La
fibrosis pulmonar es una enfermedad poco frecuente que, en muchas ocasiones, se confunde con otras
patologías respiratorias. Detectarla de forma precoz resulta fundamental, ya que un
diagnóstico tardío reduce notablemente las
opciones terapéuticas y puede acabar dejando el trasplante pulmonar como única alternativa para el paciente. Con el objetivo de cambiar esta realidad, el
Hospital de Bellvitge ha publicado una investigación iniciada en 2012 en la que demuestra cómo un circuito rápido de derivación entre
Atención Primaria y el hospital ha permitido reducir el tiempo de
diagnóstico de dos años a apenas seis meses. Tras los resultados obtenidos, el centro aspira ahora a que este modelo pueda implantarse progresivamente en otros
hospitales catalanes e, incluso, llegar en el futuro al conjunto del Sistema Nacional de Salud (
SNS).
La principal señal de alarma que identificó
Guadalupe Bermudo, médica del Servicio de Neumología del
Hospital de Bellvitge y primera autora del estudio publicado en
Primary Care Respiratory Medicine, fue que “cuando se detectaba a un paciente que sufría fibrosis, a menudo esta estaba
avanzada y evolucionada, dando poco margen de maniobra. El tratamiento antifibrótico permite ralentizar la fibrosis, pero si esta ya se ha establecido, no se consigue el mismo éxito y existe un
fracaso terapéutico”.
Ante esta situación, en 2012 el hospital catalán comenzó a diseñar un
circuito rápido de detección y derivación, dando un
papel clave a la Atención Primaria. “Se empezó a realizar formación específica en esta enfermedad entre los médicos de Familia de los 10 centros de Atención Primaria ligados al hospital”, explica la especialista.
Atención Primaria, crucial para el diagnóstico temprano
Para Bermudo, contar con la implicación de Atención Primaria es esencial porque “permite tener una
primera toma de contacto donde acuden los pacientes cuando presentan síntomas respiratorios y es la primera barrera. Es necesario concienciar a este colectivo de que la fibrosis pulmonar existe. Es una enfermedad minoritaria, por lo que a veces el diagnóstico es erróneo y se relaciona con tos, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (
EPOC) o asma”.
La neumóloga advierte de que, en muchos casos, el proceso diagnóstico se retrasa porque se
prolongan tratamientos o
pruebas funcionales respiratorias antes de sospechar fibrosis pulmonar. “El hecho de invertir tiempo realizando
espirometrías o sumando tratamiento provoca que el proceso se vaya dilatando. Para ello, el médico de Atención Primaria es básico, y se ha logrado que la supervivencia libre de trasplante a siete años aumente un 14 por ciento en las personas derivadas a través de esta vía preferente”.
Otra de las piezas fundamentales del circuito es
el Servicio de Radiología: “Estos profesionales están muy sensibilizados con las enfermedades. La
placa de tórax es la primera prueba que se realiza y, cuando existe sospecha, analizan la radiografía y solicitan un TAC”, explica Bermudo. A ello se suma el papel de la Unidad especializada de Fibrosis Pulmonar, que “debe estar receptiva a que cuando llega un aviso desde Atención Primaria, los profesionales citen al paciente en un
mes como máximo”.
Respecto a los
cambios organizativos necesarios para agilizar el diagnóstico dentro del sistema sanitario público, la especialista reconoce que el esfuerzo ha recaído sobre los propios profesionales. “Esto implica duplicar las visitas. No hay una agenda extra ni se suman nuevos profesionales; los facultativos son los mismos, pero a base de esfuerzo se logra ver a más pacientes”.
El reto: trasladar el circuito a toda Cataluña y al SNS
Los resultados del estudio apuntan a que este modelo puede ser
replicable en otros territorios, y Bermudo asegura que ese es ahora uno de los principales objetivos del
Hospital de Bellvitge. “Es necesario que este circuito se convierta en el modelo estándar asistencial en
Cataluña o incluso a nivel estatal. Para ello, todas las personas implicadas deben estar sensibilizadas y conscientes de lo que conlleva la fibrosis pulmonar. La Atención Primaria debe recibir
cursos específicos sobre esta enfermedad para poder detectarla a tiempo, mientras que los radiólogos deben estar también sensibilizados con la radiografía de tórax”.
Aumentar la supervivencia de los pacientes sigue siendo el
gran reto para los especialistas, especialmente en una enfermedad minoritaria, progresiva y sin tratamiento curativo definitivo. “Se siguen haciendo estudios de investigación para poder crear un
tratamiento curativo y no solamente para ralentizar la enfermedad, sino también para poder diagnosticarla lo más rápido posible”, concluye Bermudo.
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