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Asturias integrará unidades cardiorrenales en todas sus áreas sanitarias

El Principado incorporará estos nuevos espacios en el HUCA, en Cabueñes y en San Agustín

El gerente del Sespa, Aquilino Alonso, acompañado de nefrólogos, cardiólogos y más profesionales sanitarios.


24 feb 2026. 13.25H
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El Servicio de Salud del Principado (Sespa) pondrá en marcha de manera progresiva unidades cardiorrenales (UCR) en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), el Hospital Universitario de Cabueñes y el Hospital Universitario San Agustín, en el marco de un modelo organizativo diseñado para cubrir todas las áreas sanitarias, mejorar la atención y reducir ingresos.

Las UCR están aún "poco" extendidas en el Sistema Nacional de Salud (SNS) y se concentran fundamentalmente en hospitales de alta complejidad. Su implantación ordenada en los tres centros universitarios de Asturias refuerza la atención a la cronicidad avanzada y el desarrollo de estructuras asistenciales innovadoras.

La iniciativa responde al aumento sostenido de pacientes con síndrome cardiorrenal, en el que corazón y riñón se afectan mutuamente: cuando uno falla, el otro empeora. Esta interacción incrementa de forma significativa el riesgo de hospitalización, complicaciones y mortalidad. Se estima que entre el 30 por ciento y el 50 por ciento de las personas ingresadas por insuficiencia cardiaca sufren deterioro de la función renal, mientras que hasta el 80 por ciento de quienes padecen enfermedad renal crónica avanzada desarrollan patología cardiovascular. Esta combinación configura uno de los perfiles clínicos más complejos de la atención hospitalaria.

Cardiólogos, nefrólogos y enfermeras en consulta


Las unidades cardiorrenales estarán integradas por especialistas en Cardiología y Nefrología, con el apoyo de Enfermería especializada, y funcionarán mediante consulta conjunta. Los pacientes serán evaluados por ambos especialistas el mismo día y en el mismo espacio, con lo que se evitarán citas duplicadas y decisiones terapéuticas fragmentadas.

Durante la consulta se realizará una valoración clínica integral que podrá incluir analítica, electrocardiograma, ecografía clínica y estudios de bioimpedancia, una técnica no invasiva que mide el porcentaje de grasa corporal, el estado de congestión y de sobrecarga de líquidos. Este examen permitirá definir el riesgo cardiorrenal y optimizar el tratamiento farmacológico. 

El modelo incluye circuitos específicos para pacientes hospitalizados, interconsultas intrahospitalarias y seguimiento ambulatorio tras un ingreso, especialmente en el denominado "periodo vulnerable" posterior al alta.

En los casos en los que los tratamientos convencionales pierdan eficacia, se valorará la indicación de terapias avanzadas como la diálisis peritoneal con objetivo de descongestión, una estrategia que permite controlar la sobrecarga de líquidos de forma sostenida y mejorar la estabilidad clínica.

Este sistema de atención persigue reducir descompensaciones y reingresos hospitalarios, una de las principales causas de deterioro funcional y pérdida de autonomía. La coordinación entre especialidades permite evitar las dobles consultas, anticiparse a complicaciones, ajustar precozmente los tratamientos y apostar por el manejo ambulatorio siempre que sea posible.
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