El
Gobierno de Cantabria prevé abarcar a las mujeres de entre
45 y 76 años para el
cribado del cáncer de mama en tres años, la mitad del plazo dado por el Ministerio de Sanidad a las comunidades para que amplíen las pruebas a este rango de edad.
Frente a
los seis años de margen que ha ofrecido el Ministerio, la Consejería de Salud de la comunidad prevé lograrlo
en la mitad gracias a que acaba de ampliar ya en cuatro años el rango de edad de las mujeres que se someten a esta prueba.
Y es que hasta ahora eran las de 50 a 69 años, pero en la vuelta 15 del Programa de Detección Precoz del Cáncer de Mama que acaba de comenzar Cantabria ha integrado a mujeres de
48 y 49 años y a las de 70 y 71 años.
De este modo, el consejero de Salud, César Pascual, considera que no van a necesitar seis años para cumplir con el mandato del Ministerio, tal y como ha dicho este jueves a preguntas de la prensa. Igualmente, preguntado por el convenio singular con Santa Clotilde ha recalcado que éste contempla la posibilidad de que el centro privado
realice cribados de cáncer de mama y de colon, pero eso no quiere decir que "se vayan a mandar", y la intención es hacerlo solo si llega a ser necesario en posibles momentos "punta". "De hecho, no estamos mandando ningún cribado a Santa Clotilde", ha recalcado Pascual.
En la misma línea, preguntado por la Unidad de Cuidados Intensivos que se prevé construir en Santa Clotilde ha aclarado que "no significa que se vayan a mandar pacientes de Cuidados Intensivos de otros hospitales", sino que se debe a que aumenta la complejidad de las interveciones quirúrgicas que realiza este centro y
algunos usuarios van a requerir una reanimación más compleja y pasar por esta unidad tras ellas.
La planificación asistencial de cara al verano ha sido otro de los asuntos que ha abordado el consejero este jueves, tras una rueda de prensa que ha ofrecido en el Gobierno para presentar el proyecto de reforma del
Hospital de Día de Sierrallana.
Retención de talento MIR
Además, ha defendido la oferta lanzada por el Gobierno cántabro para los médicos de familia que finalizan su residencia, con
contratos de hasta 69.000 euros brutos anuales. Pascual ha explicado que lo que se pretende es "retener el máximo talento posible", ya que la mayoría de los que cursan el MIR (Médico Interno Residente) en Cantabria son de fuera, "y lo normal es que tiendan a volver a su comunidad autónoma".
"Tenemos que hacer una oferta que sea
lo más interesante posible. No es entrar en guerra con nadie, no es competir con nadie; es tratar de retener el talento", ha sentenciado.
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