel territorial compartidas y hacer una evaluación conjunta.
¿El objetivo final es que la atención social de personas con enfermedades cuelgue de los organismos sanitarios?
Rotundamente no. Hacer atención integrada no va de hacer una OPA y que Salut se quede con la cartera de Serveis Socials, sino que precisamente la gracia de la atención integrada es que permite de forma colaborativa y desde los respectivos ámbitos de conocimiento y experiencia dar una respuesta única a las personas. En Reino Unido se fusionó el Departamento de Salud y Servicios Sociales, pero quien tiene buena parte de la atención social son los entes locales como ayuntamientos. De hecho, Reino Unido realmente es uno de los ámbitos donde hemos aprendido que esto no va simplemente de fusionar estructuras, sino que va sobre todo de trabajar colaborativamente.
¿En qué momento se encuentra este proceso de integración y qué impacto tendrá a medio y largo plazo?
El equipo actual, que entramos en 2021, hicimos un análisis de cuál era el grado de integración social y sanitaria en Cataluña. Utilizamos una herramienta europea, que se llama Sirocco, y en aquel momento la puntuación que sacamos fue un 1,36 sobre 10. Insuficiente. En diciembre de 2025, cuatro años después, volvimos a utilizar el mismo instrumento y ahora estamos en el 5,38. Hemos avanzado y estamos en el aprobado justito, pero estamos en el aprobado, que no es poca cosa. El gran reto que tenemos es la consolidación. Por eso mismo hace falta una Agència porque es la que debe dar respuesta a aquello a lo que hasta ahora hemos podido avanzar poco, como sistemas de financiación, sistemas de gobernanza o sistemas de información.
La Ley contempla que en dos años debe haber una armonización entre sistemas de información sociales y sanitarios, que hasta ahora no se hablaban. Ahora estamos en una especie de hora de la verdad donde todo esto, que no tiene mala pinta y debemos estar contentos, debemos consolidarlo. A medio plazo se debe poder mejorar la atención a la población, sobre todo en el entorno domiciliario, que es el gran reto de país y donde tenemos mucho camino por recorrer.
El objetivo es mejorar la atención de estas personas, pero a largo plazo permitirá garantizar la sostenibilidad del sistema. Sabemos a día de hoy que si no cambiamos la manera en cómo hacemos las cosas pasaremos a ser un sistema no sostenible a largo plazo. Es una doble apuesta apostar por la atención integral, para mejorar la atención de las personas, pero también para garantizar la sostenibilidad del sistema.
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"Apostar por la atención integral también es para garantizar la sostenibilidad del sistema"
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¿Qué otras mejoras se podrán percibir a largo plazo?
A día de hoy estamos haciendo algunas intervenciones que podríamos hacer en el entorno domiciliario, porque es la máxima prioridad de estas personas y la finalidad es que la población esté mejor en su entorno. Todo esto nace de repensar el planteamiento y la mirada que tenemos como sistema. Tenemos un sistema que actúa muy bien como bombero, es decir, cuando hay una crisis, pero puede que lo que necesitemos ahora es comenzar a hacer una estrategia de fondo de prevención, a hacer de forestales. Sabemos que cuando somos proactivos en el entorno domiciliario podemos ahorrar muchas de estas crisis que comentábamos. El planteamiento proactivo necesariamente se tiene que hacer en este perfil de población, en clave integrada, porque tiene mucho que decir el sistema sanitario y la mirada comunitaria y el trabajo de entes locales en, por ejemplo, prevención de soledad no deseada.
¿En qué situación se encuentra Cataluña respecto a España y Europa?
En el ámbito estatal, somos la punta de lanza, la comunidad autónoma que está avanzando más y más rápido. En el contexto europeo, tenemos grandes referentes. Hemos ido y nos han venido a visitar. Los países nórdicos han hecho una apuesta muy seria por la atención integrada. El caso más extremo es Finlandia, que ha hecho una reforma estructural, donde se han replanteado de forma radical cómo se tiene que hacer la atención a estas personas, con una inversión de 22.000 millones de euros.
Un país que se parece bastante a Cataluña y que está haciendo un planteamiento parecido a nosotros es Dinamarca, La clave está en que este es un proceso también de aprendizajes compartidos, es decir, nadie lo tiene todo resuelto en todos sitios. Desde el día a día de la atención de las personas, esto va de que entre todos acabemos decidiendo cómo reorientamos el sistema.
¿Se han interesado otras comunidades autónomas por el modelo catalán?
Sí, y a lo largo de estos tres últimos años hemos participado en multitud de foros estatales. Estamos colaborando tanto con el Ministerio de Sanidad como el de Servicios Sociales, que ambos tienen dinámicas y planteamientos de reorientación basadas en la atención integrada. Somos partícipes de todos ellos y de hecho a menudo nos han venido a ver delegaciones. Hace poco nos vino a visitar una delegación de Canarias. Forma parte de un reto compartido y todos entendemos que podemos aprender de todos.
¿Tendría sentido que se imitara el modelo catalán en el resto de España?
Esto es un poco el mito de la estabilidad. Hay muchos elementos de aprendizaje que se pueden compartir, pero también es evidente que es un camino que todos deben caminar. Uno de los mayores retos es el de la transformación cultural. Trabajar integradamente también requiere de desaprender maneras de hacer para aprender de nuevas, y esto es así especialmente en el día a día de los profesionales. Hay elementos concretos que sí (se puede replicar), y hemos aprendido cosas de alguna otra comunidad autónoma, pero el camino lo tiene que caminar cada uno.
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