La Universidad de Granada cuenta con una nueva catedrática en el departamento de
Enfermería,
Olga García Martínez. Su perfil no es habitual: estudió
Odontología pero cuando se inició en el campo de la investigación, estudiando cultivos primarios de osteoblastos humanos, comenzó a trabajar ‘codo con codo’ con el departamento de Enfermería, al ser un proyecto en colaboración de la Facultad de Ciencias de la Salud con este área. Desde entonces,
su carrera ha ido enlazando los dos ámbitos sanitarios, hasta el momento presente, en el que ha conseguido su plaza de catedrática en Enfermería y, concretamente, su carga docente se ha desarrollado en la asignatura de
Gestión de los Servicios de Enfermería y Documentación Sociosanitaria, de la que es coordinadora desde 2018. García Martínez ha estado hablando con
Redacción Médica de la convergencia entre la Odontología y la Enfermería y del valor de las enfermeras en la sociedad, entre otros temas.
¿Qué valor piensa que aporta tener un enfoque más multidisciplinar, al ser odontóloga dentro del ámbito de la Enfermería, tanto en la universidad como en la investigación o la docencia?
El carácter multidisciplinar hace que los profesionales sanitarios siempre aportemos valor al trato hacia el paciente. Mi formación inicial me ha dado una base en Ciencias de la Salud muy amplia: formación clínica, trato con el paciente, gestión de material y del tiempo; conocimientos que cualquier profesional debe tener. Aunque me formé en Odontología, al equipararlo al ámbito de la Enfermería, veo que la formación en manejo del paciente, material, farmacología y patología es esencial. Creo que aporto valor a la titulación. Además, mi formación en gestión mediante másteres, cursos expertos y estancias en hospitales me ha dado una visión muy amplia de la gestión de los profesionales de Enfermería. Cualquier profesional sanitario que aporte su experiencia mejora la formación de los estudiantes.
¿En qué convergen la Odontología y la Enfermería?
La salud empieza por la boca. Aunque la asignatura de gestión que imparto no parece tener mucho que ver, existen programas de salud oral implantados por la
Junta de Andalucía y el Ministerio que se deben conocer a nivel de gestión. A nivel clínico, siempre explico a mis alumnos la importancia de la higiene oral para evitar patologías. Por ejemplo, la caries y la enfermedad periodontal están relacionadas con infartos agudos de miocardio, partos prematuros de bajo peso e incluso el Alzheimer. Es vital que Enfermería conozca esto y lo integre en los programas de prevención. Dentro del seguimiento del embarazo, existe la limpieza gratuita para embarazadas; los enfermeros deben conocer estos programas y explicárselos a los pacientes.
¿Qué ha aprendido o integrado de la Enfermería tras trabajar tantos años en este ámbito?
Respecto a qué he aprendido: he aprendido a valorar al profesional de Enfermería. Son personas hechas de otra pasta, con una vocación extraordinaria, que realizan un trabajo muy difícil manejando pacientes y familiares, y soportando una gran carga emocional. Su papel es clave para el funcionamiento del sistema sanitario y para garantizar que el paciente tenga calidad de vida. El acercamiento humano del profesional de Enfermería, sobre todo en el final de la vida, es fundamental. Son profesionales clave que no valoraba tanto hasta que entré en esta facultad.
En cuanto al ámbito de la gestión sanitaria, ¿cuál considera que es la tendencia actual en cuanto a las mujeres que acceden a estos puestos?
La Enfermería está asumiendo un liderazgo clave en nuestro sistema sanitario y cada vez hay más mujeres ocupando cargos de gestión y supervisión, haciéndolo de manera extraordinaria. Hemos tenido una consejera de salud enfermera, presidentas de colegios de Enfermería y la propia decana de nuestra facultad ha sido enfermera. El papel de la mujer en la gestión está en aumento. Las cosas están cambiando.
¿Percibe motivación por parte del alumnado para acceder a cargos de gestión o todavía es algo que no se plantean?
A priori, cuando empezamos las clases, ven la gestión como algo lejano o imposible. En la asignatura trabajamos mucho los recursos humanos, el liderazgo, el trabajo en equipo y la gestión de conflictos, centrándonos en las habilidades humanas. Cuando empiezan las prácticas, organizando vacaciones o haciendo role-play con actores para resolver conflictos, al principio piensan que no son capaces y dicen: "Yo nunca seré supervisor".
Sin embargo, cuando acaba la asignatura adquieren herramientas y, al resolver situaciones simuladas, cambian su percepción y se dan cuenta de que sí es posible. Pasan de ver una asignatura no clínica como algo complejo, a terminarla con un gran interés. Todos los años recibo
feedback positivo de alumnos que descubren que les gusta la gestión y se ven capacitados para desempeñar esos puestos.
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